Elegir mal el sistema de archivos puede hacer que un disco duro, SSD, pendrive o tarjeta SD no funcione en otro ordenador, no permita copiar archivos grandes o pierda funciones importantes de seguridad. Por eso, antes de formatear conviene saber cuándo usar NTFS, FAT32, exFAT, APFS o ext4.
Esta tecnología, aunque es invisible a simple vista, resulta absolutamente imprescindible para el funcionamiento de cualquier soporte de almacenamiento. Da igual si hablamos del veloz disco duro o SSD interno de tu portátil, de la clásica memoria USB que llevas en el bolsillo o de la pequeña tarjeta SD de tu móvil: todos ellos necesitan contar con un sistema de archivos para poder guardar y gestionar tu información.
Los sistemas de archivos permiten gestionar el acceso, organizar el contenido y administrar la memoria. Hay varios formatos disponibles. Los tipos de formato que podemos escoger para un disco duro son los mismos que podemos usar en un pendrive, aunque debemos tener en cuenta varias características a la hora de escoger uno u otro.
Qué formato elegir según el dispositivo o el uso
Hay varios formatos entre los que podemos elegir, siendo estos tres los más destacables y diferentes entre sí. Esto se conoce también como el sistema de archivos, lo cual nos sirve para dar un formato en particular a una unidad de disco duro, SSD o hasta una simple memoria USB. Por esto mismo, vamos a comentar en qué consisten y se diferencian cada uno de ellos para que puedas tomar la mejor decisión.
| Formato | Mejor uso | Ventaja principal | Principal limitación |
|---|---|---|---|
| NTFS | Discos internos y externos en Windows | Seguridad, permisos, archivos grandes y funciones avanzadas | Peor compatibilidad fuera de Windows |
| FAT32 | USB y dispositivos antiguos | Máxima compatibilidad | No permite archivos de más de 4 GB |
| exFAT | USB, SSD externos y discos para Windows y Mac | Compatible y sin el límite de 4 GB de FAT32 | Menos funciones que NTFS |
| APFS | Mac y SSD usados en macOS | Optimizado para equipos Apple y SSD | No es ideal si necesitas usarlo en Windows |
| ext4 | Discos usados en Linux | Estable y muy usado en Linux | Compatibilidad limitada con Windows y macOS |
NTFS
NTFS (New Technology File System) es el sistema de archivos que Windows utiliza por defecto, y el utilizado para discos duros y unidades SSD. Windows sólo puede ser instalado en una unidad con este sistema, por lo que seguro que si estás leyendo esto desde Windows tu ordenador está utilizando este sistema de archivos. Son varios los motivos por los que se utiliza este sistema de archivos para ordenadores.
Entre los motivos por los que escogemos este sistema es porque su límite de archivos es de 16TB y los volúmenes pueden llegar a tener 264 TB cada uno. Esto es una ventaja a la hora de usarlo en ordenadores: podemos llegar a tener archivos de decenas de GB, por lo que no es algo que preocupe porque los mayores discos duros tienen 18 TB de almacenamiento, y los SSD 60 TB. Otra ventaja o característica es que podemos configurar permisos de acceso a un archivo o podemos cifrar archivos. Además, permite también que los nombres de los archivos sean largos. Y, por otra parte, hay que tener en cuenta que permite particiones de más de 2 TB con un máximo de 16 EB.
¿Es compatible con otros sistemas operativos? Depende. En el caso de Mac podemos utilizar NTFS para leer archivos, pero no puede ser escrito. Es algo que debemos tener en cuenta si tenemos varios dispositivos. En sistemas operativos Mac NTFS puede ser leído, pero no escrito. Si utilizas ambas plataformas, NTFS no es la mejor opción. Las consolas de Sony tampoco pueden escribir, aunque sí leer en el caso de PS3 y PS4. Xbox 360 no podía ni leerlo, pero Xbox One sí.
Podemos decir, por tanto, que este será el mejor formato si se trata de crear una partición para instalar Windows 10 u 11, por ejemplo.
