Ubuntu Edge podría no llegar al mercado. Su financiación se estanca

Ubuntu Edge podría no llegar al mercado. Su financiación se estanca

Redacción

El primer smartphone con sistema operativo móvil Ubuntu podría no pasar de ser un mero proyecto. Hace poco más de una semana comenzó su proceso de financiación masiva. El buen inicio apuntaba a que conseguiría la financiación necesaria pero en los últimos días se ha estancado y podría no salir adelante.

El pasado 23 de julio conocíamos la campaña de recaudación vía crowdfunding lanzada por Canonical. Con ella pretende alcanzar los 32 millones de dólares que necesitaría para lanzar su propio smartphone, denominado Ubuntu Edge. En ella se puede participar con aportaciones que van desde los 20 dólares y se esperaba que la primera edición limitada del equipo tuviese 40.000 unidades que se entregarían a los mecenas en mayo de 2014.

A pesar de pedir una cantidad tan alta como esos 32 millones, el buen estreno de la campaña (recaudó 3 millones de dólares en su primer día) hizo pensar que el objetivo sería posible y que Canonical había acertado de lleno con el modelo de financiación del dispositivo. Sin embargo, el ritmo de apoyo al proyecto ha decaído hasta el punto de surgir grandes dudas sobre si se conseguirá el objetivo final.

Como vemos en la gráfica que recoge el objetivo y lo recaudado hasta el momento, se ha producido una ralentización que complica mucho que Ubuntu Edge sea una realidad. Hasta ahora el proyecto ha contado con 7,7 millones de dólares en aportaciones y restan apenas tres semanas para intentar cerrar la cifra de 32 millones. Cabe destacar que las aportaciones de 725 dólares, que incluyen el terminal con gastos de envío incluidos a EEUU y Reino Unido, se han agotado, por lo que los usuarios solo pueden optar a recompensas inferiores que no incluyen el equipo o al móvil a un precio mayor.

Otra opción, habitual en proyectos de crowdfunding inacabados, podría ser que la propia compañía aportase lo restante para que se consiguiese el objetivo marcado. En cualquier caso la situación evidencia, por un lado, que el proyecto no está recibiendo un apoyo masivo y, por otro, que de llegar a buen puerto acabará teniendo una repercusión anecdótica y tendría muy difícil hacerse un hueco entre gigantes como Android, iOS o Windows Phone.