Todas las tarjetas prepago y virtuales para comprar por Internet

Cada vez más personas hacen sus compras por Internet; quienes se resisten a hacerlo, en su mayoría, es porque desconfían de la seguridad de este tipo de transacciones. El mayor problema, o el mayor temor, está en introducir los datos bancarios en una plataforma online. Como alternativa a ‘ceder’ los datos de nuestra tarjeta de crédito o débito está la opción de usar una tarjeta virtual. Una tarjeta prepago que está específicamente diseñada para los pagos y las compras por Internet, y que nos ofrece a los usuarios una serie de medidas de seguridad adicionales para ello.

Las tiendas online utilizan –o deberían- plataformas de pago seguras que son administradas por terceros. Estas plataformas de pago no son propias de las tiendas online, sino de compañías dedicadas específicamente a ello. Esto quiere decir que los datos bancarios de los usuarios no son tratados ni almacenados por los vendedores sino por empresas que se dedican únicamente a trabajar como ‘puente’ entre el comprador y el vendedor. Y en estas plataformas lo habitual es que se cuente con un cifrado en los servidores para que el tráfico de intercambio con el cliente sea seguro y privado.

Generalmente hay dos tipos de tarjetas, como veremos en párrafos anteriores. Por un lado están las tarjetas vinculadas a una cuenta en el banco o a una compañía concreta y por otra están las independientes y no asociadas a un banco. Estas últimas no requieren que tú seas de esa «marca» en sí porque puedes sacarla para lo que quieras.

Seguridad en las plataformas de pago

A pesar de esto anterior, existen los ataques de phishing. Un atacante engaña al cliente con un formulario de pago que no es el de la tienda, o el de la plataforma de pago segura, para que introduzca sus datos bancarios en él. Con la apariencia de un formulario lícito, se recogen los datos de pago del usuario y, evidentemente, se roban y almacenan en servidores remotos para diversas cuestiones. Incluso ante este tipo de ataque, una tarjeta virtual o una tarjeta prepago para compras online sería una excepcional medida de seguridad porque impediría el acceso a nuestra cuenta corriente o de ahorro.

Una tarjeta virtual, o una tarjeta prepago, no es una tarjeta física. Pero sí que ofrece al cliente y consumidor un número, una fecha de caducidad y el correspondiente código de seguridad, que son los datos necesarios e imprescindibles para operar con normalidad en las compras por Internet. En tanto que no existe una tarjeta física, no se puede comprar en comercios físicos a no ser que la tarjeta se vincule a plataformas de pago móvil como Google Pay, Apple Pay y otros parecidos.

La gran ventaja de las tarjetas prepago es que los fondos son limitados. El cliente es quien ‘recarga’ de forma manual el saldo de la tarjeta y escoge el máximo disponible en todo momento. No está vinculada de forma directa a nuestra cuenta corriente o nuestra cuenta de ahorro, de tal modo que en caso de ataque de un tercero, únicamente se podría acceder al saldo disponible que haya cargado el cliente. Si queremos hacer una compra de 50 euros, por ejemplo, se pueden cargar únicamente 50 euros para una compra puntual y, en caso de ataque online, únicamente nos podrían robar esos 50 euros sea cual sea el saldo disponible en nuestra cuenta corriente o en nuestra cuenta de ahorro.

Funciona en cierto modo como una tarjeta de débito, en tanto que solo estará disponible en todo momento el saldo cargado. No se puede disponer en ningún momento ni bajo ninguna circunstancia de más saldo, ni de forma aplazada ni directa. Y lo más importante es que, como decíamos, no hay vinculación con el resto de nuestros productos o servicios bancarios ni financieros. Además, la gestión y administración de la tarjeta es a través de Internet y de forma inmediata, tanto para las recargas como para cancelaciones y otras operaciones.

Ventajas e inconvenientes

¿Qué ventajas tienen estas tarjetas? ¿Son lo mejor? ¿En qué casos son una buena idea y en qué casos pueden ser un inconveniente? Hay varios aspectos o características que debemos tener en cuenta si vamos a tener una o si vamos a contratarla ya que no todo lo relacionado con las mismas son ventajas.

