Probamos la TCL EC78, Smart TV con Android y sonido Onkyo

Probamos la TCL EC78, Smart TV con Android y sonido Onkyo

8.5

Alberto García

Hoy analizamos la TCL EC78 de 55 pulgadas (55EC780), una Smart TV 4K de gama media pero con diversas prestaciones que bien podrían hacerla pasar por un televisor de gama media-alta. Entre sus características destacan el tener Android TV como sistema operativo, o una barra de sonido Onkyo incorporada en el propio televisor.

TCL es uno de los mayores fabricantes de televisores del mundo, y sus televisores llegaron a nuestro país hace prácticamente un año, donde lanzó los primeros modelos en febrero de 2019. En China o Estados Unidos son de los televisores más vendidos por ofrecer buenas prestaciones a precios muy ajustados. Y el modelo que analizamos hoy no es ninguna excepción.

Índice

TCL 55EC780: características técnicas

TCL 55EC780Especificaciones
Tamaño de pantalla55 pulgadas
Resolución4K UHD (3840 x 2160 píxeles)
HDRCompatibilidad
Panel10 bits
Luminosidad máxima400 nits
Sonido2x8 W, 2x5 W
Procesamiento de sonidoDolby Atmos (Dolby AC4)
Sistema operativoAndroid TV Pie 9
Protocolos de redWiFi 5, Bluetooth, DLNA 1.5, Chromecast, USB HID
SintonizadorDVB-T2/C/S2
Decodificación de vídeoH.265 UHD, H.264, MPEG-2
HDMI 3 puertos 2.0b, uno de ellos ARC. HDCP 2.2
USB2 x 2.0
Otros conectoresEthernet, óptico, auricular, entrada de antena, entrada de satélite
Consumo energético en espera con red0,31 W
Consumo energético medio/máximo85/140 W
Dimensiones (sin stand)123 x 78,4 x 26,7 cm
Dimensiones (con stand)123 x 78,4 x 1-4,5-7,9 cm
Peso (sin/con soporte)17,40/18,80 kg

La serie EC78 de TCL está formada por televisores de gama media, con un precio ajustado para la cantidad de prestaciones que incluyen, y que fueron presentados en la IFA de 2019 durante el pasado mes de septiembre. Hay dos modelos disponibles, uno de 55 y otro de 65 pulgadas. Nosotros hemos analizado el de 55 pulgadas, un tamaño ideal junto a sus bordes finos para verlo incluso a distancias cortas.

Este televisor es la apuesta de TCL en Europa para competir con lo que ofrecen Samsung, LG o HiSense, que son los reyes en este segmento en España. Por su apariencia parece que estamos ante un televisor de gama alta, pero nada más lejos de la realidad, estamos ante un televisor de gama media.

El televisor cuenta con lo que la compañía ha llamado “4K HDR Pro”, pero el panel cuenta con retroiluminación periférica Edge LED y no tiene FALD (Full Array Local Dimming) como sí tienen los modelos LCD de gama alta para mejorar el contraste y la iluminación; sobre todo cuando vemos contenido en HDR. Eso sí, el televisor cuenta con un sistema de dimming inteligente que adapta el brillo sin oscurecer demasiado la imagen, y es compatible con contenido HDR10, HDR10+, Dolby Vision y HLG. Eso sí, el dimming se hace de manera homogénea por todo el panel.

Según las especificaciones oficiales, estamos ante un panel de 10 bits real, lo cual es sorprendente para tratarse de un modelo de gama media, donde normalmente solemos encontrar 8 bits con FRC. El brillo máximo es de 400 nits, superando con creces lo que encontramos en los televisores 4K de gama de entrada que suelen ofrecer entre 250 y 330 nits como much. Como veremos más adelante, esta cifra está genial para ver contenido incluso con algo de luz ambiente, aunque no alcance lo que ofrecen modelos con más brillo y con FALD.

El sistema operativo que usa el televisor es Android TV 9.0, por lo que tendremos todo tipo de aplicaciones a nuestra disposición (incluyendo Chromecast y Google Assistant), aunque con una velocidad que es algo mejorable como veremos más adelante en el análisis. El SoC que mueve esto es un RealTek RTD2851, con cuatro núcleos ARM Cortex-A55 a 1100 MHz y una GPU ARM Mali-470 MP. La elección de este chip no es casual, ya que es compatible con Android Pie, Google Assistant, y soporta todos los formatos de HDR, incluyendo Dolby Vision, Technicolor Prime, HLG, HDR10 y HDR10+, además de decodificación de sonido Dolby Atmos en los altavoces incorporados.

