Una semana negra para Apple, que ya está muy lejos de ser ‘la compañía del billón’

Apple alcanzaba un hito este año, en agosto, cuando llegó al billón de dólares de capitalización burstátil. Con esto, Apple se convertía en la primera compañía cotizada en Wall Street en alcanzar una valoración bursátil de un billón de dólares, antes que Microsoft, Amazon y Alphabet (Google). A estas alturas del año, Apple ha ‘perdido’ algo más de 300.000 millones de dólares de capitalización bursátil y ha acelerado su ritmo de caída en este última semana, una semana negra para la compañía de Cupertino.

Cuando Apple alcanzó ese billón de dólares de capitalización bursátil se trató de dar perspectiva del hito: con ese dinero, la firma de Cupertino podía equipararse a la riqueza nacional que el Fondo Monetario Internacional calculaba entonces para Indonesia, por ejemplo; y se acercaba a países como México o incluso España, superando por ejemplo a la riqueza nacional de Holanda y Turquía. El objetivo estaba en 207 dólares para el precio por acción, y después del lanzamiento de los iPhone XS, XS Max y XR se alcanzó un pico superior a los 232 dólares en el mes de octubre. Ahora, la compañía de Cupertino se ha desplomado a 150 dólares por acción, su mínimo este año.

Una semana negra desploma a Apple a su mínimo anual tras un año de polémicas por sus ventas y la opacidad de información

El desplome de Apple tiene varias explicaciones. Durante esta última semana, el ritmo de caída se ha acentuado por los problemas con Qualcomm. La ‘guerra de patentes’ y royalties entre ambas firmas americanas ha llevado a Apple a tener que retirar algunos iPhone del mercado. No son los más recientes, pero no deja de ser una gran victoria para Qualcomm y un problema grave para la firma de Cupertino. China y Alemania son los mercados en los que Apple ha tenido que retirar modelos de la venta, pero no se descarta que en otros países tengan que hacer exactamente lo mismo.

Otro motivo que ha provocado una importante caída en la capitalización bursátil de Apple está en el volumen de ventas, pero concretamente en la opacidad de información. En su última presentación de resultados, Apple anunció que dejaría de declarar las unidades vendidas de sus teléfonos inteligentes y se centraría en otros marcadores, como los ingresos generados por el volumen general de ventas. Subiendo los precios, efectivamente han conseguido seguir aumentando ingresos aunque el ritmo de crecimiento en las unidades vendidas se haya visto mermado.

La evolución del Nasdaq también ha perjudicado a Apple, esta ha sido la peor semana de Wall Street desde octubre de 2018

También hay que poner la situación de Apple en contexto. Las órdenes de venta se han reactivado, impulsadas por los datos que provienen de China y de las dos grandes economías de la zona euro. Los analistas consideran que hay síntomas de ralentización de la economía, pero que la reacción de los inversores está siendo exagerada. Sea como fuere, esta ha sido la peor semana desde octubre de 2018 para el Dow Jones, y tanto el S&P500 como el Nasdaq han cerrado una semana que confirma su tendencia bajista cediendo un 17,5% y 21,9% desde máximos del año.

Retomando la situación de Apple en particular, la compañía de Cupertino se ha dejado algo más 81 dólares por acción desde su máximo este año. Con poco más de 150 dólares por acción, hablamos de un retroceso a la situación de la compañía durante el verano de 2017, y el valor mínimo de 2018. Algo que no solo es producto de lo que comentábamos anteriormente, sino que también se ve justificado por dos factores clave: falta de innovación por parte de la compañía de Cupertino y una fuerte dependencia del iPhone.

Apple necesita eliminar esta dependencia del iPhone porque, como es evidente, cualquier problema con sus teléfonos inteligentes daña gravemente la situación de la compañía de Cupertino en su cotización. Es complicado sostener el crecimiento cuando, desde hace 11 años, el pilar fundamental de Apple ha sido su teléfono inteligente. A pesar de los Mac, iPad, Apple Watch o Apple HomePod, Apple depende del iPhone. No han conseguido implantar en el mercado una línea de producto con la ‘potencia’ del iPhone en el mercado de valores, a pesar de que las ventas del Apple Watch, por ejemplo, sí son buenas.