La CNMC estudia eliminar el límite de 30 megas fijado actualmente para acceder a la oferta mayorista de fibra óptica de Telefónica. Si finalmente se llevara a cabo este cambio, nuevos operadores podrían entrar en mercados geográficos que hasta el momento estaban vetados debido a la falta de red propia.
El mercado de la fibra óptica hasta el hogar en España apunta a ser uno de los principales motores del sector de las telecomunicaciones en los próximos años. Las grandes operadoras como Telefónica, Vodafone y Orange llevan desde un tiempo ejecutando planes de despliegue de la red de FTTH con el objetivo de ir sumando más clientes a su cartera, ofreciendo las bondades de esta tecnología. Esta tendencia no se limita a las grandes compañías, si bien son las que están llevando a cabo un mayor despliegue tanto de fibra como de cable, otras como Jazztel, Ono o R invierten en el desarrollo de infraestructuras de banda ancha fija de velocidades muy altas. No obstante, una nueva regulación del sector podría provocar una agitación en el mismo con consecuencias inesperadas. La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) quiere que se elimine el límite para revender la oferta mayorista de fibra de Telefónica, que actualmente está fijado en 30 megas. Hace poco os comentábamos como Orange había comenzado a revender la fibra óptica de 30 megas de Movistar, como herramienta para llegar a un mayor núcleo de población.
El consumidor, ¿el gran beneficiado a corto plazo?
Una situación de este calibre, podría permitir por un lado que las personas que vivan en pequeñas poblaciones o lugares a donde solo ha llegado la fibra de Telefónica, puedan acceder a una mayor oferta de servicios gracias a la entrada de los competidores que se ahorrarían de este modo la inversión en infraestructuras. Eso sí, aunque Telefónica ha diseñado su estrategia de expansión, con el objetivo de alcanzar 10 millones de inmuebles pasados por fibra a finales de este año y alcanzar los 14 millones en 2015, puede que esta apertura de la red de fibra hiciera que se pueda replantear la inversión para no allanar el camino a sus rivales más directos, lo que llegado el caso provocaría retrasos para la llegada de esta tecnología a algunos núcleos de población. A finales del primer trimestre, la cobertura de FTTH por autonomías quedaba estructurada de la siguiente forma:
