Amenazar por WhatsApp es delito y esto es lo que debes hacer

Amenazar por WhatsApp es delito y esto es lo que debes hacer

Manu Iglesias

Amenazar a una persona o a un colectivo a través de WhatsApp es delito. Es algo obvio, pero las personas que realizan estas prácticas parecen no entender que, aunque estén detrás de una pantalla, los delitos siguen siendo delitos. Solo cambia el canal por el que se transmiten, pero el fondo es exactamente el mismo.

Las amenazas a través de WhatsApp (y otras plataformas online) pueden tener diferentes tipos de consecuencias para la persona que amenaza. No es lo mismo una amenaza que sea considera leve con una más grave como amenazas de muerte o similares.

De cualquier forma, el uso cada vez más extendido de este tipo de aplicaciones de mensajería o redes sociales hace que el contacto o relación entre personas, incluso aunque no se conozcan físicamente, sea mucho mayor y que, por lo tanto, haya muchos más conflictos personales. Eso sin olvidar que muchos piensan que estar detrás de un ordenador o móvil les da derecho a realizar ciertos comentarios que de decirlos cara a cara podrían tener otras consecuencias.

En este sentido, lo único que cambia es la vía a través de la cual nos llegan o se realizan las amenazas, pero esto no cambia para que sea delito o no. Tal y como está recogido en el Código Penal español en el artículo 171.1, el delito de amenazas a través de WhatsApp se considera un delito leve, eso sí, siempre y cuando no se trate de ciertos casos más graves como de violencia de género, amenazas de difusión de información personal si no se realiza el pago de una cantidad de dinero, etc.

Y es que la naturaleza o el tipo de amenazas recibidas por WhatsApp puede ser muy diversa, lo que implica que cada una pueda suponer una gravedad totalmente distinta. Por lo tanto, mientras que muchas amenazas pueden ser consideradas leves, otras como las mencionadas anteriormente o las amenazas de muerte puede tener otras consecuencias mucho más graves. Tanto es así, que las penas por un delito de amenazas a través de WhatsApp pueden oscilar entre un mes y tres meses de cárcel en caso de delito leve, pudiendo aumentar considerablemente con otros delitos de mayor gravedad.

Es por ello que, si te ves en esta situación, lo primero que debes hacer es intentar mantener la calma y no responder a las amenazas con otras. En muchos casos esto será suficiente para que la cosa se calme y no vaya a más.

Si la persona no cesa en sus amenazas, es importante que pidas ayuda lo antes posible para intentar solucionar el problema por la vía legal. Si te ves en esta situación la mejor opción es que acudas a un profesional para denunciar delitos en Internet y redes sociales. Existen muchos tipos de amenazas y cada una debe llevarse por unos flujos legales diferentes, por lo que un abogado especializado en este tipo de delitos sería tu mejor opción.

Tipos de amenazas

Para que conozcáis como pueden ser la amenazas legalmente, deciros que en un principio se pueden clasificar por.

  • Simples: son aquellas en las que hay una víctima de amenazas, pero estas son de carácter leve, existe un mal a una persona, pero no es nada que se pueda considerar como preocupante. Se puede aplicar el art. 169.2 del Código Penal.
  • Condicionales: además de la amenaza en sí, también se existe otro tipo de prestación bien sea dinero u otra condición, dando exactamente igual si es algo lícito o no, ya que se da bajo estas circunstancias. Se podría aplicar el artículo 169.1 del Código Penal y la pena sería mayor si se llega a conseguir el propósito.
  • Amenazas Graves: si existen amenazas de especial gravedad, amenaza dando con algún hecho delictivo como podrían ser las amenazas de muerte, entonces se podría aplicar el tipo básico de amenazas del art. 169 del código Penal.

Qué hacer si recibimos amenazas por WhatsApp

Si en algún momento recibimos algún tipo de amenaza a través de la app de mensajería estas son algunas recomendaciones o consejos para seguir, para que todo empiece a tener su fin, ya que, si dejamos que estas cosas sigan, cuanto más tiempo pase peor será para todos.

Evitar contacto con esa persona

Lo primero que debemos evitar después de recibir una amenaza de alguien a través de WhatsApp es volver a tener contacto con esa persona. Ahora bien, aunque quizás lo primero que se nos venga a la cabeza es bloquear a ese contacto en WhatsApp, lo mejor será que no lo hagamos, pero evitemos contestar todos los mensajes, que por otro lado debemos guardar. Cuantas más pruebas podamos aportar mejor. Importante por lo tanto no borrar nunca los mensajes recibidos y tratar de guardar una copia de todos ellos por si en algún momento se nos rompe, perdemos o nos roban el móvil no perderlos.

No entrar en su juego

Por supuesto, debemos evitar no caer en el mismo juego y ser nosotros los que también realicemos otras amenazas hacia esa persona, ya que eso puede convertirse en un arma de doble filo. Al final no queda claro quién de los dos es el que comenzó la ofensiva y al final autoperjudicarnos a nosotros mismos.

