Pese a que la mayoría de nosotros damos por sentado conectarnos a Internet con una buena velocidad desde casa gracias a la fibra óptica, no todos tienen la misma suerte. En Elche, los vecinos de una urbanización denuncian que llevan dos años luchando con su anterior constructora y con las operadoras para conseguir disfrutar de una buena conexión en casa. De momento, sin éxito.
Internet es uno de esos servicios que todos damos por hecho cuando compramos una nueva vivienda. Sin embargo, para que podamos conectarnos a la red, es necesario que la constructora que realizó los trabajos haya hecho la conexión a la vía pública, además de cumplir con el resto de los trámites, para que los vecinos que compran las viviendas no se encuentren con una desagradable sorpresa en el momento de hacer la mudanza.
Y esto es lo que ha ocurrido en Elche a los vecinos de la urbanización de Puertas Coloradas. Las más de 40 familias que residen en estas viviendas de obra nueva se encuentran inmersos en una lucha que se ha alargado durante casi dos años para que puedan conseguir acceso a la fibra óptica y, de este modo, poder conectarse a la red con normalidad. Pese a que los pisos cuentan con toda la instalación interior preparada, en el exterior no se realizó la canalización desde la calle hasta el edificio para conectar la red. ¿El resultado? Los vecinos no pueden acceder al servicio de ninguna compañía.
Dos años sin fibra, ¿quién es el responsable?
Como siempre suele ocurrir en estos casos, ninguno de los responsables asume su parte de culpa, y el resultado es el de siempre: los interesados son las principales víctimas. Que han visto cómo después de mudarse a una vivienda de obra nueva, se encuentran sin la posibilidad de poder acceder a la conexión, puesto que ninguna de las partes quiere asumir el coste que supondría la obra.
La constructora sostiene que la acometida exterior no es responsabilidad de ellos, sino que lo es de las compañías de telecomunicaciones, que deberían ser las interesadas en poder dar este servicio. Sin embargo, los operadores explican que ellos no tienen que asumir el coste de la infraestructura, puesto que esta podría ser utilizada no solo por ellos, sino también por el resto de las compañías, por lo que no tiene sentido para ellos.
Mientras todo ello ocurre, sus vecinos no pueden desempeñar sus tareas del día a día con normalidad. Si tenemos en cuenta que en dicha comunidad viven vecinos que son trabajan como profesores online o que su jornada se realiza en remoto, todos dependen de tener que compartir datos móviles, con las limitaciones que ello tiene respecto a la fibra, para poder cumplir con sus obligaciones.
Sin solución
Los afectados han acudido a la Oficina Municipal de Atención al Ciudadano en varias ocasiones, sin embargo, de momento no han obtenido ninguna respuesta satisfactoria. El Ayuntamiento está intentando mediar entre todas las partes, pero la responsabilidad no recae sobre ellos. El Consistorio argumenta que el responsable último es el constructor, que no ha hecho los trabajos que debería de haber realizado. Sin embargo, la ley no contempla esta instalación como una obligación, pese a que lo habitual es asumir el coste.
De hecho, en el decreto 346/2011, nos encontramos con que en los edificios de nueva construcción se debe asegurar que las viviendas disponen de la infraestructura necesaria para que los operadores puedan llevar la fibra al edificio.
De momento, los vecinos de Elche siguen sin tener ninguna solución a su disposición y es posible que, como última opción, tengan que acometer ellos el elevado coste que supondría dicho trabajo.
