
Comprar por internet es algo que ya forma parte de nuestro día a día. Da igual si se trata de los vuelos de un viaje, la entrada para un festival, nuestro nuevo móvil, ropa o incluso la cena de un viernes noche. La comodidad de hacerlo todo desde el móvil o el ordenador es tan grande que resulta impensable volver atrás. Pero, junto con la facilidad, también aparecen los riesgos en forma de estafas, envíos que nunca llegan, productos defectuosos o comercios que desaparecen en cuanto pagas.












































