Telefónica ha iniciado su camino para consolidar en el sector de las telecomunicaciones con una estrategia que también tiene reflejo en las demás grandes entidades del mercado, como Deutsche Telekom en Alemania y Orange en Francia. No obstante, la operadora española está encontrándose con más obstáculos.
Los últimos acontecimientos que se han producido en el mundo, como las decisiones tomadas por Donald Trump con la política de los aranceles, han llevado a que Europa reaccione. La Comisión Europea, a través de declaraciones de figuras clave como el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, ha manifestado la necesidad de crear ‘campeones tecnológicos’ europeos para asegurar la soberanía digital del continente. Esta ambición se enmarca en estrategias como la Brújula Digital 2030 y ha sido reiterada en foros como el MWC, donde se insta a una revisión del marco competitivo para facilitar la consolidación sectorial.
Pero, para que eso ocurra, tal y como Marc Murtra, presidente de Telefónica, ha asegurado: «La consolidación debe empezar dentro de los países; de otro modo no tendrá racionalidad económica» tal y como publicó Europa Press el 10 de abril de 2025. Con él coinciden las demás grandes entidades y, por el momento, no encuentran el apoyo que necesitan para poder materializar sus proyectos.
Los propios Estados son un obstáculo
Tal y como podemos leer en el análisis que realizó Expansión ayer 6 de julio de 2025 a las 23:56 horas, un obstáculo con el que Telefónica no había contado pueden ser los problemas nacionales. Al fin y al cabo, una importante cantidad de los monopolios públicos del sector de las telecomunicaciones continúan estando participados por los respectivos países en los que tienen presencia. Esto ocurre no solo en España, donde el Gobierno ha vuelto a tener presencia en Telefónica con un 10% tal y como informó el SEPI el 10 de mayo de 2024, sino también en Francia o Alemania. En Francia, el Estado tiene un 23% de Orange, mientras que, en Alemania, el Gobierno tiene un 30% de Deutsche Telekom. Este factor se extiende a otros países de Europa, dado que Noruega tiene un 58% de Telenor y, por ejemplo, Suecia un 41% de Telia.
Además, se trata de una circunstancia que, después del cambio producido en España cuando el Gobierno volvió a entrar en Telefónica, no va a cambiar. Esto también se puede observar en Italia, donde la participación del estado en su operadora principal ha pasado de un 10% a un 25%. El problema que esto genera es que es poco probable que los Estados vayan a dar su visto bueno a que se produzcan fusiones en las que sus operadoras vayan a estar bajo el control de una empresa extranjera. Porque no se trata simplemente de que una operadora pase a estar gestionada por una empresa de otro país, sino que también implicaría que otro Estado tendría presencia en ella.
La problemática aumenta al tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, estas grandes empresas de telecomunicaciones participadas por los Estados, son también las entidades que se ocupan de la gestión de servicios integrales de cada país, como la ciberseguridad. Debido a ello, la situación, tal y como determinan los analistas, resulta complicada.
- Telefónica en España: gestiona redes encriptadas para el Ministerio de Defensa bajo el Sistema de Mando y Control Militar (SMCM).
- Orange en Francia: provee seguridad en infraestructuras críticas como centrales nucleares.
- Deutsche Telekom en Alemania: opera la red segura gubernamental (GSN 2.0) para agencias federales y de inteligencia.
| Operadora | País | Participación Estatal | Fuente |
|---|---|---|---|
| Telefónica | España | 10 % | SEPI (10/05/2024) |
| Orange | Francia | 23 % | Informe Anual Orange |
| Deutsche Telekom | Alemania | 30 % | Bundesministerium der Finanzen |
| Telenor | Noruega | 58 % | Informe Anual Telenor |
| Telia | Suecia | 41 % | Informe Anual Telia |
| Telecom Italia (TIM) | Italia | 25 % | MEF Italia (2025) |
Operaciones en el aire
En la Unión Europea han insistido en la importancia de consolidar a nivel europeo, pero Marc Murtra ya ha dicho, desde Telefónica, que eso no ocurrirá si antes no consolidan en España. Y se trata de una parte importante de su plan estratégico, puesto que consolidar a nivel nacional tiene beneficios significativos en términos prácticos, como reducir competencia. Una fusión transeuropea no tiene tantas ventajas y tampoco favorece a las sinergias, al menos dentro del contexto de desarrollo comercial a nivel nacional. Debido a esto, las operadoras quieren consolidar primero en Europa.
En España, más allá de fusiones con operadoras como puedan ser Adamo, Avatel u otras OMV, solo hay una operación de gran calibre que podría alterar de forma significativa la estructura competitiva del mercado: la compra de Vodafone. Pero Zegona ha reiterado que no entra en sus planes actuales, por lo que una operación como esta se podría retrasar durante años. En Alemania, Deutsche Telekom podría llevar a cabo la adquisición de 1&1, el principal rival del gigante alemán, lo que representaría la absorción de un negocio de 12 millones de líneas móviles y 4 millones de líneas de fijo. Por el momento, se plantea la duda de si llegará a ocurrir, dado que a nivel corporativo no hay buenas relaciones entre las dos operadoras.
Mientras tanto, Telefónica, según hipótesis de los analistas, podría vender el resto de su presencia en Hispanoamérica, donde todavía tiene las filiales de México, Chile y Venezuela. Esto podría ayudar a que, si superan los obstáculos para consolidar a nivel nacional y después los Estados facilitan las operaciones transeuropeas, Telefónica pueda seguir el camino que está comenzando a recorrer. En cualquier caso, aunque haya obstáculos, Telefónica, con Marc Murtra dirigiendo la empresa, se encuentra a la cabeza de la consolidación en el sector de las telecomunicaciones liderando este importante proceso de cambio.