La barra de sonido está diseñada por Onkyo, y cuenta con cuatro altavoces frontales, dos de 8 W y dos de 5 W para un RMS total de 26 W. Son compatibles con Dolby Atmos (Dolby AC4).

En conectividad encontramos tres puertos HDMI 2.0b, compatibles con 4K hasta 60 Hz (2.000 Hz con interpolación) y HDR, además de que uno de los puertos es ARC. También tenemos dos puertos USB 2.0, y aunque no habría estado de más que al menos uno fuera 3.0, no hay problemas para reproducir contenido incluso en 4K. El WiFi es AC (WiFi 5), y encontramos un conector Ethernet 10/100 M, así que por desgracia no es Gigabit.

Por último, encontramos también DVB-T2 y descodificación de H.265, de manera que no tendremos ningún problema con ningún códec para futuros cambios con la TDT. También encontramos un sintonizador de satélite integrado.

Unboxing, análisis externo y conectividad

La caja es bastante compacta para un televisor de tantas pulgadas. Nada más abrirla, encontramos en la parte superior el manual, los dos mandos (con pilas incluidas), los cables (uno de corriente y otro para conectar RCA), y las tres piezas que forman la base. En total encontramos 12 tornillos. Los tornillos más largos sirven para unir los dos brazos de la base al televisor, y los medianos sirven para unir la parte inferior de la base a los dos brazos. En el caso de que queramos atornillar el televisor a una soporte VESA de 200 x 200 mm, usaremos los más cortos.

Una vez hemos sacado todos los accesorios, tenemos que extraer el televisor y ponerlo boca abajo en una superficie amplia. Es importante que si colocas el televisor en una superficie dura, lo hagas con el corcho del panel frontal, y que no hagas presión con los dedos en el panel para evitar daños.

Con el televisor así, ya podemos atornillar la base usando los dos grupos de tornillos más largos incluidos. Una vez ya hemos montado la base, podemos pasar a echar un vistazo a la parte trasera del televisor.

Empezando por la conectividad, encontramos los siguientes conectores (empezando por arriba): USB 2.0, Ethernet, HDMI 1 ARC, HDMI 2, entrada de antena, entrada de satélite, salida óptica, HDMI 3, USB 2.0, AV Input, salida de jack de 3,5 mm, y la interfaz CI+.

Justo debajo de los conectores multimedia encontramos el botón físico de encendido del televisor, y a la izquierda encontramos un interruptor físico para silenciar el micrófono por si queremos proteger nuestra privacidad. A la derecha del todo el único conector que encontramos es el de la corriente.

Si damos la vuelta al televisor y lo colocamos ya de frente, podemos ver lo finos que son los marcos de la pantalla, aunque el borde sigue estando “dentro” del cristal, donde hay una pequeña parte negra.

La barra de sonido está en la parte inferior, donde tenemos sonido que sale hacia abajo y hacia delante, con un acabado en alcántara que le da un toque muy premium al televisor. La peana central es bastante estable, algo que es de agradecer en un televisor tan grande, y donde no se echan de menos los pies laterales que suelen ser más estables que los centrales.

Mandos

En cuanto a los mandos, éstos cuentan con un click sólido en lugar de ese tacto “engomado” que tienen otros televisores del mercado, por lo que tendremos una mayor durabilidad y facilidad para pulsar los botones.

Empezando por el más largo, tenemos todo tipo de controles a nuestro alcance. Con la rueda dentada de Ajustes podemos controlar ajustes como la imagen, el sonido o el color del televisor. Con el de Home accedemos a la raíz del televisor para ir a aplicaciones multimedia, a la TV o a la Google Play Store. A su derecha, en la misma cruceta, tenemos para cambiar ajustes multimedia en películas y series, como subtítulos o audio. Debajo tenemos también el botón de retroceso, y el de elegir input. Más allá de eso tenemos ajustes multimedia en la parte inferior, además de un botón para acceder directamente a Netflix.

En cuanto al mando más pequeño, tenemos unos ajustes más limitados y rápidos, donde perdemos los números pero a cambio ganamos el botón de Google Assistant, ya que este mando va conectado por Bluetooth al televisor y cuenta con micrófono. Con él podemos controlar todo tipo de ajustes multimedia con la voz, como poner vídeos, cambiar de canal o controlar el volumen. Quizás echamos de menos que tenga un puntero con control de movimiento como incorporan modelos de Samsung que cuestan menos, además de que podríamos tener más accesos directos para otras apps muy usadas como YouTube.

