
Son muchos los factores que pueden hacer que lo que estemos haciendo en el móvil o en el ordenador se note más o menos fluido. Entre ellos encontramos la tasa de refresco de nuestro monitor, el input lag de la imagen o el input lag de los periféricos. Todos estos factores provocan que la experiencia y velocidad de uso varíen en gran medida, pudiendo notar un ordenador nuevo como más lento.
















































