Así han cambiado las redes móviles en 50 años: del 1G al 6G

El mundo de la telefonía móvil es, posiblemente, el que más haya cambiado en los últimos años de todo el espectro tecnológico que nos rodea. Pero a estos cambios también ha contribuido las distintas evoluciones que hemos experimentado en lo que a redes de conexión se refiere para este tipo de dispositivos. Pasando de conseguir llevar Internet a nuestras manos y poco más, hasta conseguir que la inmediatez sea lo más importante.

Es indudable que conocer los diferentes tipos de redes móviles que tenemos a nuestro alcance, nos proporcionaron argumentos para saber si lo que tenemos con nuestro operador es aquello que hemos pactado o si por el contrario no tenemos los estándares necesarios para considerar que estamos bien servidos por nuestra compañía.

Redes móviles

Todo comenzó en los años 70 con móviles realmente grandes y poco fáciles de transportar con los que solamente se podía hablar. Aunque ahora parezca algo menor, cuando se consiguió incorporar los mensajes SMS a los terminales, las redes móviles 2G nos proporcionaron una nueva forma de comunicación, que a la larga fue decisiva para el devenir del futuro.

Redes móviles

Pero la primera gran revolución surgió con la llegada de la primera red que nos servía para tener Internet perfectamente funcional en nuestros teléfonos como fue el 3G, para después dejar paso al 4G y sus velocidades «de vértigo» en aquel tiempo. Ahora nos toca vivir la época de la revolución que significa el 5G, algo que nos da la sensación de que estamos en el futuro, pero viviendo el presente. Y sí, el 6G ya «asoma el hocico», para destronar por completo lo que hemos conocido hasta ahora, pero eso sí que es futuro.

El nacimiento: 1G

La primera generación o lo que muchos llaman 1G, solamente utilizaba canales analógicos y solamente era capaz de retransmitir voz, con un sistema de comunicación bastante escaso, por lo que era normal no tener cobertura en grandes terrenos. Es una tecnología absolutamente obsoleta hoy en día que se creó en los años 70.

Igual que con otros tipos de redes móviles los estándares son prácticamente los mismos en todo el mundo, en el caso de la 1G no ocurría así, provocado por ser la primera tecnología de este tipo. En España era TMA, pero, por ejemplo, en Francia era Radiocomm 200, en Italia RTMI o en Reino unidos TACS, habiendo países como Japón que tenía hasta tres distintos como eran TZ-801, TZ-802, TZ-803.

El principio de lo que conocemos: GPRS o 2G

Esta es la tecnología más lenta que tenemos actualmente en redes móviles. General Packet Radio Service (GPRS) fue creado en los años 80. Es un sistema que se basa en divisiones de frecuencia sobre dúplex y TDMA, siendo un compatible con los protocolos de aplicaciones WAP, los SMS y MMS, el acceso a la red y el correo electrónico, e incluso servicios P2P, aunque su poca velocidad lastra la experiencia.

conexion GPRS en Blackberry

La tasa de transferencia de datos varía de 56 kbps hasta los 114 kbps, velocidades extremadamente bajas para los tiempos que corren y que dificultan cualquier tipo de acceso a Internet en cualquier situación.

EDGE o EGPRS

EDGE (Enhanced Data Rates for GSM Evolution) o EGPRS (Enhanced GPRS) es una clara evolución del sistema GPRS. Es una puesta al día que fue sumamente importante en su momento, ya nos permita realizar las mismas tareas que el GPRS, pero con una mayor fluidez, ya que su velocidad llegaba hasta los 384 Kbps.

Ya se podían recibir SMS pesados, puesto que se conseguían abrir con una cierta velocidad. Esta tecnología sigue presente hoy en día y si os fijáis en vuestro móvil, podréis interpretarla, ya que cuando aparece una E encima de la cobertura, es indicativo de que tenéis activa la conexión EDGE. Es la predecesora del primer gran cambio ocurrido en lo que a redes móviles se refiere, puesto que allanó el camino para la calidad del 3G.

La velocidad era lo importante: 3G

El 3G vio la luz en el año 2001 y fue el primer gran paso adelante en lo que a velocidad de las redes móviles se refiere. Otra denominación más técnica que recibe este tipo de conexión es UMTS (Universal Mobile Telecommunication System). Está basado en la tecnología W-CDMA, cuya capacidad más interesante con respeto a lo que existía hasta ese momento es que cada usuario transmitía a la vez que los demás por el canal, codificando su señal con un código diferente.

