El éxito de la tarifa plana de 30 euros confirma que el precio es el gran problema del cine

Poco tiempo, apenas días, ha necesitado la tarifa plana de 30 euros al año lanzada por los Cines Girona para convertirse en un éxito abrumador. Los socios de la sala reconocen que han vendido un 350% más de lo esperado, lo que confirma que en el precio reside la clave para entender la escasa afluencia a los cines en España.

En los últimos meses se ha confirmado el declive del cine como negocio de masas. Azotados por la crisis económica, los ciudadanos han recortado el gasto al máximo entre sus aficiones y el cine ha sido una de ellas debido al inmovilismo que se ha dado en este sector a la hora de ajustarse a la realidad social del país. Con unos precios de las entradas y contenidos en formato físico y digital muy por encima de lo que los usuarios están dispuestos a asumir, las grandes compañías del sector han asistido a un desplome literal en sus niveles de ventas.

El caso de las salas de cine es uno de los más sangrantes. Hace un mes se confirmaba que el actual 2013 puede ser el peor año desde que se registran los datos de asistencia, dado que hasta ahora la tendencia ha sido muy negativa. Desde el sector se acusa a la manida «piratería» y a la subida del IVA al 21% en las entradas como responsables de esta caída, sin entonar un «mea culpa» que cada vez parece más obvio.

Venden un 350% más de lo esperado

Así lo demuestra el tremendo éxito de los Cines Girona, que recientemente apostaron por una tarifa plana anual de 30 euros y que ha vendido muy por encima de lo esperado. «Nos dimos cuenta de que había un clamor para que bajara el precio del cine», señala Toni Espinosa, uno de los responsables de la sala. «Cuando se nos ocurrió la idea, no creíamos ni que pudiéramos llegar ni a los 1.000. La campaña ha ido infinitamente mejor de lo que esperábamos», explica citando cómo se ha vendido el bono en plataformas online: en solo 5 días lograron vender más de 3.500 bonos.

Con su iniciativa conseguirán una afluencia masiva al cine gracias a haber creado la puerta para que «gente que tiene ganas de ir al cine pero que anda escasa de recursos» vuelva a ir a las salas. «Hay un sector del público que le gustaría ver las películas en el cine y no verlas descargadas de internet con una calidad precaria», indica. De este modo, se vuelve a demostrar en qué radica el gran problema del sector y mucho nos tememos que hasta que las compañías implicadas no tomen medidas serias en esta misma dirección, el cine seguirá hundiéndose en España.