  • Control de gastos

Pueden ser una excelente opción para jóvenes o adolescentes si queremos darle la oportunidad de pagar con tarjeta pero sin que gasten más de lo que deben. Basta con «rellenar» mensualmente y que tengan la libertad de pagar con tarjeta sin llevar dinero en efectivo pero con un control de gasto exhaustivo. No hay acceso a una cuenta del banco en el que pueden coger todo el dinero que quieran sino que es una especie de paga en formato de dinero electrónico: puedes darle 100 euros al mes o 50 euros al mes y que puedan usarlo en compras por Internet, sacando dinero del cajero o pagando con ellas.

  • Más seguridad

No será lo mismo que te roben tu tarjeta asociada a tu cuenta del banco en la que puedes tener miles de euros a que te roben una tarjeta prepago en la que tienes 300 euros. Ambas opciones son desagradables, pero menos riesgos correrás en el segundo caso. Además, suelen ser tarjetas que no siempre vamos a «sacar» de casa. Quizá solo la tienes para comprar por Internet o solo la usas cuando vas de viaje así que puede que tengas menos riesgos que si utilizamos la tarjeta normal que llevamos a todas partes.

  • Ideales para pagos por Internet

Es posible que no «confíes» en algunas webs y no quieras meter tu tarjeta asociada al banco y esto nos permitirá comprar con mayor libertad. O tener mayor control de nuestra cuenta recargando para compras por Internet. Lo mismo ocurre con niños o adolescentes que necesiten pagar algo online: mejor podemos dar estas tarjetas con recarga de lo que queramos sin que corra peligro nuestra cuenta.

  • Ideales para viajar

Muchas de ellas son compatibles para usarse en muchos otros países y se han convertido en a la mejor opción para viajar ya que no cuentan con comisiones y nos permiten sacar dinero en muchos cajeros o pagar en otras divisas. No todas pero la gran mayoría se han popularizado con este fin: no tenemos que preocuparnos del cambio de moneda ni de las grandes comisiones que pagamos a nuestros bancos tradicionales si vamos a ir a otro país. Nos servirán para sacar dinero en el extranjero o directamente para pagar aunque debemos fijarnos siempre si la que hemos elegido es compatible con esto o no lo es.

¿En qué fijarnos?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que una tarjeta prepago no es necesariamente una tarjeta virtual, y viceversa. Una tarjeta prepago es la que no está asociada a una cuenta bancaria de forma directa y, por tanto, tiene saldo limitado y cargado por el cliente. Únicamente se puede disponer de este saldo limitado, aunque se pueden realizar tantas cuantas recargas se quiera teniendo en cuenta los importes a los que nos pueda limitar la entidad que la gestiona.

  • Soporte físico o soporte virtual

Las tarjetas prepago pueden contar, o no, con soporte físico. En el segundo caso serán tarjetas prepago virtuales. Las que cuentan con soporte físico nos dan la posibilidad de pagar en establecimientos y comercios físicos de forma típica, mientras que las que se limitan al soporte virtual no nos darán las mismas libertades. En algunos casos, el soporte virtual vinculado a apps y plataformas de pagos móviles sí nos permitirá pagar en tiendas físicas.

  • Gastos, comisiones y cuotas

Debemos revisar el coste de contratación, los gastos de mantenimiento y las comisiones por las diversas operaciones que podamos llevar a cabo. Algunas son gratis de contratar y mantener o renovar, y no tienen gastos asociados a las recargas. Otras, sin embargo, sí que conllevarán gastos diversos en este tipo de operaciones. Por lo tanto, a la hora de elegir una tarjeta prepago, o una tarjeta virtual, es crucial revisar los gastos asociados a las operaciones.

  • Funciones extra

Es posible que necesites que no solo nos permitan pagar online y realizar compras por Internet porque para eso ya existe PayPal. Hay tarjetas prepago que nos permiten mucho más como retirada en cajeros o pago en establecimientos pero además permiten enviar dinero a amigos o familiares usando las aplicaciones, etc.

  • Menos condiciones y complicaciones

No tienes que hacer un contrato ni nada similar para solicitarlas sino que basta con pedirlas y listo, en muchos casos. En el caso de la tarjeta de Correos solo tendremos que pagar por comprarla y recargarla pero no nos pedirán ningún tipo de comprobante de deudas ni nada similar, no hace falta ningún tipo de papeleo o compromiso por usarla. Es muy fácil de utilizar y de solicitar para cualquier persona que la necesite.