3G

La transferencia de datos es no solo más veloz, sino que es más fiable, por lo que se le pueden englobar muchas más tareas, pudiendo incluir archivos multimedia, cosa que con las conexiones anteriores era impensable. Las velocidades que se consiguen con el 3G se elevan hasta los 2 Mbps, lo que significó en el momento de su lanzamiento un salto enorme salto en este tipo de conexiones.

Más velocidad: 3G+

El 3G+ es una evolución de lo que nos ofrecía el 3G, que se identifica hoy en día en nuestro smartphone porque aparece una H en la cobertura. En este caso se basa en el estándar HSPDA (High Speed Downlink Packet Access). Las velocidades que consigue alcanzar se sitúan entre los 7,2 y los 14,4 Mbps, por lo que en su momento fue un cambio que todo el mundo agradeció.

Este sistema tuvo digamos “dos vueltas de tuerca”, ya que existieron ostros dos estándares como fueron los HSUPA (High-Speed Uplink Packet Access) y HSPA+ (HSPA Evolucionado). Con este último se consiguen velocidades de hasta 84 Mbps de bajada y 22 Mbps de subida. La gran ventaja que esta evolución provocó fue que al fin existía una conexión suficientemente potente en lo que a subida de archivos se refería.

La primera gran revolución: 4G

La tecnología 4G nacida en la década de los 2010, supuso una revolución, no solo porque la velocidad de conexión se multiplicó por mucho, sino porque empezó a significar un cambio en la mentalidad de las personas. Con esa conexión ya se podía ver una película en el móvil sin problemas o se podría subir un archivo a la nube sin tener que esperar un montón de minutos, por lo que la forma de entender los dispositivos móviles cambio por completo.

4G

Hoy en día es la conexión de alta velocidad más extendida en nuestro país. Es también conocida como LTE (Long Term Evolution) y está basada en el estándar 3GPP. En teoría las velocidades entre las que se mueve esta conexión son hasta los 150 Mbps de bajada y los 50 Mbps de subida.

El futuro ya está aquí: 5G

La macroevolución que promete el 5G para nuestras vidas es realmente impresionante. Es España ya hay bastantes zonas que tienen esta nueva tecnología de red inalámbrica, pero lo cierto es que su implantación definitiva aún llevará tiempo, ya que el 5G verdaderamente real, aún está en camino.

Existen dos tipos de tecnología 5G, la NSA (Non Standalone) y la SA (Standalone). El primero de ellos (NSA) no permite operar de manera autónoma en redes 5G, por lo que necesita el apoyo de las infraestructuras del 4G actual. Es decir, la comunicación entre nuestro dispositivo y la antena se hace con el nuevo estándar, pero la comunicación entre antenas se realiza con el 4G, por lo que nunca podremos tener las velocidades reales del 5G. Con la tecnología NSA se consiguen hasta 2 Gbps de bajada y de hasta 150 Mbps de subida.

5G

El estándar Standalone (SA), es el que tiene la capacidad de operar de manera autónoma y, por lo tanto, es el que podemos hablar como que es el 5G real. La latencia es de tan solo un milisegundo, algo extraordinario, consiguiendo velocidades de hasta 20 Gbps.

Está claro que todo esto acabará llegando a todo el territorio español y para cuando eso ocurra, tecnología como el GPRS o el UMTS, parecerán absolutamente obsoletas, si es que ya no lo parecen ahora mismo.

Ciencia ficción: 6G

Se espera que podamos conocer este nuevo sistema de conexión allá por el año 2030 y nos traerá novedades que, hoy en día y sin tener el 5G instaurado aún, nos suena a ciencia ficción:

  • Las velocidades de las que hablaremos se medirán ya en Terabytes.
  • Se presupone que su cobertura será mucho mayor de la que conocemos ahora mismo y que sería el primer sistema de conexión inalámbrico presente en todas las partes del mundo.
  • El consumo con respecto al 5G será mucho menor por lo que será positivo para muchos ámbitos de la vida.
  • La latencia mucho más baja de lo que podrá ser nunca el 5G, lo que significa que conoceremos limites que ahora son insospechados.
  • Será clave para la revolución robótica.
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