La industria cultural bloquea DVDFab, el software de ripeo de DVD y Blu-ray

El conocido software de ripeo DVDFab ha centrado el último ataque de la industria cinematográfica, que ha logrado que un tribunal estadounidense bloquee su página web por considerar que el programa puede vulnerar la ley de propiedad intelectual del país norteamericano.

La industria cultural y del software ha dado lugar a un nuevo episodio de lo más polémico en la Red. La organización AACS, a la que pertenecen gigantes del sector como Disney, Intel, Microsoft, Panasonic, Warner Bros, IBM, Toshiba y Sony ha conseguido que un tribunal federal de Nueva York autorice el bloqueo de los dominios, fondos bancarios y cuentas en redes sociales de DVDFab, un conocido programa para ripear discos en formato DVD y Blu-ray.

Las compañías que han logrado este «éxito» en lo que consideran un acertado movimiento en la lucha contra la «piratería» argumentan que el software vulnera la DMCA, la ley de propiedad intelectual estadounidense. Según ésta está prohibido distribuir software cuya principal función sea eliminar protección de copyright y a este artículo se han aferrado para denunciar al Grupo DVDFab.

Eliminar las protecciones de copia, clave para la acusación

dvdfabLa industria subraya que sus desarrolladores «promocionan abiertamente» que su software «elimina todas las protecciones de copia de Blu-ray y puede eliminar todas las protecciones AACS conocidas». Esta argumentación ha servido para que el jurado neoyorkino imponga medidas cautelares que han supuesto la incautación de 14 dominios, entre ellos el español, que ya no está accesible. Asimismo, sus proveedores de hosting han recibido la orden de cesar su servicio.

Por ahora, desde la empresa responsable del software ya se han puesto en contacto con sus usuarios para explicarles la situación y la desactivación de las direcciones URL, aunque por ahora los usuarios pueden acceder a una versión temporal de la web con dominio japonés.

En las próximas horas se darán más detalles sobre un caso que ha abierto una nueva polémica en la Red. ¿Hasta qué punto se puede considerar un software como infractor de los derechos de autor?