El Gobierno dice adiós a Windows XP y renueva los equipos de la Administración

La Administración Central debe afrontar el coste de renovar gran parte de sus equipos informáticos que han quedado obsoletos. Hasta ahora, la mayoría de ordenadores funcionaba con Windows XP, un sistema operativo que dejó de recibir soporte oficial de Microsoft el pasado 8 de Abril.

El Gobierno ha decidido modernizar el software de los equipos informáticos de la Administración que hasta el momento montaban el sistema operativo Windows XP. Tras finalizar el plazo dado por Microsoft para ofrecer el soporte técnico a los usuarios del popular sistema operativo, el Ejecutivo ha decidido renovar estos equipos que son usados a diario por las diversas administraciones públicas. A partir del 8 de Abril, los millones de clientes que aún seguían utilizando el sistema operativo Windows XP debían elegir entre continuar usando este software sin el soporte técnico de la compañía, o actualizar el sistema a una de las versiones posteriores de Windows. Microsoft había sugerido a los usuarios, que dieran el salto a Windows 8, el SO más reciente de la empresa de Redmond, algo que desde el Gobierno se estaba estudiando para llevarlo a cabo.

Ascensión de las Heras, diputada de Izquierda Plural, ya puso el foco sobre este hecho, preguntando cuál sería la postura del Ejecutivo español respecto a la inversión destinada a la renovación de equipos que usaban Windows XP y que quedaban obsoletos. De las Heras, hacía mención a los riesgos de seguridad y vulnerabilidades a las que quedaban expuestos estos equipos. A la vez, se planteaba considerar la opción de utilizar sistemas operativos alternativos de código libre que pudieran suponer un ahorro para las arcas del Estado en cuanto a la los costes de llevar a cabo una renovación total.

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El Gobierno afronta una importante inversión

Fuentes del Ejecutivo han anunciado que ya “se han tomado medidas al respecto” para decir adiós a Windows XP, aunque todavía no se han dado cifras oficiales referidas al número de unidades que se han sustituido ni al coste total que ha supuesto la renovación. No obstante, informan que las decisiones han sido pensadas con una visión de conjunto, analizando todo el proceso necesario para evitar “perjuicios de difícil reparación”. Asimismo, se han adquirido nuevas licencias de software de forma centralizada para ser instaladas en los equipos que no hayan sido reemplazados pero que pueden serlo a medio plazo.

El Gobierno da muestras de ciertas reticencias respecto al uso de software de código libre, al asegurar que deben analizar el coste global para elegir entre alternativas comerciales o software libre. En otras administraciones parece que han optado por instalar sistemas operativos alternativos a Windows, como otra vía para reducir costes. Es el caso de la Comunidad Valenciana, donde gracias al uso de una distribución basada en Linux en los equipos de la administración, se han ahorrado alrededor de 36 millones de euros.