Prueba

Nada más encender el televisor tenemos que pasar por el menú de configuración de Android TV, aceptando multitud de ajustes, eligiendo el idioma, sintonizando el televisor, conectándolo al WiFi a través del móvil, sincronizando el móvil, etc. Una vez hemos terminado, nos lleva al menú de la Home.

En la Home del televisor tenemos acceso a todas las aplicaciones que vienen preinstaladas, incluyendo Netflix, Rakuten TV, Amazon Prime Video, YouTube o Google Play Películas. Si queremos instalar otras como Kodi, tan sólo tenemos que ir a la Google Play Store.

Debajo tenemos TV, que es la sección que tenemos que elegir si queremos ver la TDT normal. Si vamos ahí, podemos acceder a los canales de televisión sin que haya radios de por medio que añaden canales innecesarios. En cada canal tenemos información muy completa sobre la resolución, el sonido, si hay teletexto o si hay compatibilidad con HbbTV (LOVEStv). Eso sí, la sinopsis del contenido que estamos viendo podría aparecer de manera algo más clara, ya que no se muestran los espacios correctamente.

Android TV y menús de configuración

Tener Android TV es una de las cosas más positivas que podemos destacar en una Smart TV. Es uno de los sistemas operativos más completos, con todo tipo de apps y muchas opciones de personalización. Sin embargo, por momentos puede que nos dé la sensación de tener un “reproductor Android” que es capaz de ver televisión, y el rendimiento sigue sin ser el de Tizen o el de webOS, que son mucho más fluidos, ligeros y están mejor integrados, donde hay que pulsar menos botones para realizar según qué acciones.

Más allá de eso, los menús son bastante completos, ofreciendo un montón de opciones. La sección para elegir entrada (accesible desde la Home o desde el botón del mando) nos permite ir rápidamente desde TV a cualquier dispositivo que tengamos conectado por HDMI y viceversa. Más allá de las entradas tenemos secciones para elegir “Transmitiendo canal” o “Centro de comunicaciones”. Aunque esos nombres no sean bastante descriptivos en español, en la sección de centro de comunicaciones es donde tendremos acceso a cualquier dispositivo que tengamos conectado por USB (disco duro, pendrive, etc), así como a cualquier ubicación de red por DLNA, como un NAS o nuestro propio ordenador con programas como Serviio.

Siguiendo el orden en la Home, encontramos otra sección de ajustes más propia del sistema operativo, en la cual podemos controlar aspectos como el idioma, la fecha, la hora, o los dispositivos que tengamos conectados por Bluetooth, como una barra de sonido o unos auriculares. Con los dispositivos Bluetooth la conexión no se hace automáticamente cuando los encendemos, lo cual es incómodo de cara a conectar auriculares si no queremos molestar a otra persona que esté en la misma habitación, o queremos escuchar la tele de noche sin hacer ruido.

En cuanto a ajustes de imagen, podemos elegir entre varios modos de imagen, cambiar el brillo, la saturación, y aplicar todos los cambios que hagamos a todas las fuentes y modos de imagen. En ajustes avanzados podemos cambiar elementos como la claridad o el movimiento, desactivando elementos como el suavizado o las ayudas por software para un movimiento más fluido. En Claridad podemos ajustar la nitidez o la reducción de ruido, entre otros. Como vemos, podrían haber incluido más opciones.

En el apartado de sonido no tenemos muchos ajustes, donde podemos activar o desactivar Dolby Atmos, elegir un preajuste, determinar dónde tenemos colocado el televisor, así como un modo de Solo audio donde podemos apagar la pantalla para que sólo se reproduzca música. Un modo ideal que ojalá tuvieran más televisores en el mercado. Al pulsarlo, la pantalla se apaga a los 2 segundos, y para despertarla sólo tenemos que pulsar cualquier botón del mando.

En la sección de sistema tenemos la opción de poner código de bloqueo del televisor, ajustes de HbbTV, sincronización con Alexa, activar el Modo deportes o el Modo juego (los cuales son incompatibles entre sí, sólo podemos tener uno activado a la vez), y determinar si estamos en casa o activar en un comercio para las demos. El modo juego es uno de los modos más importantes, ya que desactiva todas las ayudas por software para el suavizado y reduce el input lag. El modo deporte cambia el contraste, brillo y color para que los deportes se vean más saturados (el verde, por ejemplo, se ve más vivo). El sonido también cambia ligeramente, donde el sonido se oye más agudo para oír mejor las voces y el sonido del público.