  • Menos opciones

Esto puede ser una desventaja si buscas una cuenta en el banco con todo tipo de opciones, una tarjeta que vaya asociada a servicios como préstamos y otros seguros… Aquí solo tenemos la opción de recargar o usar tarjetas virtuales pero la mayoría de las marcas o empresas no nos ofrecen mucho más allá de esto. Generalmente podrás pagar, sacar dinero y poco más. No es una alternativa a un banco si lo que quieres es un servicio mayor como una hipoteca, un préstamo o similares. Solo es una tarjeta.

Tarjetas no asociadas a un banco

Hay a nuestro alcance decenas de opciones si estamos buscando una tarjeta prepago o una tarjeta virtual con la que poder hacer nuestras compras por Internet de forma segura. Cada una de ellas tiene sus particularidades, empezando por el soporte físico o la disponibilidad únicamente en formato virtual. Las principales entidades bancarias nacionales tienen al menos una opción, en su mayoría, pero también hay soluciones independientes de compañías fintech.

Las tarjetas pueden sere asociadas a un banco, como BBVA o Santander, o tarjetas independientes que no necesitarán que seas cliente de ninguna caja para poder tenerlas. Es el caso de algunas muy populares como Revolut o Bnext.

Bnext

Creando una cuenta con Bnext podemos disponer de su tarjeta virtual, que no es una tarjeta prepago como tal, pero funciona de una forma muy parecida. Es totalmente gratis, ni cuota de alta ni de mantenimiento. Es una de las más recomendables por los usuarios para viajar al extranjero ya que no solo nos permite pagos o retirada en cajeros en España sino en otros muchos países.

Los ingresos se pueden hacer por transferencia bancaria o con otra tarjeta de crédito o débito. Desde 0 euros en adelante con ingreso, y a partir de 25 euros si es con otra tarjeta. El emisor de la tarjeta es VISA y la cuota es de 0 euros durante el primer año, además de que no existe cuota por renovación. En este caso el límite es de 2.000 euros mensuales en pagos con monedas no euro, y las comisiones son de un 1,4% a partir de 500 euros con tres retiradas gratuitas al mes.

Revolut prepago

La tarjeta metal de Revolut es una tarjeta de prepago para particulares emitida por Mastercard, que nos permite sacar dinero gratis en todo el mundo. Ofrece tres modalidades, la Estándar, Premium y Metal. La primera de ellas ofrece tarjeta Revoult gratuita, salvo envío, reintegros automáticos sin comisiones de hasta 200 euros al mes y cuenta gratuita. La opción Premium, aumenta los reintegros hasta 400 euros e incluye seguro médico, atención al cliente prioritario, seguro de retraso en equipajes y vuelos, acceso a salas VIP y cuenta Revoult Junior hasta 2 niños. Con la opción Metal, podemos encontrar otras ventajas como el reembolso del 0,1% en Europa y el 1% en Europa para todos los pagos con la tarjeta.

Como la anterior, Revolut es una de las mejores opciones para viajar a cualquier parte del mundo y tiene todo tipo de ventajas más allá de los pagos online. Puedes retirar dinero, puedes pagar en establecimientos o puedes enviar dinero a amigos y familiares desde la web o app móvil.

Revolut

VIABUY prepago

La tarjeta prepago de VIABUY la emite Mastercard, tiene un coste de emisión de 69,90 euros. Las cuotas de mantenimiento anuales son de 19,90 euros para la cuenta VIABY con tarjeta y de 14,90 euros para una tarjeta secundaria. Los pagos con la tarjeta en la divisa de la cuenta son gratis, pero si realizamos pagos en divisas extranjeras supone una comisión del 2,75%. Las retiradas de efectivo desde cajeros tiene 5 euros de comisión y la cuota mensual después de 12 meses de inactividad es de 9,95 euros. Permite las recargas mediante transferencia bancaria y no tiene comisiones por descubierto.

Tiene más inconvenientes que otra de esta lista porque tiene cuotas de emisión y mantenimiento muchas más altas que si utilizamos tarjetas como Revolut o prepago, por ejemplo. En el caso de querer una tarjeta como tal no nos compensaría apostar por esta opción pero puedes tenerla en cuenta a la hora de elegir.

