Un nuevo fraude que suplanta la identidad de la Policía se expande por correo electrónico

La identidad de la Policía Nacional vuelve a ser utilizada por estafadores para intentar aprovecharse de los usuarios españoles. En esta ocasión conocemos la expansión vía correo electrónico de un mensaje que se hace pasar por las autoridades españolas pero que implica un serio riesgo para los internautas que no lo ignoren.

El conocido como virus de la Policía fue en 2012 el malware más popular en los ordenadores de nuestro país. Consistente en una variante de ransomware, el software malicioso bloqueaba el PC de su víctima y le exigía un pago para su desbloqueo, aunque ni siquiera realizándolo el malware desaparecía del ordenador. Las autoridades ya advirtieron del gran calado que tuvo este ataque dado que se hacía pasar por el Cuerpo Nacional de Policía, algo que tiene mucha credibilidad para los usuarios.

Con estos antecedentes han sido las propias autoridades las que han advertido de otra reciente amenaza. Según podemos leer en Europa Press, la Policía Nacional ha alertado en su cuenta de Twitter de una ola de ataques denominados «phising» mediante correos electrónicos. En los mensajes remitidos a los usuarios se les pide la descarga de una notificación adjunta pendiente relacionada con drogas.

Los incautos que accedan a la descarga del archivo «notification.mpf.scr» instalarán en su equipo un programa que se activa cuando el usuario entre en webs en la que se le soliciten datos bancarios u otra información personal. Para dar mayor credibilidad al mensaje, los estafadores utilizan la dirección «policia@policia.es» para el envío del correo malicioso.

En caso de instalar el programa, los usuarios corren el riesgo de que sus datos bancarios sean interceptados y puedan ser utilizados para estafarles. Por este motivo, las autoridades han recomendado que el correo sea eliminado ipso facto ya que no utilizan estas vías para comunicarse con los ciudadanos en este tipo de casos.

No obstante, desde la Policía recuerdan que son varias las evidencias que muestran que se trata de un correo falso. Faltas de ortografía, frases mal construidas gramáticamente o cómo el archivo adjunto no es siquiera un pdf o archivo de texto deben de servir de pista para que el usuario recele de un tipo de envíos que frecuentemente se asocian a entidades bancarias y con los que también hay que tener cuidado.