Europa confirma la multa de 152 millones a Telefónica por abuso de la posición dominante en la banda ancha

El TJUE, Tribunal de Justicia de la Unión Europea, ha confirmado la multa impuesta a Telefónica en 2007 de 152 millones de euros por “abuso muy grave de posición dominante en el mercado español de banda ancha”. El Tribunal ha decidido desestimar el recurso en su totalidad.

apertura-telefonica-lastablasEl 4 de julio de 2007 os contábamos la imposición de una sanción de 150 millones de euros a Telefónica por abuso de la posición dominante. La Comisión Europea declaró en ese momento que se trataba de una multa ejemplar y que esperaba que sirviera de ejemplo para el resto de operadores dominantes en cada uno de los países europeos. En aquel momento, Europa denunciaba que los precios del ADSL en España eran hasta un 20% más caros que en el resto del continente.

En el mes de octubre de 2007, también nos hacíamos eco del recurso presentado por el Gobierno español contra esta multa. El Ministerio de Industria declaró en ese momento que la sanción “generaba una inseguridad jurídica y afectaba gravemente al interés público y al desarrollo del sector”. En aquel momento, recordamos otra multa similar a France Telecom por el mismo motivo, pero que “sólo” ascendió a 45 millones de euros.

Ya en 2011 podíamos leer que el Gobierno pedía a Europa que anulara la multa de 151 millones de euros impuesta a Telefónica. El Ejecutivo español indicaba que el organismo europeo no dio a la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) la oportunidad de colaborar con el procedimiento administrativo «en ningún momento».

Varios años más tarde, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha estudiado el recurso de casación presentado por Telefónica y ha decido desestimarlo en su totalidad. Respalda así la decisión del Ejecutivo comunitario de sancionar con 151,8 millones de euros a Telefónica por abuso de la posición dominante en el mercado español de banda ancha.

Desde Europa justifican la multa alegando que entre 2001 y 2006, la operadora española cobró precios excesivos a sus rivales en concepto de alquiler de sus redes, lo que les dejaba un escaso margen para competir en igualdad de condiciones. Por todo ello, entendía que todo esto debilitaba a los rivales y dificultaba su crecimiento, obligándoles a incurrir en pérdidas para igualar los precios minoristas de Telefónica.