Aquí también es necesario hacer una referencia importante en cuanto al tiempo de encendido del televisor porque éste es realmente lento por defecto, ya que es como si estuviéramos encendiendo un móvil o una tablet con Android. Cronómetro en mano, desde que pulsamos el botón del mando hasta que llegamos al menú de la Home pasan exactamente 1 minuto y 6 segundos. Sin embargo, en los ajustes hay una opción llamada “Encendido rápido” que, si la activamos, el televisor se enciende a la misma velocidad que cualquier otro (unos 6 segundos). No entiendo por qué no viene activada por defecto, ya que hemos probado a medir el consumo del televisor en ambos casos con un enchufe inteligente, y es el mismo: 0 vatios con el televisor apagado.

El rendimiento del sistema operativo es bueno en general, aunque algunas acciones tardan un tiempo en realizarse con respecto a otras. Un momento claro donde encontramos pérdidas de rendimiento es en algo tan tonto como cambiar de volumen en un contenido que estemos reproduciendo, donde al mostrarse los menús vemos que el televisor da pequeños tirones y la tasa de fotogramas del contenido se ralentiza. En cuanto desaparece la superposición de volumen, el rendimiento vuelve a ser normal. En cuanto a velocidad de Internet, hicimos un test de velocidad con Ethernet y pudimos comprobar que, efectivamente, el conector es 100M.

Donde hemos tenido algún que otro problema es a la hora de hacer funcionar LOVEStv. A pesar de que es compatible con la versión 2.0.1 y de aparecer como compatible en cada canal, no funciona el botón del mando para ver el contenido en diferido, y no hemos encontrado forma de activarlo.

Reproductor interno

En cuanto al reproductor de contenido interno, éste es bastante bueno, pudiendo reproducir sin problemas películas incluso películas Blu-ray 4K a 60 FPS, ya sea desde una ubicación de red (un NAS o un PC), o desde un disco duro externo a pesar de que los puertos son 2.0. En este caso, tenemos ancho de banda de hasta 480 Mbps (60 MB/s), por lo que es más que de sobra para reproducir películas que tengamos almacenadas.

Sin embargo, hemos encontrado algunos problemas a la hora de reproducir determinado contenido. Por ejemplo, los audios en Dolby TrueHD no los reproduce ni los remuxea a estéreo o Dolby 5.1, de manera que tenemos que tener una pista de audio alternativa para poder reproducir el sonido en una película. No tiene mucho sentido que el televisor sea compatible con Dolby Atmos pero no tengan licencia o compatibilidad con el estándar de sonido inmediatamente anterior. Con DTS, Dolby Digital (AC3) y DTS-HD no hemos tenido problemas.

TCL 55EC78 582

Otro problema que hemos encontrado a la hora de reproducir contenido en red es que no permite ir a un punto concreto (seeking), ni seguir por dónde íbamos en la reproducción, algo que hacen sin problema por ejemplo los televisores de Samsung. Esto nos obliga a usar discos duros externos si queremos tener ambas funciones, lo cual es algo incómodo. Además, otro fallo un poco arbitrario es que la reproducción de contenido se detiene en cada hora en punto si lo estamos haciendo desde un entorno de red, y se nos sale al salvapantallas con los fondos de Android.

Por último, otro pequeño contra que encontramos es que no podemos modificar el tamaño, tipo de letra o sombreado de los subtítulos en el reproductor interno, aunque es capaz de leer fuentes de manera diferente si la pista de subtítulos tiene un estilo diferente al estándar. El diseño por defecto de los subtítulos es demasiado blanco y está demasiado alto, de manera que puede superponerse a algunas letras que aparezcan en pantalla como podemos ver en este capítulo de The Office.

Calidad de sonido

La potencia de los altavoces es algo superior a los 20 W que encontramos en los televisores de este rango de precio de 600-700 euros. Con 26 W tenemos más potencia y algo más de cuerpo y dinamismo en el audio con respecto a otros televisores, aunque el no tener subwoofer es algo que se nota bastante en escenas de acción al no poder reproducir las frecuencias más bajas. No obstante, son unos altavoces ideales para ver la televisión normal e incluso series o películas donde prime el diálogo, y en definitiva es mucho mejor que el que encontramos en televisores que compiten en la misma gama.

En la barra de sonido va el logo de la compañía, junto con una iluminación LED. Cuando tenemos el televisor apagado, vemos una iluminación con el LED blanco, y si tenemos el micrófono silenciado, nos aparecen cuatro LEDs de color rojo en la parte frontal.

