¿Un satélite de madera contrachapada? Así son los proyectos más curiosos 

El aumento de lanzamiento de satélites es directamente proporcional a la basura espacial que existe actualmente y la que habrá en un futuro. Un tema medioambiental que puede que esté pasando desapercibido para algunos, pero que en unos años puede llegar a ser un auténtico problema. Es por ello que varios proyectos se están desarrollando para crear satélites de madera y hacer frente a toda esa basura espacial.

La Agencia Espacial Europea (ESA) hace años que se encuentra buscando ideas para futuros satélites reciclables en el espacio. Una iniciativa que se enmarca en el proyecto “Clean Space”. La intención de la ESA es que algún día estos materiales puedan reciclarse en el espacio para futuras misiones, a lo mejor como material de construcción combustible o incluso comida.

No solemos pensar muy a menudo en ello, pero allí arriba hay casi 6.000 satélites artificiales dando vueltas a nuestro planeta. Seguro que por todos es conocido el proyecto Starlink de SpaceX. Una constelación de satélites que busca ofrecer Internet en todo el mundo a gran velocidad. A parte de Starlink también existen otros proyectos de satélites, cuanto menos curiosos.

El primer satélite de madera

WISA Woodsatt así se llama el satélite que una empresa finlandesa asegura que “llegará donde ninguna madera ha llegado antes”. Un satélite que hará historia. La misión de este satélite será recopilar datos sobre el comportamiento y la durabilidad la madera contrachapada en condiciones espaciales extremas.

El proyecto ha sido desarrollado por las empresas espaciales finlandesas Arctic Astronautics y Huld, en asociación con la empresa forestal UPM Plywood, fabricante de papel, madera y celulosa. El satélite está previsto que se lance en el vehículo Rocket Lab en Nueva Zelanda a finales de este año.

La misión de WISA Woodsatt tiene como objetivo recopilar datos acerca de la durabilidad de la madera contrachapada durante un periodo prolongado en el espacio con temperaturas severas, radiación etc. Si la misión tiene éxito se abrirán nuevas posibilidades respecto al uso de la madera en una zona del planeta que hasta entonces no conocía. El pequeño satélite elaborado a partir de esta materia prima tiene sensores y cámaras acopladas y hasta un selfie stick que serán los encargados de registrar todo su proceso. Algunos de los obstáculos a los que se puede enfrentar este satélite son el calor del Sol, viajar a 40.000 kilómetros por hora, el vacío y la radicación del espacio.

Wisa Woodsat

Los japoneses también trabajan en satélites de madera

Una empresa japonesa junto a la Universidad de Kioto está trabajando en la creación se satélites con carcasa fabricada en madera. Un material sostenible a la vez que biodegradable.

La compañía responsable de la investigación, Sumitomo Foresty, ha declarado que está en pleno proceso de investigación en el crecimiento de árboles para su posterior plantación en el espacio.

“Estamos muy preocupados por el hecho de que todos los satélites que vuelven a entrar en la atmósfera de la Tierra se queman y crean pequeñas partículas de alúmina que flotarán en la atmósfera superior durante muchos años”, declara Takao Doi, profesor de la Universidad de Kioto y astronauta, a la BBC. Los satélites con carcasa de madera se quemarán al entrar en la atmósfera y no dejarán más rastro que dióxido de carbono y vapor de agua.

“El siguiente paso será desarrollar el modelo del satélite desde el punto de vista de la ingeniería, luego fabricaremos el modelo de vuelo”, añade el profesor Doi. Esperan tener listo el primer satélite en 2023.

Satélite de madera fabricado en Japón

Satélites igual de finos que un folio

Cualquier proyecto para poner un satélite en órbita tarda años en levarse a cabo. Precisamente por este motivo varias compañías están trabajando en crear satélites mucho más sencillos e igual de funcionales. Uno de los proyectos más prometedores en este sentido son los HISat de NovaWurks, un conjunto de satélites más que miden apenas unos centímetros de grosor. En inglés se le conoce con el nombre de “satlets”. Lo que los hace realmente llamativos, a parte de sus pequeñas dimensiones, es que pueden unirse entre ellos y compartir recursos como la batería. Aunque pueden trabajar de forma individual, están diseñados para trabajar en grupo y aumentar así sus funcionalidades.

Además, su diseño y tamaño hacen posible que se puedan producir en masa lo cual abarata los costes de producción y son más sencillos y rápidos de construir que otro tipo de satélites. Los satlets llegaron al espacio en 2019 dentro de otro satélite, el Excite. Son un prototipo de satélites modulares y, de momento, están dando muy buenos resultados. Estos resultados son tan esperanzadores que tanto la NASA como la Fuerza Aérea de los Estados Unidos tienen varios contratos y proyectos centrados en desarrollar más satélites modulares de este tipo.

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