Correos Prepago

La propia agencia estatal Correo también ofrece su propia tarjeta prepago para poder realizar compras online de forma segura. Se trata de una tarjeta física que puedes solicitar online o en una oficina de correos por seis euros. Una vez que la tengas, no tendrá cuota mensual ni anual de mantenimiento. Además, permite todo tipo de funciones y es una de las más completas no solo para comprar online sino para retirar dinero en cajeros de distintos países o para enviar o recibir dinero de amigos.

Podemos realizar las recargas en la tarjeta de correos ingresando dinero de forma física en cualquier establecimiento del territorio nacional o utilizando la app o página web para ingresar dinero desde otra tarjeta. Además, puedes retirar dinero en efectivo en cajeros, puedes usarla para compras online o para compras físicas.

Una de las actualizaciones desde finales de 2021 en la tarjeta de Correos Prepago es que no puede rellenarla nadie que no sea el titular de la misma, algo que puede ser un gran inconveniente si utilizas la tarjeta para gestionar el dinero de otra persona, por ejemplo. Si quieres usarla para una persona mayor que no tiene tarjeta convencional pero necesita una tarjeta de crédito no puedes «rellenar» tú sino que debe ir personalmente a hacerlo. Tampoco si es un adolescente o joven de 18 años al que tú le mandas dinero a través de la tarjeta porque viev en otra ciudad o estudia fuera. Debe ir el titualr.

Correos prepago

Tarjetas VISA Prepago

La tarjeta Visa MoneyToGift es el regalo perfecto porque con ella podrán comprar lo que quieran, en cualquier tienda física o en línea de todo el mundo. Permite personalizar el diseño para cada ocasión y con el importe que queramos regalar. Más que una tarjeta para comprar por Internet es una especie de tarjeta regalo online que podemos usar en cualquier tienda que queramos.

Tiene un coste de emisión de 5 euros sin gastos de envío, la consulta de saldo y movimientos, así como la carga inicial también son gratuitos pero tiene un coste en el caso de volver a activar la tarjeta después de 12 de inoperancia de 5 euros y la recuperación del saldo de la tarjeta de 10 euros.

MoneyToPay es una tarjeta prepago que no requiere cuenta bancaria, con un coste de 6,95 euros por contratación. La renovación anual es de 6,95 euros y la recarga mínima es de 1 euros con una comisión del 1%- Se puede disponer de efectivo en cajeros, con una tasa de servicio impuesta por la entidad gestora y en internacionales con un 4,5% a partir de 4 euros como mínimo. Es emitida por VISA y no conlleva gastos de envío. Volver a activar la tarjeta después de 12 de inoperancia tiene un coste de 5 euros y la recuperación del saldo de la tarjeta de 10 euros.

También de MoneyToPay y emitida igualmente por VISA, tenemos la opción de MoneyToWeb. En este caso sin soporte físico, como tarjeta virtual prepago. Está específicamente pensada para compras por Internet, y es de un único uso. Sencillamente tenemos que elegir el importe a cargar en la tarjeta y ya podremos hacer una operación cualquiera con ella. Para ello se nos ofrece un archivo descargable al instante con la información necesaria para el pago. Tiene un 1% por la recarga de saldo con un mínimo de 1 euro, volver a activar la tarjeta después de 12 de inoperancia tiene un coste de 5 euros y la recuperación del saldo de la tarjeta de 10 euros.

PaySafeCard

De nuevo una tarjeta virtual prepago. Se puede comprar en multitud de puntos de venta físicos y no se requiere de tarjeta ni de cuenta bancaria. Pero hay una diferencia importante frente a las alternativas, y es que únicamente se puede pagar con ella en establecimientos y tiendas online que acepten este método de pago.

Es decir, que no funciona como alternativa a una tarjeta de crédito o de débito porque simplemente está pensada para compras por Internet. Tampoco puedes usarla para retirada en cajeros sino que su única función es ayudarte con los pagos online. Y cuenta con soporte físico, pero con las mismas limitaciones comentadas anteriormente por lo que deberíamos valorar si merece o no la pena.

Asociadas a bancos

Más allá de las tarjetas independientes, los bancos cuentan con sus tarjetas prepago que podemos comprar o contratar e ir añadiendo dinero. Son buenas para niños o si queremos viajar sin correr riesgos en caso de que nos roben.

Bankia

La tarjeta de prepago de Bankia permite limitar su uso al saldo que hayas cargado previamente para que puedas planificar tus gastos. Puedes recargar la tarjeta tantas veces como quieras sin ningún coste, algo que es posible hacer a través de Oficina Internet o traspasando saldo desde nuestra tarjeta de débito en cualquiera de los cajeros automáticos que integran la red de Bankia.

