Monociclos eléctricos ¿el futuro de la movilidad personal?

Monociclos eléctricos ¿el futuro de la movilidad personal?

Carlos González

En China nos llevan años de ventaja en este sentido, y aunque no es cierto que todos los ciudadanos chinos se muevan por sus ciudades en monociclos eléctricos, lo cierto es que allí están mucho más extendidos. Estos pequeños aparatos recuerdan al ya clásico Segway, utilizado en muchos centros comerciales para la movilidad de la seguridad privada. Pero, sin embargo, los monociclos eléctricos no necesitan manillar y, además, ocupan mucho menos espacio.

En diciembre de 2001 se presentó el primer vehículo de transporte ligero giroscópico eléctrico, el Segway PT. La compañía que dio origen a este concepto de transporte personal fue comprada en 2010 por Jimi Heselden, que 9 meses más tarde falleció durante la prueba de uno de estos vehículos. Sin embargo, parece que la tecnología en torno a este concepto de movilidad personal ha evolucionado notablemente, hasta el punto de que, actualmente, encontramos decenas de fabricantes con diferentes modelos.

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Monociclo eléctrico Legway sin manillar.

Monociclos eléctricos, la evolución del Segway

Varios años han pasado desde que fuera lanzado el Segway PT original y, desde entonces, hemos podido ver cómo fabricantes de todo el mundo lanzaban sus apuestas en la evolución de este concepto. Mientras que el Segway original se vale de dos ruedas paralelas y un manillar que obligan al fabricante a la construcción de un dispositivo de gran tamaño, los monociclos eléctricos ocupan poco más que una rueda de 14 pulgadas y prescinden del manillar. Por una parte, es evidente que la comodidad en la movilidad personal, según estas prestaciones, debería ser mucho mayor. Pero, al mismo tiempo, sólo con esta descripción también se antojan mucho más peligrosos.

Entre los diferentes modelos que podemos encontrar, las características principales que suelen coincidir son varios. La rueda de este tipo de vehículos ronda las 14 pulgadas y permite una velocidad máxima de 18 km/h, con un limitador de 12 km/h que puede configurar el usuario y conductor. La batería eléctrica de estos vehículos eléctricos de movilidad personal, señalan sus fabricantes, permite una autonomía de aproximadamente 12 kilómetros, aunque existen modelos de gamas más altas que alcanzan, incluso, los 35 kilómetros de autonomía. Todo ello para una circulación con desniveles de incluso 30º de inclinación positiva y negativa. En cuanto a los ciclos de carga, para este tipo de «marchas» tendremos que esperar entre 1 y 2 horas para una carga completa, y si tenemos que transportar nuestro monociclo eléctrico, su peso ronda los 10 kg.

Evidentemente, las variaciones entre diferentes modelos son importantes y, como podréis ver a continuación, hay monociclos que salen por completo de esta «norma» de especificaciones técnicas. El modelo que veréis a continuación es de fabricación americana y cuenta con manillar y asiento. Además, la rueda que incorpora es más ancha de lo normal y, en contra de la mayoría de vehículos de su categoría, en la parte trasera incluye un portabultos. Por otra parte, hay que señalar que algunos modelos cuentan con sistemas de iluminación para la parte delantera y trasera.

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Monociclo eléctrico Ryno Motors con manillar, asiento y portabultos.

Los monociclos eléctricos en España

Como adelantábamos, en España no se trata de una tecnología especialmente popular, sino más bien todo lo contrario, aunque hay varios distribuidores oficiales de algunos fabricantes de monociclos eléctricos -derivados del concepto original de Segway-. Una de las compañías más conocidas a nivel mundial en la fabricación de monociclos eléctricos es Airwheel, pero también existen otras como Legway, Solowheel o Bings, entre muchas otras.

Mientras que algunos de los monociclos de estos fabricantes están a la venta directamente desde España, otros es necesario traerlos de importación y, evidentemente, «pasar por caja» -aduanas-. No obstante, los precios de estos dispositivos comienzan a partir de los 500 euros, aproximadamente, y ascienden prácticamente hasta tanto cuanto estemos disponibles a pagar.