San Francisco dejará de informar sobre la radiación de los teléfonos móviles

La industria de la telefonía móvil se apunta un tanto frente a organizaciones de consumidores y relacionadas con el medio ambiente. En San Francisco dejará de ser obligatorio informar a los clientes sobre los niveles de radiación de los dispositivos móviles, una medida a la que siguió la polémica desde que se dio a conocer.

En diciembre de 2009 nos hacíamos eco de la controvertida propuesta que había sido lanzada en la ciudad estadounidense de San Francisco. El alcalde de la ciudad, Gavin Newsom, alcalde de San Francisco, impulsaba una medida de su departamento de medio ambiente para que los terminales móviles que se pusiesen a la venta en la ciudad expusiesen de forma clara su nivel de radiación.

Tras su aprobación en 2011 pronto se topó con una demanda de la Asociación Internacional de Telefonía Móvil (CTIA en sus siglas en inglés) que la dejó en suspenso. Los contrarios a la medida puesta en marcha en la ciudad californiana afirmaban que la ordenanza inducía a error a los consumidores sobre los riesgos de utilizar teléfonos móviles. No en vano, la propia Comisión Federal de Comunicaciones estadounidense (FCC) ha reconocido que todos los móviles que se venden en el país son seguros.

De hecho, no son pocos los estudios que desmienten que utilizar el móvil aumente el riesgo de padecer enfermedades o tumores. El último de estos informes lo conocimos hace unos meses, pero no ha sido el único en el que se ha apoyado una industria que solicitó a la ciudad californiana que demostrase científicamente que la radiación de los móviles tenía efectos adversos en la salud.

No obstante, según leemos en El País, aún existe una postura que exige que la medida no se retire de forma definitiva. Ellen Marks, defensora de la orden de información al consumidor, declaró que se trata de «un golpe terrible para la salud pública». En su caso particular, sufre un tumor cerebral en la zona de la cabeza donde apoyaba su terminal para hablar, pero no es la única posición en este sentido. «Si la experiencia con el tabaco nos ha enseñado algo, es que es peligroso esperar a que exista un consenso científico sobre una amenaza para la salud antes de proporcionar a los consumidores información sobre cómo pueden protegerse a sí mismos», señaló Renee Sharp, del Environmental Working Group.

En cualquier caso, parece que han pesado más las conclusiones de los estudios realizados hasta ahora y que no han sido desmetidas de forma categórica por otros informes científicos, por lo que parece poco probable que la iniciativa que arrancó en San Francisco se extienda a otras ciudades del mundo.