FAT32
Lanzado originalmente en 1995 de la mano del mítico Windows 95, el formato FAT32 es hoy en día un sistema de archivos heredado. Aunque sus limitaciones tecnológicas lo han dejado completamente obsoleto para gestionar los discos duros y unidades SSD de los ordenadores modernos, su vida útil está muy lejos de terminar.
A pesar del paso de las décadas, FAT32 sigue resistiendo como el estándar indiscutible para las memorias USB y las tarjetas SD de baja capacidad. El gran secreto de su supervivencia está justamente en su universalidad, ya que ofrece una compatibilidad casi absoluta, garantizando que prácticamente cualquier dispositivo, por antiguo o básico que sea, pueda reconocer la unidad y leer sus datos sin dar errores.
Al ser tan antiguo, su compatibilidad con todos los sistemas operativos es muy amplia, pudiendo usarse en Windows, Linux (y Android) y macOS, así como en dispositivos como televisiones o consolas.
Entre sus inconvenientes encontramos que el tamaño de los archivos no puede superar los 4 GB (ni particiones de 8 TB), lo cual es incómodo en algunas cámaras de acción en las que se cortan los vídeos, o si queremos pasar películas a una memoria USB.
Además de las limitaciones a la hora de transferir archivos más grandes, si atendemos a su rendimiento, este tipo de sistema de archivos es más lento que otros de su especie más actualizados, por lo que se suele recurrir a otras alternativas si se quiere potenciar su uso, como es el caso de NTFS solo para usuarios de Windows.
Por consiguiente, otro de los mayores hándicaps de FAT32 es su escaso nivel de seguridad, que llega a ser inexistente cuando no hay posibilidad de cifrar tus datos y mantenerlos a salvo de malware y terceros que quieran robar tu información. Para ello, habría que volver a referirse a otros sistemas de archivos más modernos que sí contengan esta capa extra de protección.
A pesar de todo, debido a su gran versatilidad y facilidad para almacenar cualquier tipo de documento y ejecutarlo sin problemas en todos los sistemas operativos, FAT32 continúa siendo uno de los organizadores de archivos más comunes de la actualidad, ya que se incluye en la mayoría de dispositivos externos, como discos duros HDD, memorias USB o tarjetas SD para teléfonos móviles y cámaras digitales.
exFAT
Este sistema de archivos es el más reciente, y cuenta con 10 años a sus espaldas desde que fuese estrenado en Windows Vista (con una versión compatible para XP). A pesar de que ha tardado unos cuantos años en empezar a usarse masivamente, es en la actualidad la mejor opción para memorias USB. Una de sus diferentes características es que se trata de un sistema de archivos más liviano en comparación a otras alternativas.
El motivo más importante es que exFAT elimina todos los problemas de limitación de FAT32, por lo que se pueden copiar archivos de más de 4 GB. El límite de tamaño de archivos en este sistema se encuentra en 16 exabytes (16 millones de terabytes). Frente a NTFS, presenta ventajas como ser más ligero sin todas las funciones extra que ofrece NTFS. Además, MacOS permite escritura y lectura de este formato a diferencia de NTFS, que sólo permite lectura. En Linux se puede usar con el software adecuado, y en Android se puede utilizar para leer y escribir en tarjetas SD y memorias USB a través de OTG. En consolas, las más recientes los soportan.
Este sistema de archivos es el más reciente, y cuenta con más de 10 años a sus espaldas desde que fuese estrenado en Windows Vista (con una versión compatible para XP). A pesar de que ha tardado unos cuantos años en empezar a usarse masivamente, es en la actualidad la mejor opción para memorias USB.
ext4
Este es el sistema de archivos que se suele utilizar en Linux, y es también uno de los utilizados en Android, aunque no el único. La ventaja de este sistema de almacenamiento es el conocido “journaling”, que permite una mejor integridad de datos al no modificarlos en tiempo real, sino que se apuntan y ordenan antes de realizarse. También podemos mencionar Ext2 y Ext3 por formar parte de las diferentes distribuciones, aunque son revisiones anteriores de este formato. Todos ellos solo se pueden usar en esta familia de sistemas operativos y no en otros.