Únicamente son posibles con ella las compras por Internet, en tanto que no cuenta con soporte físico así que no podrás ni hacer retiradas en cajero ni pagar en tiendas-

bankia

BBVA

La tarjeta Antes de BBVA permite hacer recargas siempre que queramos a través de bbva.es, de la red de cajeros de la entidad, en cualquiera de las oficinas o por teléfono en el 91 224 94 26. Cada recarga permite un mínimo de 6 euros y un máximo de hasta 1.000 euros, que se sumarán al dinero precargado. Es posible realizar compras hasta que se agote el saldo disponible.

Más allá de la anterior, BBVA también tiene la Tarjeta Virtual de BBVA no tiene soporte físico, luego es válida únicamente para compras a través de Internet. El límite máximo de las recargas es de 600 euros a través de cajeros, por teléfono, por Internet, en oficinas BBVA y a través de las apps de la entidad. Esta tarjeta virtual, de prepago, cuenta con número de tarjeta, fecha de caducidad y CVV para operar con normalidad en compras online y no conlleva ningún tipo de cuota de mantenimiento ni de comisión. Para su contratación es necesaria la dirección de correo electrónico y un número identificador personal para ella.

Sin cambiar de banco, también encontramos la opción Antes Blue. Como todos los productos blue de BBVA, la tarjeta Antes blue está especialmente enfocada a menores de 30 años. Es gratuita y se puede recargar por teléfono, en cajeros y a través de Internet además de en las apps para dispositivos móviles. Las recargas son de un mínimo de 6 euros y un máximo de 3.000 euros, salvo si el beneficiario es anónimo, en cuyo caso el máximo permitido es de 300 euros. De nuevo contamos con soporte físico para compras por Internet y en comercios físicos, seguro de atraco en cajero y protección contra el uso fraudulento.

Sabadell prepago

La tarjeta prepago del banco Sabadell la emite MasterCard y tiene una cuota de seis euros en el momento de la emisión pero sin pago por la renovación a partir del segundo año. Nos permite hacer recargas de un mínimo de 15 euros, y 600 euros como máximo con 10 euros de comisión por personalización de la tarjeta. En este caso sí que contamos con soporte físico para compras por Internet y en comercios físicos, y vuelve a ser un requisito abrir una cuenta con la entidad bancaria pero no es un problema si ya somos clientes.

Desde su página web presumen de compatibilidad: «La tarjeta de prepago de Banco Sabadell es válida en más de 29 millones de comercios de todo el mundo, por lo que puedes llevarla contigo donde quieras con toda la tranquilidad. (…) Puedes agregar tu tarjeta prepago a la app Sabadell Wallet, Apple Pay o Samsung Pay para pagar con tu móvil».

Banco Santander e-Cash virtual prepago

Emitida por Mastercard, la tarjeta e-Cash virtual prepago del Banco Santander permite recargas de 6 euros como mínimo y hasta 1.650 euros. Se pueden hacer por teléfono, banca online, apps móviles, oficinas bancarias y cajeros, o a través de tarjetas de crédito y débito que utilices para añadir saldo a tu tarjeta.

Es gratis durante el primer año y, si se hacen al menos tres compras anuales, la renovación también es gratis. De lo contrario se tendrá que pagar una cuota de 9 euros. Cuenta con servicio de Comercio Electrónico seguro con verificación por móvil y seguro de accidentes de hasta 120.000 euros sin coste adicional.

Unicaja prepago

La tarjeta prepago de Unicaja es emitida por Mastercard. Unicaja Banco tiene desde 2021 una tarjeta prepago similar a todas las anteriores. Puede recargarse desde cajeros y oficinas, desde la aplicación de Unicaja, desde la banca digital. Como el resto, presume de un mayor control de tus gastos gracias a que funciona con saldo y además es ideal para compras por Internet o para viajes ya que tendrá mayor seguridad que la habitual porque no está vinculada a ninguna cuenta, no te pueden robar todo tu dinero. La tarjeta es gratis si el demandante es menor de 28 años. Si no, tiene una comisión de mantenimiento de 32 euros al año. Si la persona que la contrata tiene otra tarjeta, la comisión de mantenimiento pasa a ser solo de 5 euros al año. Además, no tiene ninguna comisión por retirada de efectivo mediante tarjeta en cajeros automáticos de Unicaja Banco. Y el 100% de lo que cobre el titular del cajero se pone a su disposición.

