Un satélite tan grande como un campo de fútbol finaliza su misión

El satélite DSX es una nave espacial de experimentación científica y de demostración del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea. Es el satélite más importante que jamás se haya puesto en órbita y lo que la caracteriza es su tamaño, siendo igual de grande que un campo de fútbol. Recientemente, después de dos años de su lanzamiento el Laboratorio de Investigación ha decidido desmantelar el satélite.

Aunque este fuera lanzado en 2019, el trabajo alrededor de este satélite comenzó en 2003. Su misión era investigar la radiación media de la órbita de la Tierra, un espacio gigante de entre 1.243 y 22.236 millas de distancia sobre el nivel del mar. Este tipo de radiaciones son muy dañinas y pueden resultar perjudiciales para los satélites.

Más de una década de trabajo

Durante 15 años, El Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea ha estado desarrollando tecnologías para eliminar este peligro antes de que pudiera provocar daños a otros satélites. El Departamento de Defensa de Estados Unidos quería comprender como funcionan estas radiaciones para desarrollar aeronaves que puedan comprenderla y predecirla. Así fue como nació el DSX.

Radiación

Para estudiar la radiación, el satélite cuenta con un alto equipo de tecnología basado en el uso de antenas y sensores, usando ondas de radio de muy baja frecuencia. Para operar en órbita, DSX se despliega en el espacio con una pluma por un lado de 80 metros y por otro de 16. El Laboratorio de Investigación de la Fuerza Armada ha realizado 1300 experimentos, operando durante más de un año.

Según el coronel Eric Felt, esta misión ha hecho que se acumulen una gran cantidad de datos científicos que serán evaluados por Estados Unidos y sus aliados durante los próximos años. Por otro lado, está encantado de la perseverancia que el equipo ha mostrado durante todos estos años que se ha tardado en hacer la nave hasta que ya ha estado en pleno funcionamiento.

Una gran contribución a la ciencia

Se han experimentado muchos desafíos con esta nave, tanto técnicos como financieros. Uno de los más complicados fue que se lanzó el satélite a una órbita que no se usa con frecuencia pero que era fundamental para la misión.

El doctor Michael Starks, que trabaja con el DSX desde 2005, dirige el esfuerzo de remediación de cinturones de radiación del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea. Asegura que todos los experimentos realizados por el satélite han sido de gran ayuda para entender como el ambiente espacial afecta a las naves espaciales terrestres y como proteger a estas de dicha radiación.

La Tierra

Las contribuciones que ha realizado el DSX son vitales para comprender el entorno del espacio y muy importantes para Estados Unidos y su Departamento de Defensa. Durante todos estos años el equipo de investigación no se ha rendido nunca y aunque haya habido muchas dificultades en el camino, se consiguió el objetivo.