HFS y HFS+
Responde a las siglas ‘Hierarchical File System’, o ‘Sistema de Archivos Jerárquico‘. Es el sistema de archivos utilizado en macOS tras dejar atrás el sistema MFS. Este sistema de archivos tiene dos variantes: con y sin registro (o lo que es lo mismo, el journaling del que hablábamos antes).
HFS es un sistema de archivos potente y con un gran diseño, aunque no está exento de problemas. Por ejemplo, si se rompe la tabla de particiones, recuperar información de un disco formateado en este sistema se vuelve realmente complicado. Los sistemas GNU/Linux pueden operar con este formato sin limitaciones, sin embargo, en Windows solo es posible leer los archivos, no editarlos.
APFS
Este otro es el sistema operativo que utiliza macOS desde hace unos pocos años, y que ha empezado a sustituir a HFS+ para las particiones de sistema a partir de macOS 10.13. Se utiliza también en iOS y otros sistemas como tvOS y watchOS. Aporta muchísimas ventajas respecto al formato anterior, destacando por su gran rendimiento en latencia y cifrado.
Desde Apple explican que APFS incluye «una encriptación de alta seguridad, espacio compartido, instantáneas, redimensionamiento rápido de los directorios y mejora de los aspectos básicos del sistema de archivos. Aunque el sistema APFS está optimizado para el almacenamiento en Flash o SSD utilizado en los últimos ordenadores Mac, también se puede utilizar en sistemas más antiguos con unidades de disco duro tradicionales (HDD) y unidades de almacenamiento externas conectadas directamente», como puede leerse en su página.
A su vez, hay varios tipos de APFS, dependiendo de si permiten encriptación y de si distinguen entre mayúsculas y minúsculas. Los archivos en APFS básico no pueden encriptarse ni tampoco distinguen entre estos tipos de letra. Luego está el APFS encriptado, el APFS (mayús/minús) con el que por ejemplo las carpetas “Tareas” y “TAREAS” serán diferentes, y el APFS (mayús./minús., encriptado) que combina todo lo anterior.
APFS está disponible desde macOS Sierra y posteriores y en versiones recientes de iOS, tvOS o WatchOS. La principal ventaja de este formato es que nos permite mejorar velocidad de escrituras y de lectura, además de espacio en los dispositivos. Cuenta con soporte nativo para cifrado de datos, está optimizado para usarse con unidades SSD y mucho más. En función del sistema operativo vamos a utilizar uno u otro, entre otros aspectos a destacar.
Desde Apple recomiendan dos tipos de formatos para formatear unidades en Mac que vayan a ser luego utilizadas en Windows. Estos son: MS-DOS (FAT), utilizándolo para los volúmenes de Windows de hasta 32 GB, y ExFAT para los volúmenes de Windows de más de 32 GB.
F2FS
Responde a las siglas Flash-Friendly File System, y es un sistema de archivos creado por Samsung en 2012 que ha demostrado ya de forma más que sobrada que rinde en Android mucho mejor que ext4. Se puede formatear la unidad flash de casi cualquier terminal Android para aplicar este sistema de archivos, aunque en la mayoría de los casos, es necesario tener a mano herramientas para desarrolladores y un poco de conocimiento técnico.
Este formato se ideó para aprovechar todas las características de los almacenamientos basados en memoria flash NAND, que llegaron para sustituir a las NOR.
ReFS
Es el sistema de archivos que se supone que debería sustituir a NTFS. Fue lanzado por Microsoft en el año 2012, y se utiliza únicamente para algunas versiones de Windows Server. ReFS, acrónimo de Sistema de archivos resistente, se diseñó para solucionar algunos de los problemas clásicos de NTFS, siendo posible con este nuevo sistema la creación de volúmenes más grandes y más resistentes a los errores.
