El despliegue de fibra podría frenarse si se acaban las ayudas a los operadores

Los operadores europeos han advertido del problema que podría generarse si se cortan las ayudas al sector de las telecomunicaciones en Europa. El fin de éstas podría suponer un frenazo en el despliegue de nuevas infraestructuras como las redes de fibra óptica.

El desarrollo de las redes de nueva generación (NGA) podría estancarse si el Programa de Financiación Europeo acaba por penalizar el llamado Instrumento de Interconexión para Europa (CEF en sus siglas en inglés). Así lo ha reflejado la Asociación de Operadores de Telecomunicaciones Europeos (ETNO) en una carta dirigida a las autoridades comunitarias en la que se solicita que no se reduzcan las ayudas al sector por los peligros que entrañarían estos recortes.

Según podemos leer en Europa Press, en la misiva se contextualiza su petición en el marco de «dificultades económicas y de desempleo» que azota Europa. En opinión de esta asociación, que engloba entre otros operadores a Telefónica, «es importante concentrarse en aquellos recursos o políticas que pueden revertir la tendencia e impulsar la innovación, la producción y la creación de empleo a corto y medio plazo«, en clara referencia al sector de las telecomunicaciones y el despliegue de nuevas infraestructuras.

La inversión que gestiona el CEF con fondos públicos sirve para impulsar la penetración de la banda ancha y para alcanzar los objetivos marcados para 2020 en la Agenda Digital Europea, defiende la ETNO. En caso de que el presupuesto final se viese afectado por los recortes los operadores señalan que sería una decisión tomada con «escasa visión de futuro puesto que las redes de banda ancha constituyen una infraestructura crítica para la competitividad de nuestra economía».

La publicación de la carta se produce a poco tiempo de la reunión en Bruselas en la que se discutirá durante el 7 y 8 de febrero sobre el Programa de Financiación de Infraestructura de la Unión Europea. Los operadores defienden que si se impulsa económicamente el CEF esto podría suponer el espaldarazo para generar mayores inversiones privadas que beneficiarían tanto a las compañías como a los usuarios.

En esta línea ya se mostró hace unos meses el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, cuando Bruselas propuso dedicar 50.000 millones de euros del presupuesto comunitario a lo largo de esos siete años para desarrollar nuevas infraestructuras o mejorar las existentes. De éstos, 9.200 millones irían destinados al sector de las telecomunicaciones. Pronto veremos si sale adelante esta iniciativa o el sector deja de ser inmune a los recortes.