
Cuando se produce un atentado o un ataque como el perpetrado en Texas, el FBI suele analizar los dispositivos que llevan los atacantes, o los que encuentran en sus hogares, como móviles u ordenadores. Con el atentado de San Bernardino el FBI invirtió millones de dólares para poder acceder al iPhone 5C de quien perpetró el ataque, y con el del tiroteo de Texas lo van a tener más complicado.














































