AT&T, Verizon y otros quieren instalar libremente sus nuevas antenas para el 5G

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De momento la polémica se centra en California, donde los grandes operadores quieren librarse del yugo de los gobiernos y tribunales locales para poder desplegar libremente sus nuevas redes 5G y antenas de “small cells”, algo que, según ellos, les permitiría aumentar la capilaridad y calidad de la cobertura pero que se enfrenta al rechazo de parte de las autoridades locales.

Cómo indicamos, es algo a debate sólo en el estado de California, pero sería un primer paso para intentar llevarlo a otros lugares. Actualmente, las compañías de telefonía no pueden colocar libremente sus antenas. De cara a la llegada del 5G, se espera la instalación de entre 30.000 y 50.000 “small cells” o células pequeñas de telefonía que tienen unos tamaños que van desde un frigorífico hasta una simple caja de pizzas.

Sobre todo las más reducidas, están pensadas para poder colocarse en el mobiliario urbano como señales, semáforos, farolas, y con ellas, Verizon, AT&T y otras operadoras indican que esto les permitiría afrontar un despliegue de forma más rápida de cara a la llegada del 5G.

Sin embargo, el problema viene a la hora de lidiar con ayuntamientos y autoridades locales, quienes controlan los permisos para la instalación de esas antenas que hasta hace poco estaban aún restringidas a las típicas y altas torres de telefonía.

protesta antenas 5G

La polémica está servida (pero no es la que te esperarías)

Lo cierto es que muchos habrán llegado hasta aquí pensando que la polémica está girando en torno a la salud de los ciudadanos... pero nada más lejos de la realidad. El problema está en las licencias que deberían pagar las operadoras y que no pone de acuerdo a ninguna de las partes.

Según indican desde las autoridades de zonas como Sacramento, ahora mismo los gobiernos y estamentos locales tienen el control discreccional ante las operadoras para indicar cómo, dónde, cuando y, sobre todo, cuánto les cuesta a los operadores utilizar el espacio público para sus antenas. Con la liberalización de este aspecto, según ellos, se produciría la eliminación de las tasas negociadas y, por tanto, las empresas podrían hacer y deshacer a su antojo.

Es cierto que, en favor de las operadoras, hay que indicar que los procesos burocráticos son lentos, tediosos y muchas veces, boicoteados desde las propias comunidades, lo que hace imposible para las operadoras contar con unos costes de despliegue razonablemente calculados y que pudieran ser soportados.

De momento, como indicamos, la polémica está servida y, reiteramos como se hace desde Los Ángeles Times, lo peor de todo esto es que quienes van a tener una antena, por pequeña que sea, en el poste, fachada o farola delante de su casa, no puede decir nada al respecto.

Escrito por David G. Bolaños

Fuente > Los Angeles Time