Por qué hibernar o suspender tu ordenador puede no ser una buena idea

Por qué hibernar o suspender tu ordenador puede no ser una buena idea

Carlos González

Las opciones de encendido de Windows 10y sistemas anteriores- contemplan la posibilidad de apagar y reiniciar. Pero además, también las de hibernar y suspender, para prácticamente cualquier dispositivo si está configurado de tal manera. Estas dos últimas opciones nos permiten mantener programas abiertos, por ejemplo, y que todo se quede exactamente como lo habíamos dejado antes de hacer que el ordenador se ‘duerma’, en lugar de apagarse por completo. Pero ¿por qué no es la mejor idea?

Hace algún tiempo te explicamos si apagar con el botón físico el ordenador era una buena o una mala idea. En esta ocasión, sin embargo, vamos a ver por qué motivos utilizar las opciones de hibernar o suspender nuestro ordenador con sistema operativo Windows 10 pueden no ser las mejores. Evidentemente, si los usuarios hacen uso de las opciones de hibernar y suspender es porque, como comentábamos anteriormente, los programas se quedan inactivos, pero no cerrados. Todo lo que estuviéramos haciendo, al encender el ordenador de nuevo, estará ahí, tal cual, y podremos seguir trabajando de una forma más rápida. Si apagamos o reiniciamos, sin embargo, todo se cierra por completo y es más lento.

Hibernar o suspender el ordenador es más rápido, pero…

Si dejamos el ordenador suspendido o aplicamos el modo de hibernación de Windows 10, el primer problema que vamos a tener es el consumo de energía. Es mínimo, pero va a existir. Y si apagamos, sin embargo, el consumo energético es cero. Por otro lado, el disco duro o nuestra unidad SSD van a estar almacenando archivos temporales por los programas en ejecución, para que al encender el ordenador todo vuelva a estar del mismo modo. Necesitamos apagar o reiniciar, cada cierto tiempo, para que todos esos archivos temporales se borren por completo y el ordenador funcione de manera óptima. En esto, evidentemente, la memoria RAM se ve igualmente perjudicada.

Por otro lado, las actualizaciones del sistema operativo se llevan a cabo únicamente cuando reiniciamos el ordenador, o cuando lo apagamos por completo y lo volvemos a encender. Si siempre usamos los modos de hibernación o suspensión, a largo plazo acabaremos teniendo problemas con las actualizaciones de Windows 10. Es decir, que si no queremos tener problemas de rendimiento, y con las actualizaciones, sencillamente no deberíamos abusar de estos modos de encendido aunque son perfectamente válidos para ocasiones puntuales.