Mejora el rendimiento de CPU de tu PC con Windows 10 con estos consejos

Mejora el rendimiento de CPU de tu PC con Windows 10 con estos consejos

Manu Iglesias

Windows 10 es uno de los mejores sistemas operativos que Microsoft ha lanzado al mercado hasta el día de hoy. Es muy estable y en general tiene un buen rendimiento, tanto en ordenadores nuevos como en otros un poco más antiguos. Pese a ello, hay ocasiones en las que puede ser necesario meter mano al sistema para conseguir un mejor rendimiento y conseguir sacarle más provecho a la CPU del PC.

Cómo optimizar la CPU en Windows 10

Haciendo algunos pequeños ajustes puedes conseguir que el ordenador tenga más recursos de CPU libres para realizar las tareas que realmente te interesa y conseguir así un mejor rendimiento general del ordenador.

En las siguientes líneas te dejo con algunos tips para optimizar la CPU en ordenadores con Windows 10 que puedes aplicar desde ya mismo.

 1.- Desinstala las aplicaciones que no utilices

Desinstalar aplicaciones en Windows 10

Aunque no estén en uso, muchas aplicaciones mantienen procesos en segundo plano que consumen recursos del ordenador. Aplicaciones como Dropbox, algunos gestores de contraseñas, incluso actualizadores de aplicaciones, están continuamente en ejecución y eso puede llegar a suponer una pérdida de rendimiento importante, especialmente en ordenadores antiguos.

Solucionar esto es tan sencillo como desinstalar las aplicaciones que no utilices. Además, en el caso de las que utilices y no puedas desinstalar, puedes buscar entre los ajustes si es posible desactivar los procesos que se quedan en segundo plano (por ejemplo desactivando las actualizaciones automáticas) y ejecutarlos solo de forma manual.

2.- Desactiva la conexión P2P de las actualizaciones

Desactivar optimización de entrega

Windows 10 viene configurado por defecto para descargar las actualizaciones a través de P2P. Esto supone que tu equipo puede descargar las actualizaciones desde otros ordenadores que ya se han actualizado y también que puede enviar partes de esas actualizaciones a otros ordenador.

Esto, como te imaginarás, supone un consumo de recursos, por lo que desactivar esta opción puede ser muy buena idea. Para hacerlo accede al panel de Configuración desde el icono del engranaje del menú inicio y después selecciona la opción Actualización y seguridad. Una vez dentro pincha sobre Optimización de entrega y desactiva la opción Permitir descargas de otros equipos.

3.- Desactiva las notificaciones que no necesites

Desactivar notificaciones

Otra buena idea para reducir el consumo de CPU y así mejorar el rendimiento del equipo, es desactivar las notificaciones que no necesites. Además, al hacerlo no solo obtendrás una mejora de rendimiento, sino que tendrás menos distracciones mientras estás usando el ordenador.

Para hacer esto debes acceder a Configuración – Sistema – Notificaciones y acciones. Una vez dentro puedes desactivar todas las que no te parezcan útiles: reproducción automática, correo, etc, etc…

4.- Quita programas del inicio del sistema

Deshabilitar programas de inicio

Este punto está relacionado con el primero de la lista. En algunos casos no es posible desinstalar aplicaciones al ser necesarias de forma puntual, pero sí puedes evitar que se ejecuten automáticamente cada vez que inicies sesión en el sistema.

Para hacer esto debes abrir el Administrador de tareas (las formas más rápidas son buscarlo en Cortana o hacer click derecho sobre la barra de menú y después seleccionar la opción Administrador de tareas). Una vez abierto pincha sobre la pestaña Inicio y verás todas las aplicaciones que Windows arranca en cada inicio de sesión. Si en la lista ves alguna que no utilices a menudo y que no necesites que esté en segundo plano continuamente, pincha con el botón derecho sobre ella y escoge la opción Deshabilitar.

A partir de ese momento tendrás que abrir la aplicación de forma manual cuando la necesites y a cambio dejará de consumir recursos del ordenador (tanto CPU como RAM) de forma permanente.

5.- Desactiva animaciones y otros elementos gráficos

Desactivar animaciones

Los elementos gráficos como las animaciones consumen bastante recursos del ordenador y exigen más al procesador, memoria RAM y tarjeta gráfica para que todo funciona correctamente. Windows permite desactivar algunas opciones y gracias a esto optimizar un poco más el equipo.