Funciona en cajeros y comercios como cualquier tarjeta de débito y podemos contratarla desde la página web del banco siguiendo los pasos y leyendo las condiciones del contrato. Una de las ventajas es que podemos “traspasar” dinero desde nuestra cuenta para recargarla sin necesidad de ir a un establecimiento concreto ni a un cajero, como otras de esta lista. La comisión por disposición de efectivo a débito, en operaciones en cajeros automáticos Unicaja, es de 0 euros.

En el caso de viajes, hay comisión por operaciones en una divisa distinta al euro. Se trata de una comisión del 3% te explican lo siguiente: “Esta comisión se calcula sobre el importe que resulte del contravalor en euros de todas las transacciones en divisas según el cambio obtenido por los Sistemas de Pago en la fecha en que se realice la liquidación correspondiente.

Además de esto, Unicaja ofrece la posibilidad de generar una tarjeta virtual por cada compra. Esta opción, todavía más segura que las tarjetas prepago con soporte físico, no es válida para presentación en la recogida de compras, comercios con servicios o pagos periódicos, pagos fraccionados y comercios que solicitan uno o varios cargos con la misma tarjeta. Únicamente para compras puntuales en un único pago. Pero no es una tarjeta prepago en este caso sino una función a través de la tarjeta de coordenadas que los clientes pueden solicitar en la oficina para las compras por Internet.

Ibercaja prepago

Ibercaja cuenta también con su tarjeta prepago para particulares, emitida por VISA. Como requisito hay que abrir una cuenta bancaria con la entidad, y esta tarjeta nos permite hacer recargas de un mínimo de 10 euros. Podemos llegar hasta los 6.000 euros de límite en comercios y compras por Internet, y de 1.800 euros en cajeros.

En cuanto a los costes de la tarjeta prepago de Ibercaja, el mantenimiento anual es de 12 euros con una bonificación del 50% de la cuota si se realiza al menos 5 operaciones de movimientos económicos con esta tarjeta en el semestre y del 100% si realiza al menos 10 operaciones de movimientos económicos con esta tarjeta en el semestre.

La Caixa VISA Money

VISA Money es una tarjeta prepago gratuita durante el primer año, con 10 euros de cuota de mantenimiento que nos permite controlar gastos cargando el importe que queramos. Se puede recargar desde cajeros de CaixaBank con un máximo de 1.500 euros o a través de CaixaBankNow y permite compras físicas y por Internet, porque sí que contamos con soporte físico en este caso. Además ofrece seguro contra robo y fraude, y nos permite estar informados de cada operación con un SMS informativo en el que se resume el saldo disponible.

Openbank Open Young

Es una tarjeta prepago ‘para hijos’, que no tiene coste por emisión ni renovación, y tampoco implica coste alguno para la contratación. Se puede recargar con hasta 1.000 euros y tiene una comisión del 3% por cambio de divisa. Además de ofrecer descuentos especiales en restaurantes, cine, hoteles y otros, permite el control completo desde la aplicación para móviles y se puede utilizar en España y en el extranjero.

Para las recargas se puede utilizar la banca online, se puede llamar por teléfono, usar la web o recurrir a la red de oficinas. Servicio de avisos por SMS cuando se realicen compras o se saque más de una cantidad determinada. Por defecto son 20 euros pero es configurable.

¿Cuál elegir?

En base a los criterios anteriores, por lo general la tarjeta prepago más económica suele ser la que ofrezca nuestra misma entidad bancaria –si la ofreciera-. Ignorando esto, si vamos a necesitar pagar en establecimientos físicos –si, por ejemplo, es para nuestros hijos-, entonces tendremos que limitarnos a las tarjetas prepago que ofrezcan soporte físico. De lo contrario tendremos disponibles más opciones.

También deberíamos tener en cuenta si la vamos a usar únicamente en España o también en el extranjero, por las posibles comisiones, y si vamos a querer retirar efectivo a débito de cajeros. Si la queremos meramente para compras online, de forma puntual y con la máxima seguridad posible, debemos tener en cuenta las opciones que nos ofrecen seguro y coberturas relativas a compras por Internet, o recurrir directamente a las tarjetas virtuales de un único uso.

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