ReFS es un sistema autorreparable, y funciona virtualizando los discos físicos y los volúmenes lógicos. Aunque NTFS es el formato con el que Windows pretende resolver las necesidades flexibles de la mayoría de personas, hay una serie de escenarios para los que usar las mayores capacidades de ReFS sería recomendable:
- Espacios de almacenamiento directo para cargas de trabajo virtualizadas
- Espacios de almacenamiento conectados a la red
- Espacios de almacenamiento con contenedores de unidad SAS compartidos
- Discos básicos con aplicaciones que implementan sus propias soluciones de resistencia y disponibilidad de software
- Como destino de copia de seguridad que implementa sus propias soluciones de resistencia y disponibilidad de software
Paralelamente, hay cuatro funciones propias de ReFS que no están disponibles con NTFS: clonación de paquetes, VDL disperso, paridad acelerada por reflejo, e instantáneas a nivel de archivo.
ZFS
Es uno de los sistemas de archivos más avanzados que existen. ZFS (Zettabyte File System) fue desarrollado por Sun Microsystems para su sistema operativo OpenSolaris, y tiene la peculiaridad de que es al mismo tiempo sistema de archivos y administrador de volúmenes. Es un software completamente modular y difícil de corromper. Sus posibilidades son enormes, destacando la auto reparación de los sistemas RAID-Z y las Snapshots. Para uso doméstico, no es especialmente útil, pero sin duda, estamos ante uno de los sistemas de archivos más completos que existen para grandes servidores y big data.
Entre sus características encontramos la posibilidad de almacenamiento agrupado, copia en escritura, instantáneas para realizar un seguimiento de cambios en los archivos, verificación de integridad de los datos y reparación automática, RAID-Z para corregir el error de agujero de escritura de RAID-5, y un tamaño máximo de archivos de 16 Exabytes (un trillón de bytes).
Cómo elegir un sistema de archivos
A la hora de optar entre uno u otro conviene tener en cuenta una serie de aspectos y características técnicas que los diferencian. Puede que haya alguno que sea considerado como mejor de forma habitual, pero conviene tener en cuenta varios aspectos a la hora de escoger. Por esto mismo, te tendrás que fijar en las siguientes claves para elegir bien a la primera:
Sistema operativo que utilizas
Es fundamental porque no te servirá de nada usar un formato si no es compatible con tu sistema operativo. En función del SO que uses en tu PC, tendrás que optar por un sistema u otro. Y es que no todos los formatos son compatibles con todos los sistemas.
En este caso, hay que tener en cuenta si tienes Windows, macOS o Linux, por ejemplo. Esto quiere decir que el sistema operativo que estás utilizando determinará el tipo de formato que necesitas para el disco duro.
Ten en cuenta que si estás utilizando un sistema operativo Windows, los formatos más comunes son NTFS y exFAT. En cambio, si estás utilizando un Mac, el formato más común es el HFS+ o APFS. Y si estás utilizando Linux, puedes utilizar el formato ext4 o cualquier otro formato compatible con Linux.
En este caso, FAT32 se posiciona como el ganador si sueles manejarte con diferentes plataformas, ya que los archivos que gestiona pueden ejecutarse en cualquier ordenador, dispositivo móvil o consola, funcionando en todas las versiones recientes y antiguas. Es más, todavía puede leerse en Windows 7, 8 y 10, así como en casi todos los firmware de macOS y Linux que han pasado por el mercado y los que se encuentran hoy en día en circulación, lo que le convierte en una opción excelente para compartir archivos entre sistemas operativos.
Unidad que se va a formatear
No necesitamos el mismo formato para una microSD que para un disco duro, por ejemplo. Debemos tener en cuenta el tipo de dispositivo a la hora de elegir. Es decir, la unidad de almacenamiento que quieres formatear.