Para desactivar estas opciones debes pinchar con el botón derecho sobre Este Equipo y escoger la opción Propiedades y después pinchar sobre Configuración avanzada del sistema en la nueva ventana que aparecerá. En la nueva ventana toca sobre Configuración dentro del apartado Rendimiento.

Una vez dentro selecciona la casilla Ajustar para obtener el mejor rendimiento y después marca la casilla Suavizar bordes para las fuentes de pantalla, ya que esta opción te permitirá visualizar mejor todos los textos que se muestren en pantalla. Por último pincha sobre Aceptar.

Overclocking

La unidad de procesamiento central o CPU es la parte del ordenador que se encarga de gestionar los datos y transmitir las órdenes necesarias. Esto hace que sea la responsable de la velocidad y el rendimiento de nuestro equipo, para lo cual influye mucho también la capacidad de procesamiento con la que cuente nuestro procesador.

La unidad de medida para medir esta capacidad de rendimiento en un CPU es lo que se conoce con el nombre de frecuencia de reloj y se mide en Hertz. Esta frecuenta indica la velocidad con la que los datos y las órdenes se pueden llegar a procesar, por lo tanto, cuanto mayor sea mejor rendimiento tendremos.

El propio fabricante es quien establece o define esta frecuencia y la podremos encontrar entre las características o especificaciones de nuestra CPU. Este dato indica la capacidad de procesar datos y órdenes manteniendo la mayor eficiencia energética posible, sin embargo, no se corresponde con la capacidad máxima de rendimiento de la CPU. Por lo tanto, sabiendo esto surge la gran pregunta… si la frecuencia de reloj de nuestra CPU no es suficiente para realizar ciertas tareas ¿puedo aumentar de forma manual dicha frecuencia para mejorar su capacidad de procesamiento?. O lo que es lo mismo, ¿puedo hacer overclocking a mi CPU para mejorar el rendimiento?.

Por lo tanto, el overclocking no es ni más ni menos que, como su propio nombre indica, aumentar la frecuencia de reloj de nuestro procesador de forma manual. Algo que por otro lado, también podemos hacer con otros componentes de nuestro ordenador que trabaje con señales periódicas, como es la tarjeta gráfica.

Para hacer overclocking a nuestra CPU lo normal es instalar alguna herramienta que nos permita vigilar la carga y temperatura de la misma para poder comprobar cómo le afecta el cambio. Si el sistema se mantiene estable y todo va bien después de aumentar la frecuencia de reloj, podremos confirmar el cambio y mejorar el rendimiento. Ahora bien, si vemos que en cualquier momento la temperatura u otros aspectos aumentan o se modifican drásticamente, lo mejor es que lo dejemos todo como estaba.

Por lo tanto, debemos saber y tener en cuenta que realizar este tipo de cosas tiene ciertos riesgos, no solo en el funcionamiento y la salud de nuestra CPU, sino también en el resto de componentes del ordenador, ya que no podemos olvidar que al final trabajan de forma conjunta varios componente y la mala configuración de uno puede afectar a otros.

Uno de los principales riesgos del overclocking es el sobrecalentamiento. Y es que una mayor frecuencia de reloj implica un mayor trabajo de la CPU, por lo que si no se cumplen las condiciones adecuadas de ventilación y enfriamiento se puede dar un sobrecalentamiento, con lo que todo ello conlleva. Si no se cuenta con un sistema de seguridad que sea capaz de reducir el rendimiento cuando aumente la temperatura, lo cual provocará el efecto contrario al que buscamos, la CPU se podrá dañar.

Otro de los peligros es el sobrevoltaje. En el caso de que modifiquemos el voltaje para aumentar las prestaciones de la CPU, hay que tener especial cuidado. Y es que no basta con el simple hecho de revisar las especificaciones de nuestro procesador para determinar hasta dónde podemos aumentarlo, ya que, aunque la CPU sea capaz de soportarlo, hay otros componentes de nuestro equipo que no podrían hacerlo y por lo tanto, podríamos dañarlos fácilmente.

Por lo tanto, no cabe duda de que se trata de una práctica peligrosa, sobre todo si no se tiene el suficiente conocimiento y cuidados para evitar daño mayores en nuestro equipo. Además, es una tarea bastante laboriosa si no se ha hecho antes, por lo que debemos valorarlo antes de nada y así no poner en riesgo la vida de nuestro ordenador y sus componentes.