Resurgen las dudas sobre el impacto del WiFi en la salud

Resurgen las dudas sobre el impacto del WiFi en la salud

Redacción

¿Tienen las redes WiFi un impacto negativo en la salud de las personas? Aunque esta opción parecía descartada, una corriente de opinión insiste en que sí podría ser así. El alto número de redes de este tipo y el auge de los dispositivos inalámbricos son vistos por algunos especialistas como una influencia negativa en la salud.

En los últimos meses habíamos visto cómo había amainado la corriente de opinión que ligaba la exposición a radiaciones de redes inalámbricas a posibles enfermedades cancerígenas en los ciudadanos. Varios estudios científicos han confirmado en este tiempo que no existe tal relación, pero recientemente hemos conocido las opiniones de algunos especialistas y asociaciones a quienes no convencen estas pruebas y piden mayor precaución a la hora del uso del WiFi en espacios públicos como escuelas y hospitales.

«Una única red WiFi o un dispositivo móvil no supone ningún problema, sino un montón de equipos y redes funcionando a la vez«, señala el experto en geobiología y radiaciones del hábitat Joan Carles López. En su opinión, tanto los ordenadores como los smartphones se convierten en emisores de ondas electromagnéticas y aunque las mediciones llevadas a cabo en aulas de escuelas e institutos públicos están «muy por debajo del límite establectido» según fuentes de la Generalitat de Catalunya, López insiste en que «la normativa es muy permisiva».

En la misma línea se muestra la Fundación Vivo Sano, promotora de una campaña para que no existan conexiones WiFi en las escuelas. Según sus datos, un niño entre 3 y 16 años pasa más de 10.000 horas recibiendo las radiaciones electromagnéticas de estas redes con un potencial riesgo para su salud. Por ello abogan por un «uso racional» de la tecnología aunque admiten que no se puede prescindir por completo de ésta.

Otra de las opiniones destacadas por La Vanguardia en su información es la de Elisabeth Cardis, responsable de radiaciones del Centre de Recerca en Epidemiologia Ambiental (CREAL). La científica ha participado en algunos estudios sobre el uso de teléfonos móviles y un posible riesgo de sufrir cáncer en cabeza o cuello. Cardis señala que «la exposición a las radiaciones del WiFi es más elevada por el ordenador que por el router» pero como «el portátil no lo utilizas al lado de la cabeza, sino a un metro o 60 centímetros del cuerpo, el nivel de exposición es muy bajo».

Así pues, a pesar del resurgimiento en esta corriente de opinión, seguimos sin encontrar un estudio científico sólido que demuestre la influencia negativa del WiFi en nuestra salud. En cambio, sí encontramos informes de relevancia que dicen lo contrario, como el publicado hace un año por parte del Comité de Expertos de Noruega en el que concluyen que el impacto de las redes inalámbricas y el uso del móvil no es perjudicial con la salud del ser humano.