Los mayores timos del crowdfunding

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Hacemos un repaso a los casos más peculiares de campañas crowdfunding que terminaron siendo un timo. Desde productos que resultaron inacabados a estafas montadas con el objetivo de conseguir dinero fácil, vemos ejemplos de los riesgos de apoyar una campaña de financiación colaborativa.

Los proyectos crowdfunding son aquellos que solicitan de los usuarios interesados en el producto o servicio planteado, el apoyo económico necesario para sacar adelante el desarrollo inicial ante la falta en muchos casos de la financiación necesaria obtenida por otros medios. Páginas como KickStarter o Indiegogo en el ámbito internacional, o portales nacionales como Lánzanos o Fromlab, son solo algunos ejemplos de estas plataformas de financiación colaborativa que sacan adelante proyectos tan variados como dispositivos electrónicos, producciones musicales o audiovisuales, y prácticamente cualquier cosa que tenga como origen una idea creativa a falta de una inyección económica.

Pero a veces hay que tener cuidado con el proyecto que se va a apoyar, ya que algunos han aprovechado el altavoz que suponen estos portales para promocionar campañas que más adelante han resultado ser una estafa. Vamos a hacer un repaso de algunos de los ejemplos más sonados, que han buscado el dinero fácil a través de estos canales de financiación.

Caso 1: El producto inacabado

En algunas ocasiones, la intención inicial de llevar a cabo el desarrollo anunciado tal vez estaba presente, pero por circunstancias propias de la producción o problemas aparecidos a posteriori, el resultado final ha dejado mucho que desear. En este sentido tenemos aún reciente el caso de Kreyos, un supuesto reloj inteligente que tras recaudar 1,5 millones de dólares en Indiegogo, levantó las iras de los compradores al distar un mundo entre la promesa del proyecto en la campaña, y el desilusionante resultado final que no incorporaba muchas de las funcionalidades anunciadas. Eso sí, el responsable no tardó en colgar fotos en las redes sociales con su nuevo Ferrari, fruto del éxito de recaudación alcanzado.

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Caso 2: El timo premeditado

El afán de ganar mucho dinero y de forma rápida gracias al crowdfunding lleva a muchos a prometer la luna cuando la realidad es que no se posee más que un router chino despiezado y montado de nuevo bajo una nueva apariencia. Hablamos de Anonabox, el router que prometía la navegación anónima definitiva consiguiendo recaudar 585.000 dólares, pero que tras muchas sospechas sobre los elementos usados para su fabricación, ha terminado siendo un fraude. En esta ocasión eso sí, los usuarios que apoyaron el proyecto consiguieron recuperar su inversión.

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Caso 3: ¿Dónde está mi dinero?

Hay que remontarse algo más para conocer el caso de Erik Chevalier, el emprendedor que decidió crear un juego de mesa basándose en los libros y mitología de H.P Lovecraft. El proyecto, bautizado como “The Doom that came to Atlantic City”, prometía horas de diversión a sus jugadores. Tras haber recaudado más de 120.000 dólares (casi el 350% del objetivo inicial), el bueno de Chevalier comunicó a los inversores que el proyecto había salido mal y que se había gastado todo el dinero. Muchos meses más tarde, el juego vio finalmente la luz al hacerse cargo del proyecto la editora Cryptozoic Entertainment, que eso sí, no pudo hacer uso de los fondos recaudados en la campaña al haber sido dilapidados por Chevalier.

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Caso 4: Cuando los usuarios descubren el pastel

Hace un par de años, salió a la palestra el desarrollo del videojuego Mythic: The story of Gods and Men, un videojuego de la compañía Little Monster Productions, que tuvo que ser cancelado a las pocas semanas, debido a que los propios usuarios detectaron que el arte conceptual y la fotografía usados como inspiración para el desarrollo, habían sido utilizados sin el consentimiento de los autores originales.

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Caso 5: El crowdfunding, una mina de oro

En esta ocasión no se trata ni de un timo ni de una estafa, pero sí es un ejemplo de lo que puede dar de sí esta clase de medios de financiación. Zack Brown inició una campaña con el objetivo de hacer una ensalada de patata. Así de simple. El proyecto inicial únicamente buscaba reunir 10 dólares, pero el efecto viral hizo que la recaudación final superara los 55.000 dólares. El propio creador abrumado, ya no supo cómo agradecer el gesto al superar la barrera de 3.000 dólares. Casi 7.000 personas apoyaron su peculiar iniciativa, pero en esta ocasión, el dinero recaudado sirvió para organizar un acto caritativo en la ciudad natal de Zack.

ensalada

Películas, álbumes de artistas que no encuentran el apoyo de ninguna discográfica, o videojuegos independientes, suelen ser temas frecuentes en los portales de crowdfunding, pero por mucho que nos llame un proyecto, debemos ser cautos a la hora de invertir en el mismo, y asegurarnos que las referencias que tenemos de los responsables del proyecto sean las adecuadas. En algunos países, como España, el Gobierno ha empezado también a regular este tipo de actividad, aunque no parece que eso vaya a evitar que en el futuro se sigan produciendo nuevos casos de timos en campañas de crowdfunding.

Escrito por David Valero

Fuente > ADSLZone