Enfado entre los operadores por el fin del roaming

Enfado entre los operadores por el fin del roaming

Redacción

No ha sentado bien entre los operadores el anuncio del fin del roaming a partir de 2014. Las compañías se quejan de los constantes cambios en una regulación que, además, consideran que no incentiva la inversión en el sector.

La semana pasada se confirmaba el fin del roaming en territorio europeo a partir del próximo año. Neelie Kroes, vicepresidenta de la Comisión Europea, anunciaba la medida con el fin de crear un mercado único de telecomunicaciones en el continente dado que las fronteras en el sector móvil son más inexistentes e inservibles que nunca. Sin embargo, entre los operadores no ha tardado en sucederse una reacción negativa ante esta actuación.

Las compañías no han expresado con contundencia su malestar pero éste es patente según desvela elEconomista.es. Las llamadas en itinerancia en otros países tienen un sobrecoste que aunque ha ido bajando por las distintas regulaciones en los últimos años suponen un volumen de negocio para los operadores al cual no estaban dispuestos a renunciar.

Víctimas de la regulación y del descenso del consumo

Además ven cómo los cálculos y previsiones que realizan para su negocio se ve mermado cada vez que una autoridad, ya sea comunitaria o nacional, decide intervenir en el mercado. A ello cabe unir la presión fiscal que sufren, la cual consideran muy elevada y que complica su sostenibilidad. Un ejemplo de ello fue la tasa para financiar RTVE en España, una medida que despertó un enorme enfado entre estas compañías, que a su vez también se ven afectadas por la crisis económica y el descenso del consumo. Este último aspecto ha intentado ser paliado con la guerra de precios en el sector, que repercute en una merma de sus beneficios finales.

Otro de los motivos que sigue encendiendo a las telecos es el doble rasero que la Comisión Europea y reguladores del mercado aplican a todos los agentes del sector. En su opinión los proveedores de contenidos en la Red (empresas como Google, Facebook, etc.) «campan libremente por el mercado» sin que colaboren con el coste que supone desplegar y mantener las infraestructuras. «Esta situación no incentiva la inversión«, explican los representantes de los operadores.