Denuncia el hurto de un iPhone y le detienen por haberlo robado anteriormente

El iPhone se ha convertido en uno de los terminales de referencia en el mercado y en uno de los más codiciados por los amigos de lo ajeno. El robo de un modelo 4S en Nueva York nos deja una rocambolesca historia en la que un ladrón no solo probó su propia medicina sino que acabó arrestado.

New York Times se hace eco de un retorcido caso en torno a un mismo iPhone que sirvió para detener a dos ladrones en la ciudad estadounidense. La protagonistas de la historia fueron una joven de 16 años, un trío de ladrones de su misma edad, un adulto y un grupo de policías.

Todo comenzó cuando la adolescente paseaba por Prospect Park escuchando música en su iPhone 4S. Durante el paseo fue asaltada por tres rateros de edades similares que acabaron por arrancar de sus manos el móvil. Tras un forcejeo los ladrones se hicieron con el teléfono y salieron corriendo del parque. La joven se apresuró en la búsqueda de ayuda y encontró a dos policías, que le ayudaron a buscar a los ladrones sin hallar rastro de ellos en el parque.

Mientras, el nuevo «propietario» del iPhone decidió caminar por un vecindario cercano en busca de alguien al que pudiese venderle el terminal. Pareció encontrarlo en un hombre que paseaba por la calle, pero a la hora de enseñárselo éste se lo arrebató de las manos y emprendió la huida. Al igual que hiciese la primera víctima, el joven acudió a un policía para denunciar el robo y tras unos minutos de búsqueda consiguieron localizar al segundo ladrón.

Tras la detención del hombre acabaron en comisaría donde formalizaron la denuncia pero todo cambió tan solo una hora más tarde. Fue entonces cuando el policía que había socorrido a la legítima propietaria del móvil decidió llamar al número de éste y fue el policía que había atendido al primer ladrón quien contestó a la llamada. Tras darse cuenta de que el joven había hurtado el equipo trazaron un plan que le pudiese incriminar. Al abandonar las dependencias policiales le esperó la joven, quien le identificó ipso facto. Además pudo demostrar que era dueña del móvil al desbloquearlo con el número de seguridad, lo que sirvió a los policías como prueba definitiva para detener al joven ratero.

La situación tiene mucho de anecdótico, ya que por desgracia para sus dueños el robo de iPhones en Nueva York ha crecido de forma alarmante en los últimos años. Solo en 2012 se calcula que hubo 16.000 hurtos de terminales de Apple, un 40% más que en 2011.