Reunir todas las pruebas posibles

Es importante que guardemos las conversaciones, notas de audio u otro tipo de contenido amenazante que nos haya podido enviar esa persona a través de la aplicación de mensajería u otros medios para tener pruebas. Debes recopilar todas las que puedas y cuantas más mejor. En este caso valen todo tipo de pruebas, no solamente los mensajes de WhatsApp, que también, pero si existen en otros formatos u otras apps de mensajería, serán igual de válidos.

Contactar con el servicio de atención al cliente

Llegados a la situación de que se reciben amenazas de alguien por WhatsApp, sería bueno que la compañía tuviera constancia de ello y que la persona amenazada guarde la información que ha facilitado y le han facilitado en el departamento de atención al cliente de la aplicación, por si sirviera para presentar en un juicio, si es que se llega a tal extremo.

Buscar ayuda y asesoramiento

Una vez que nos hemos visto envueltos en una situación de este tipo, lo mejor será que nos asesoremos lo mejor posible con un profesional especializado. Existen abogados que están especializados en acoso, pero que además también están muy versados en las últimas tecnologías y este tipo de delitos. Como te decíamos es mucho más que conveniente que contestes con uno.

Denunciar las amenazas

Acudir a la Policía o Guardia Civil para denunciar los hechos. Debemos tener claro que estos hechos solo se pueden perseguir si existe esa denuncia, ya que no es algo que sea tangible para las autoridades. La denuncia debe presentarse de forma personal y presencial, dejando claro todo lo que ha ocurrido desde un principio y sin dejarse nada fuera. Es decir, no podemos dejar nada si presentar, ya que eso pude ser malinterpretado si se llega a saber.

Pruebas y validez de las mismas

Lo cierto es que todavía hay muchas dudas e incertidumbre sobre qué pruebas pueden ser válidas o no ante un juez en el caso de recibir amenazas a través de WhatsApp. No obstante, es recomendable obtener el máximo posible para posteriormente aportarlo todo y que sea el juez o el juez con ayuda de un perito quien decida lo que es válido o no para el caso y poder dictaminar una sentencia.

Usuaria sorprendida por amenazas a través de WhatsApp

Capturas de pantalla

Lo cierto es que es la práctica más habitual, en el momento que queremos guardar o compartir algo que nos han dicho lo primero que solemos hacer es realizar una captura de la pantalla para crear una imagen donde se vea la conversación. Aunque sea algo normalizado, lo cierto es que debemos tener precaución si esa captura de pantalla la vamos a compartir con alguien, ya que, en ese caso, debemos proteger la identidad de la persona que nos envió los mensajes y eliminar antes de enviarlo su nombre, número de teléfono o cualquier otro dato personal que pueda aparecer.

El hecho de capturar la pantalla hace que se nos guarde una imagen que podría ser manipulada, por lo tanto, ante la imposibilidad de que un juez pueda saber a simple vista la veracidad de la información que aparece en la imagen, es posible que tome la determinación de que un perito informático que demuestre que no han sido manipuladas. En este caso, entonces será el juez quien decidirá si tomarlas como prueba en un juicio.

Insultos, calumnias e injurias

Mientras que los insultos ya no constituyen un delito, las calumnias e injurias tienen la misma gravedad independientemente de si se hacen en persona o a través de la aplicación de mensajería. Por lo tanto, mientras que los insultos no serán motivos únicos para presentar una denuncia, las calumnias e injurias recibidas por parte de otra persona, al igual que las amenazas si son pruebas válidas para presentar una denuncia contra esa persona.

Tampoco está de más contarle a personas de tu confianza que estás sufriendo acoso o amenazas de otro tipo a través de la aplicación de mensajería. Pese a ello, recuerda que si quieres llevar el caso ante la justicia, tendrás que poner una denuncia en una comisaría o juzgado y lo mejor es que confíes en un abogado que conozca todo el proceso legal para que pueda actuar.

Una vez interpuesta la demanda, los juzgados se pondrán en marcha y determinarán si es necesario citar a declarar a la persona que hace las amenazas, identificarla en caso de que las amenazas sean anónimas, etc. Una vez tomadas las primeras medidas, el caso seguirá adelante y en caso de llegar a juicio será un juez el que determine el castigo de esas amenazas enviadas por WhatsApp.

La extorsión también es delito

Como hemos visto, las calumnias e injurias suponen un delito tanto si se hacen fuera como dentro de WhatsApp. Esto mismo sucede con la extorsión. De acuerdo con el artículo 243 del Código Penal, se entiende que alguien está cometiendo un delito de extorsión si «con ánimo de lucro, obliga a otro, con violencia o intimidación, a realizar u omitir un acto o negocio jurídico en perjuicio de su patrimonio o del de un tercero».

En los últimos años han proliferado casos de una práctica delictiva llamada «sextorsión», práctica que si bien empezó a través de mails y salas de chat (principalmente de sexo y encuentros) también se produce en aplicaciones de mensajería instantánea como Telegram o WhatsApp. El sextorsión se basa en el chantaje realizado a una persona. Esta es amenazada con que una foto o vídeo suyo con contenido sexual o comprometedor pueda ser publicado y/o enviado a sus familiares. Los delincuentes exigen a esa persona que pague una cantidad de dinero a cambio de no enviar ese contenido.

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