
Las eSIM (tarjetas SIM virtuales o embedded-SIM) van ganando popularidad poco a poco por sus ventajas y características distintivas que convencen a muchos usuarios frente a las tarjetas SIM tradicionales. Ventajas como la inmediatez de su instalación, portabilidad, validez internacional y tarifas planas para viajar por muchos países. Pero hay una ventaja todavía mayor de la que no siempre se habla, y es de cómo la adopción de eSIM podría servir para forzar a la baja los precios que imponen las empresas de telecomunicaciones.














































