Nuevo tirón de orejas de la Comisión Europea a España por el alto precio del ADSL

El Ejecutivo comunitario no ve con buenos ojos el precio de la banda ancha en España. Una vez más la Comisión Europea ha situado a nuestro país como uno de los más caros a la hora de proporcionar acceso a Internet a sus ciudadanos, insistiendo en que la velocidad es su otra asignatura pendiente.

El último estudio publicado por la Comisión Europea vuelve a dejar en mal lugar al ADSL en España. Pese a la mejoría notable que se ha producido en los últimos años con la ampliación de la cobertura de redes de nueva generación como la de fibra óptica -que a finales de año llegará a 7 millones de hogares-, el Ejecutivo europeo sitúa a nuestro país en los últimos puestos en cuanto a calidad de conexión y precio.

Entre los datos que menciona el estudio, se asegura que la oferta más barata en nuestro país con velocidades entre 12 y 30 Mbps «la que contrata la mayoría de los europeos, cuesta 38,7 euros al mes«. El precio es nada menos que el segundo más alto de toda la Unión Europea, solo superado por Chipre, país donde este mismo acceso asciende a 46,2 euros mensuales.

adslEn la posición contraria, donde los precios son más bajos encontramos a Lituania, Rumanía y Letonia, con precios que van desde los 10,3 euros al mes del primero a 14,6 euros mensuales del tercero. No obstante, no solo hablamos de economías más bajas que la española, ya que otros grandes países como Reino Unido (18,1 euros), Alemania (20,09 euros) y Francia (25,2 euros) también mejoran el precio que se ofrece por la conexión básica dentro de nuestras fronteras.

Desde la Comisión se ha insistido en la necesidad de unificar el mercado de las telecomunicaciones en Europa. «Nada justifica que una persona tenga que pagar más de cuatro veces más que otra en Europa por la misma banda ancha», señaló al respecto Neelie Kroes, vicepresidenta de la CE.

Una velocidad muy por debajo de la prometida por los operadores

A su vez, Bruselas también ha publicado otro informe en el que se muestra cómo la velocidad contratada por los usuarios dista mucho de la que realmente reciben en sus conexiones. En el caso de las conexiones ADSL (situándose junto a la media en Europa) apenas se alcanza el 68% de la velocidad que ofrecen los operadores en descarga. El porcentaje sube al 82,8% en el caso de las cada vez más habituales conexiones de fibra óptica. «Ha llegado el momento de que las empresas hagan un esfuerzo común para encontrar mejores maneras de publicitar y explicar sus productos», denunció Kroes, quien remarcó que «la brecha entre las velocidades anunciadas y las reales es tan grande como en 2012».