Continúan las investigaciones sobre los efectos de las radiaciones de los móviles y el cáncer

Continúa la incertidumbre sobre si la exposición a la radiación que emiten los teléfonos móviles puede tener consecuencias perjudiciales para la salud. Mientras fabricantes y «telecos» se aferran a los resultados de estudios médicos publicados, las asociaciones de usuarios reclaman más investigaciones para conocer si al utilizar estos dispositivos existe más riesgo de desarrollar un cáncer.

La influencia de las radiaciones de los teléfonos móviles es un debate que ha estado en el pasado encima de la mesa y que pese a que no se ha llegado a probar su perjuicio, hoy en día sigue sin poder asegurarse hasta qué punto puede ser nociva la exposición prolongada del ser humano a estas radiaciones. Una de las diferencias básicas que siempre han recalcado desde las empresas de telecomunicación y fabricantes de teléfonos móviles, respecto a otro tipo de ondas, es que los móviles emiten radiación electromagnética no ionizante. Esta clase de emisiones es la misma que producen aparatos como el microondas, mientras que los máquinas de rayos-x generan radiaciones ionizantes que han demostrado ser muy peligrosas para la salud de las personas.

Las autoridades sanitarias han proclamado que la exposición a una radiación ionizante como la que se utiliza en la obtención de radiografías, aumenta el riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer. Por el contrario, no se ha demostrado aún que la exposición puntual o prolongada, a la radiación no ionizante, provoque el mismo efecto en el desarrollo de enfermedades cancerígenas. Según los expertos, una de las claves para que esto no se produzca, es que las radiaciones del teléfono móvil  no dañan la estructura de la cadena de ADN de las personas.

No obstante, el riesgo está en el aire debido al uso cada vez más frecuente que hacemos de teléfonos móviles y dispositivos electrónicos, con lo que el tiempo de exposición a estas radiaciones no ionizantes se ha multiplicado en los últimos tiempos. El National Cancer Institute de Estados Unidos ha determinado que la exposición a estas emisiones, por el momento no supone que el riesgo de desarrollar un cáncer cerebral sea significativamente mayor a cualquier otro tipo de tumor. Y la organización mundial de la salud publicó en 2011 que las radiaciones de los móviles podrían ser cancerígenas, pero el factor de riesgo era clasificado en el mismo escalafón que el consumo de café o de alimentos en salmuera.

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El futuro de la investigación

En todo el planeta, asociaciones de consumidores y profesionales sanitarios siguen preocupados ante este hecho y no quieren que el asunto se deje pasar. En Estados Unidos comenzó en el año 2010 el estudio COSMOS, con el que investigadores médicos van a monitorizar durante varias décadas a casi 300.000 sujetos para comprobar de una forma fiable y contrastada, las consecuencias que tiene sobre el cuerpo humano el uso de teléfonos móviles durante tanto tiempo. Algunos de los agentes cancerígenos más peligrosos –como las sustancias del tabaco- tan solo han sido identificados con el paso de los años y es por ello que estos investigadores recomiendan a los más prudentes, limitar el uso de estos aparatos a lo indispensable. Guardar las distancias con la fuente emisora de las ondas también va a reducir el nivel de exposición aunque por el momento parece que hay otros hábitos más perjudiciales para la salud que hacer uso del smartphone.

¿Pensáis que el  uso de teléfonos móviles es perjudicial para la salud? ¿Creéis que se encontrarán en un futuro pruebas de que estas radiaciones pueden ser peligrosas?