Si planeas utilizar el disco duro en diferentes dispositivos, es importante que el formato que elijas sea compatible con todos los dispositivos que vas a utilizar. Algunos dispositivos, como televisores y consolas de juegos, pueden tener requisitos de formato específicos. Por esto mismo, debes comprobar cuál es el formato ideal en función del equipo en el que quieras usar esa unidad de almacenamiento que vas a formatear. De esta forma, no tendrás que volver a pasar por el proceso de formateo.
Seguridad y cifrado
Debemos fijarnos en las características de seguridad de cada uno de ellos. Algunos formatos de disco duro ofrecen opciones de seguridad adicionales que pueden ser importantes si necesitas almacenar datos sensibles.
En estos casos, por ejemplo, algunos formatos como BitLocker y FileVault permiten encriptar archivos y carpetas para protegerlos de accesos no autorizados. Por lo que es una medida de seguridad en la que debes fijarte en todo momento.
Tipo de uso
El tipo de uso que le vayamos a dar al disco duro también es importante. Si vamos a utilizar el disco duro para almacenar archivos multimedia, como vídeos y fotos de alta resolución, es posible que necesites un formato que admita archivos de gran tamaño.
Además, si planeas utilizar el disco duro para almacenar archivos importantes, es posible que desees un formato que ofrezca opciones de seguridad adicionales, como la capacidad de encriptar los archivos. Aquí también entra en juego si lo vas a usar como disco duro secundario o no, ya que en este caso será externo, porque el interno estará directamente en el hardware del PC.
Volumen máximo
Volumen máximo de gigas o TB que “soporta” este sistema o formato. El tamaño del disco duro también puede afectar el formato que necesitas. Algunos formatos, como FAT32, tienen limitaciones en cuanto al tamaño máximo de archivo que pueden manejar. Este sistema de archivos, por ejemplo, cuenta con una limitación de 4 GB. Por lo que es un factor que debes tener en cuenta.
Por ejemplo, si estás utilizando un disco duro de gran capacidad, es posible que necesites un formato diferente que pueda manejar archivos más grandes. Por ejemplo, NTFS y exFAT son formatos que pueden manejar archivos de gran tamaño.
Velocidad de transferencia de datos
Algunos formatos de disco duro ofrecen una mayor velocidad de transferencia de datos que otros. Por ejemplo, el formato exFAT es conocido por su alta velocidad de transferencia de datos, lo que lo hace ideal para la transferencia de grandes archivos. En cambio, FAT32, aunque es uno de los grandes sistemas de archivos en cuanto a compatibilidad, bien es cierto que se coloca como uno de los menos productivos durante la acción de copiar y mover ficheros.
En caso de que si necesites transferir grandes cantidades de datos con frecuencia, lo cierto es que tendrás que elegir un formato que ofrezca una mayor velocidad de transferencia. De lo contrario, el tiempo estimado para transferir esa gran cantidad de datos será mucho mayor que con otros formatos que ofrezcan una mayor velocidad de transferencia.
Entonces, ¿cuál es el mejor formato?
No hay un formato mejor para todos los casos, pero sí una recomendación clara según el uso que le vayamos a dar:
- Si vamos a usar el disco solo en Windows, elige NTFS. Es el formato más completo para discos internos, SSD y discos externos que no necesitan compatibilidad con otros sistemas.
- Si vamos a mover archivos entre Windows y Mac, elige exFAT. Es la opción más equilibrada para pendrives, discos externos y SSD portátiles, sobre todo si vas a copiar archivos de más de 4 GB.
- Si necesitamos que la unidad funcione en dispositivos antiguos, elige FAT32. Es el formato más compatible, pero solo merece la pena si no vas a guardar archivos grandes.
- Si trabajamos en Mac, usa APFS para discos internos y SSD externos que vayas a utilizar solo en equipos Apple. Si necesitas compatibilidad con Windows, usa exFAT.
- Si trabajamos en Linux, ext4 es una de las opciones más habituales para discos del sistema o unidades que no necesitas abrir en Windows o macOS.
