Un estudio confirma que eliminar los sistemas anticopia fomentará la venta de contenidos

Mientras la industria cultural y del entretenimiento continúa en su empeño por criminalizar a los usuarios tanto en su discurso como incluyendo los llamados DRM para evitar o eliminar la copia de sus contenidos, un nuevo estudio demuestra lo contraproducente que esto resulta para el sector.

El empleo de sistemas DRM (Digital Rights Management) es una de las estrategias que de un tiempo a esta parte ha venido utilizando la industria cultural para prevenir lo que denominan "piratería". Su idea se basa en obstaculizar la copia de contenidos (ya sean musicales, cinematográficos o videojuegos) para prevenir que se puedan copiar y distribuir de forma gratuita. Nada más lejos de la realidad.

Así lo señala un estudio que se publicará en breve en la revista Marketing Science. En él han participado profesores de la Universidad de Houston y de la Universidad de Duke y se afirma que la inclusión de los DRM no consigue su objetivo: ni frena los que se denominan "actos ilegales" ni garantiza la protección de los derechos de autor. Es más, desde el informe se apunta a la eliminación de este sistema como vía para aumentar el consumo de estos contenidos.

Como vemos en Torrentfreak.com, el informe asegura que la supresión de los DRM servirá para intensificar la competencia en el mercado, lo que llevaría a precios más económicos de los productos y se produciría un mayor consumo por parte de los usuarios. Además, se eliminaría un perjuicio para los clientes que sí compran estos contenidos. "Los usuarios legales pagan el precio y son lo que a su vez sufren las restricciones. Los usuarios ilegales no se ven afectados por éstas puesto que sus contenidos no tienen DRM", afirman.

El recientemente fallecido Steve Jobs ya avisó hace cuatro años de la escasa efectividad de estos sistemas para combatir la "piratería". "Los DRM no han funcionado y podrían no funcionar nunca para frenar la piratería", explicaba en 2007 el líder de Apple y uno de los impulsores del servicio iTunes.

Así pues, estamos ante una nueva prueba que muestra cómo el camino emprendido por la industria cultural está muy lejos de la realidad e incluso se aleja de sus propios beneficios económicos. ¿Servirá este informe para que las compañías abran los ojos en la nueva era abierta por Internet? Mucho nos tememos que no, porque su apuesta pasa por potenciar estos sistemas así como dar el máximo apoyo a las polémicas normas antidescargas, cuando otros estudios confirman que precisamente los usuarios que más contenidos consumen a través de redes P2P son los mejores clientes de esta industria. ¿Hasta cuándo seguirán tirando piedras contra su tejado?