Está totalmente normalizado tomar medicamentos para casi todo. Y hablando de salud mental, no podía ser diferente. Los médicos recurren a los famosos antidepresivos a las primeras de cambio, y en muchos de los casos ayudan enormemente al paciente, pero hay otras maneras de luchar contra la depresión.
Así lo acaba de confirmar la ciencia, en lo que era un secreto a voces: existe un remedio natural que combate los síntomas depresivos con la misma eficacia que las pastillas o la terapia psicológica, y está al alcance de cualquiera.
No estamos hablando de remedios homeopáticos ni de pseudociencias, ya que la protagonista es la Biblioteca Cochrane, una de las instituciones más respetadas del mundo en cuanto a revisiones médicas se refiere. Tras actualizar sus datos de 2013 con docenas de nuevos ensayos clínicos, la evidencia es ahora abrumadora: el ejercicio físico hace que el paciente se sienta mucho mejor y puede ser considerado parte de la terapia por su gran efectividad.
Según el análisis, que duplica la base de evidencia previa, una actividad tan sencilla como caminar a un ritmo alegre puede aliviar la depresión leve, moderada e incluso severa. Y lo más impactante es que lo hacen al mismo nivel que los antidepresivos de farmacia o la terapia cognitivo-conductual.
El deporte favorece la salud mental
El estudio, liderado por investigadores como Andrew Clegg de la Universidad de Lancashire (Reino Unido), ha analizado 69 ensayos en los que se monitorearon a casi 5.000 adultos. La conclusión es tajante: «Reitera que el ejercicio ofrece una opción real para las personas con síntomas depresivos y confirma que puede ser tan efectivo como la psicoterapia y los antidepresivos».
Para entender la magnitud de esto, hay que mirar los datos comparativos. El equipo se centró en ensayos donde se comparaba directamente el ejercicio frente a la medicación o la terapia conversacional, y el resultado fue un claro empate. No hubo una diferencia significativa en la reducción de síntomas entre salir a correr y tomar una pastilla. Por tanto, se puede decir que un método es igual de efectivo que el otro.
Y la clave de esto está en la accesibilidad, ya que no hace falta ser un atleta de alto rendimiento, ni mucho menos, ya que con hacer ejercicio ligero o moderado podría ser incluso más efectivo a largo plazo que el ejercicio de alta intensidad. Y la razón de esto es la capacidad de seguir haciéndolo a largo plazo, y según Brendon Stubbs, del King’s College de Londres, «si empiezas demasiado fuerte, la gente abandona». Y por eso, actividades de baja intensidad, como puede ser cuidar el jardín o dar un paseo, son sostenibles en el tiempo, lo que permite al cerebro sanar poco a poco sin estresarse.
¿Cuál es la explicación química?
El artículo también profundiza en el terreno científico para dar las claves de la efectividad del deporte como antidepresivo. Para ello, se basan en las reacciones químicas que suceden dentro del cuerpo cuando se hace deporte.
Los expertos señalan que el músculo es un órgano endocrino. Al contraerse, libera unas sustancias llamadas mioquinas, que actúan como potentes antiinflamatorios naturales. La ciencia moderna vincula cada vez más la depresión con un estado de inflamación crónica en el cerebro y, por tanto, al hacer ejercicio, estamos literalmente bajando esa inflamación.
Además, el movimiento estimula la producción de una proteína mágica: el BDNF, que favorece el nacimiento de nuevas neuronas y ayuda al cerebro a reconstruirse, permitiendo a la persona romper los patrones de pensamiento negativos y repetitivos típicos de la depresión.
Además, el estudio también destaca el entrenamiento de fuerza. Clegg y sus compañeros observaron que el ejercicio con pesas, bandas elásticas y demás provoca una mayor liberación de mioquinas en comparación con el ejercicio aeróbico solo.
