¿Prohibirán el uso de las gafas de Google en España por atentar contra la intimidad?

Aún no han llegado al mercado y ya ha surgido la primera polémica a su alrededor. Las gafas de realidad aumentada de Google son vistas por algunos como una amenaza contra la intimidad. En EEUU un bar ya ha prohibido su uso en el establecimiento. ¿Harán lo propio los locales españoles?

Las Google Glass no dejan indiferente. El último proyecto en el que se han embarcado los de Mountain View no ha tardado en sembrar controversia por ser considerada por algunos como un instrumento que podría servir para traspasar derechos como el que tenemos a la intimidad. La función más cuestionada del gadget que saldrá a la venta en los próximos meses es su capacidad para grabar imágenes en cualquier momento, algo que, si bien ya es posible con los teléfonos móviles, en el caso de este dispositivo se puede hacer de un modo más discreto.

Un artículo de ABC nos acerca a distintas posturas sobre su posible atentado contra la intimidad. La más conocida en las últimas horas ha sido la del propietario de un bar en Seattle (EEUU), donde las ha prohibido al considerar que sus clientes tienen derecho a no ser grabados con este dispositivo sin su permiso. Esta actitud ha servido para abrir el debate sobre su uso en espacios públicos.

Distintas posturas sobre su uso y legalidad

«Cualquier persona puede grabar a cualquiera. Debería tener un indicativo de aviso por situaciones que puedan darse en un bar de copas o un baño público, que pueden derivar en un estado de alarma continuo porque todo el mundo esté pendiente de si está siendo grabado», comenta un abogado experto en privacidad de Abanlex al citado medio. Sin embargo, algunas voces discrepan, como la sostenida por la directora de Mind Your Privacy, María Gómez. «No le veo mucha diferencia a que alguien grabe todo el día con su móvil y lo suba a YouTube», señala.

Gómez explica que las gafas de Google «no se limitan a grabar nuestro entorno sino que nos da información sobre él» por lo que no lo considera un utensilio con fines de espionaje. En cambio, desde SecurityByDefault no tienen claro hasta qué punto «son vigilancia o no». «En instalaciones privadas te las podrían prohibir. Debería protegerse bastante bien si, por ejemplo, en caso de que tienes una actitud comprometedora no puedas ser grabado. Aunque me parece bien que no se puedan poner puertas al campo, debería haber una legislación muy fuerte en torno a la intimidad y el honor», indica Yago Jesús, de este colectivo.

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) también parece muy crítica con este equipo. «Va a tener importantes implicaciones desde el punto de vista de la privacidad«, afirma a la par que asegura que cuando salgan a la venta «se realizará un seguimiento para verificar el cumplimiento de la normativa española de protección de datos y garantizar los derechos de los ciudadanos«.

¿Será la limitación de su uso la alternativa a la prohibición? Algunos expertos como Antonio Gallego, director técnico de Sophos Iberia, ven en ésta una posible solución. «Los datos obtenidos con la realidad aumentada deben limitarse a datos públicos, no identificación o grabaciones y siempre bajo mi entender en lugares públicos o con consentimiento de los propietarios en lugares privados», subraya. Veremos si Google tiene en cuenta todas estas opiniones antes de lanzar uno de los productos más curiosos que llegarán en los próximos meses al mercado tecnológico.