Calidad de imagen

Por último, la calidad de imagen del televisor es bastante buena para el rango de precio en el que nos encontramos. Estamos ante un gran televisor de gama media-baja que supera a otros competidores en prestaciones, con 400 nits de brillo y compatibilidad para reproducir contenido HDR. El brillo es bastante bueno y superior a otros televisores en el mismo rango de precio de entre 500 y 600 euros. De hecho, al máximo, es posible que nos llegue a molestar de noche. Dándole el sol a pantalla, sin embargo, nos encontramos con una de las limitaciones de estos televisores de gama media, donde algunos detalles se pierden. Pero por el precio no podemos pedir más.

El panel se porta muy bien reproduciendo contenido en HDR, donde cuenta también con dimming de manera uniforme por todo el panel para escenas muy oscuras, pero sin que haya una pérdida de detalle en las zonas luminosas. Al tener tanto brillo máximo, el televisor tiene bastante margen, y da la impresión por momentos de que cuenta con local dimming gracias a que la iluminación periférica cambia el brillo de manera homogénea de todo el televisor ofreciendo unos negros algo más profundos que otros LCD cuyo brillo no cambia.

En cuanto al movimiento, el suavizado funciona tan bien como en cualquier otro televisor de la misma gama, donde lo movimientos bruscos pueden generar algo de artifacting en elementos fijos que se notan aún más si por ejemplo tenemos subtítulos en la pantalla. Con las ayudas de suavizado desactivadas (activando por ejemplo el modo juego) el panel rinde muy bien, donde el input lag es bajísimo (a ojo, menos de 20 ms) y apenas notamos latencia cuando estamos jugando. Por tanto, estamos ante un televisor ideal para jugar.

El reescalado de contenido Full HD también está por detrás de lo que ofrecen otros fabricantes como Samsung, donde de hecho no da la sensación de que el televisor haga ningún intento de reescalar el contenido en 1080p que vemos en la pantalla.

Así, aunque los ajustes por defecto vienen con buena calidad, la saturación es algo elevada por defecto, donde algunos colores se ven con un contraste excesivo. La gamma también puede mejorar con que la subamos un par de puntos.

Conclusión

Las Smart TV 4K de gama de entrada y de gama media son las que mejor se venden del mercado. Este televisor se sitúa en plena gama de media con algunas cosas de media alta. Tenemos Android TV, compatibilidad con contenido HDR, buen movimiento, decodificador satélite, y un excelente rendimiento en casi todas las situaciones. Es muy positivo el encontrar Android TV como sistema operativo, donde cada vez más fabricantes apuestan por lanzar sus limitados sistemas operativos, como Hisense o más recientemente Philips, que han dejado Android de lado.

Este televisor es de esos que demuestra que es mejor gastarse un poco más y estirarse desde los 400 hasta los 550 o 600 euros para tener un mejor televisor con mejores acabados y un mejor diseño. De hecho, si no tienes pensado comprar una barra de sonido, es una idea genial comprar un televisor que ya tenga la barra integrada como este, ya que suple perfectamente a barras de sonido de incluso 100 euros que no tienen subwoofer dedicado.

Pocos televisores son tan completos y ofrecen tanta calidad como este modelo por este precio, con un gran brillo máximo de 400 nits, una gran calidad de sonido, compatibilidad con todos los estándares de HDR y Android TV, que permite una enorme personalización y que por desgracia cada vez más fabricantes están dejando de lado.

Podéis comprarlo en el siguiente enlace:

tcl
TCL 55EC780
Tipo de panel LCD VA
Resolución 4K
Tamaño de pantalla 55 pulgadas
Altavoces Barra sonido Onkyo 26 W
Sistema Operativo Android TV 9.0 Pie
Luminosidad 400 nits
TDT DVB-T2
Puertos HDMI 3 puertos HDMI 2.0b
Conectividad Ethernet 100M, WiFi 5, USB 2.0

Lo mejor

  • Android TV
  • Buena calidad de imagen, sobre todo en HDR
  • Excelentes acabados
  • Potente barra de sonido de Onkyo ya incluida

Lo peor

  • Algún que otro tirón al cambiar volumen o en menús
  • Reproductor interno no compatible con algunos formatos de audio, y que necesita mejoras
  • No funciona LOVEStv
Calidad de imagen
8.5
Calidad de sonido
8.5
Instalación
9
Software
7.5
Diseño
9.5
Precio
8

Puntuación global

8.5
PUNTUACIÓN DE LOS LECTORES:
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