Dominios ‘anónimos’, una nueva forma de esquivar a la Ley

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Los administradores de páginas web, o más bien los propietarios de los dominios que alojan a los diferentes portales de Internet, están perfectamente identificados. La Justicia obliga a que el registro de un dominio, sea del tipo que sea, esté asociado a una persona o una entidad. Esto quiere decir que si registras ‘miweb.com’, por ejemplo, cualquiera puede revisar de forma sencilla quién lo ha registrado. Pero Peter Sunde cofundador de The Pirate Bay- ha ‘inventado’ los dominios anónimos para evitar que la Justicia pueda identificar a sus propietarios.

La nueva empresa que ha abierto el cofundador de The Pirate Bay se dedica en exclusiva al enmascaramiento de los servicios Whois. Es decir, que se encarga de ser un intermediario entre el propietario de un dominio y su registro, de tal modo que cualquier persona puede -con sus servicios- registrar un dominio de forma anónima, sin que en el análisis whois aparezcan sus datos o los de una empresa vinculada. Lo que hacen, sencillamente, es prestar un servicio de registro de dominios con sus propios datos, asumiendo la legalidad también.

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Más privacidad: una empresa del cofundador de The Pirate Bay que registra ‘dominios anónimos’

El equipo detrás de The Pirate Bay, el que estuvo anteriormente como el que se mantiene en estos momentos, ha demostrado ya en varias ocasiones que son ‘expertos’ en cuidar la privacidad y esquivar las herramientas legales tanto de ‘censura’ como, sencillamente, de control de contenidos en pro de los derechos de determinados colectivos. Es decir, que son ‘fiables’ en estos términos, porque ellos mismos han tenido que esquivar a la Ley en multitud de ocasiones, y con la intención de que uno de los portales web más perseguidos a nivel mundial pudiera mantener su actividad a pesar de multitud de ataques y presiones legales en diferentes países.

Esta nueva empresa, Njalla, se dedica a algo similar: permitir que cualquiera pueda registrar un dominio sin revelar su identidad, de tal modo que si se toman acciones legales en contra del dominio, sus administradores reales se mantengan a la sombra. En cierto modo es como una ‘red privada virtual’, que mantiene al origen sin identificar y revela únicamente la identidad del último eslabón. En su caso, el registrador real queda escondido, y los datos que se revelan si fueran revisados son únicamente los de Njalla, la empresa en cuestión.

 

Escrito por Carlos González

Fuente > ADSLZone