Google también subirá precios en España como respuesta a la tasa del Gobierno

Google también subirá precios en España como respuesta a la tasa del Gobierno

Alberto García

La respuesta de las grandes empresas tecnológicas no se ha hecho esperar. Primero fue Amazon el pasado mes de enero quien anunció que iba a subir las comisiones a los vendedores para hacer frente a la Tasa Google. Ahora, ha sido Google quien ha anunciado también una subida de precios similar.

El Gobierno de España aprobó en octubre de 2020 la Tasa Google, cuyo nombre real es Impuesto Sobre Determinados Servicios Digitales (IDSD). El impuesto grava los servicios de venta de publicidad online, los servicios de intermediación en línea, y la venta de datos generados a partir de la actividad de los usuarios, obligando a que ese tipo de actividad pague un 3% de impuestos adicionales. Según las estimaciones del Gobierno, esperan recaudar 1.200 millones de euros, aunque multitud de expertos afirman que la cifra será mucho menor.

En el caso de Amazon, el impuesto fue derivado a los vendedores externos, aumentando la tasa de referencia que pagan los vendedores externos a Amazon por vender sus productos. La tasa pasaba así de un 15% a un 15,45% (un 3% más). Con esa subida, Amazon deja en manos de los vendedores el subir precio final que pagan los compradores.

Google anuncia una subida del 2% en sus precios

Ahora, Google ha anunciado que, a partir del 1 de mayo de 2021, la compañía aplicará nuevos recargos por los anuncios servidos en Francia y en España. En ambos países, se aplicará un recargo del 2% a la factura o extracto, correspondiente a «los costes operativos regulatorios que se aplican en el país».

tasa google

La subida, como vemos, no es del 3% como ha aplicado Amazon con la totalidad de la tasa, sino que se queda en un 2%, por lo que Google parece que al menos asume un 1% de la subida. La factura la pagarán aquellos portales y servicios web que sirvan anuncios de Google, por lo que acabará perjudicando a las empresas en su mayoría.

Google afirma que «los impuestos sobre Determinados Servicios Digitales incrementan el coste de la publicidad digital por lo que hemos informado a nuestros clientes que, a partir del 1 de mayo de 2021, añadiremos un recargo a las facturas relativas a los anuncios servidos en España. Este cargo adicional tiene por objeto cubrir parte de los costes asociados al cumplimiento de los Impuestos sobre Servicios Digitales en vigor en España. Continuaremos pagando todos los impuestos que nos corresponden tanto en España como en el resto de países en los que operamos y alentamos a los gobiernos a nivel global a llevar a cabo una reforma fiscal internacional en lugar de implementar impuestos unilaterales».

La Tasa Google demuestra que tiene grandes fallos de diseño

Este tipo de acciones demuestran el poco poder que pueden ejercer los gobiernos internacionales sobre las grandes empresas tecnológicas, y se hace cada vez más necesario un tipo impositivo coordinado a nivel internacional para gravar la actividad de las tecnológicas. Por desgracia, no se puede controlar el pago de estos impuestos mediante subidas de precios a sus clientes, ya que ese precio no está regulado y las empresas son libres de subirlo si quieren gracias al alto poder de mercado que tienen.

Los impuestos sobre servicios digitales buscan obligar a que las grandes tecnológicas paguen impuestos de una manera algo más directa por los servicios que venden en cada país. Tal y como está planteado su negocio, las tecnológicas se revenden a sí mismas los servicios, tributando en otros países europeos con tributaciones más favorables todos los negocios que hacen en otros países. Francia y España, por ejemplo, tienen tipos impositivos más altos que Irlanda, motivo por el cual empresas como Apple o Google tributan allí todo su negocio. La armonización fiscal, no sólo en la UE, sino en todo el mundo, es clave para evitar este tipo de actividades. Mientras tanto, impuestos como la Tasa Google acabarán repercutiendo en los usuarios finales.