Cortar las comunicaciones es uno de los grandes objetivos que cualquier ejército persigue en las etapas iniciales de cualquier conflicto bélico para impedir que los adversarios se puedan organizar. Desde que Starlink forma parte de nuestro día a día, conseguirlo no es sencillo. Y China lo acaba de comprobar en primera persona.
Cuando Rusia entró en Ucrania a la fuerza el pasado 2022, una de las primeras medidas que tomó el gobierno presidido por Zelenski fue ponerse en contacto con Elon Musk a través de X para que enviara satélites y así se pudiera tener internet satelital en el campo de batalla. Pocos días después, un enjambre de drones de Starlink se posaban sobre el cielo ucraniano para recuperar las comunicaciones.
Rusia no esperaba este movimiento por parte del ejército ucraniano y, de hecho, probó en varias ocasiones bloquear las comunicaciones satelitales, algo que no consiguió por mucho tiempo, puesto que la firma satelital se adaptó muy rápido. Lo que convirtió a Starlink en un poderoso recurso en lo que a conflictos bélicos se refiere. Y esto es una mala noticia para China.
China comprueba el coste de apagar Starlink
El Ejército Popular de Liberación de China lleva realizando pruebas desde hace meses de cara a un hipotético ataque hacia Taiwán. Una de estas pruebas persigue lograr el dominio electromagnético, que dejaría sin capacidad de reacción a la isla asiática, pasa por silenciar el que está considerado uno de los sistemas de comunicaciones más populares en todo el mundo.
Conviene tener en cuenta que la constelación de Starlink podría estar formada por más de 10.000 satélites que se adaptan en tiempo real a las interferencias que se encuentran a su alrededor, con el objetivo de dotar al cliente siempre de la mejor conexión posible. La simulación realizada por los científicos chinos ha confirmado que sería posible inhibir la señal de estos satélites. Sin embargo, el despliegue de recursos que sería necesario podría suponer un importante elemento de disuasión.
| Parámetro | Valor Estimado |
|---|---|
| Drones EW necesarios | 935 - 2.000 unidades |
| Área de Operación | Equivalente a Taiwán |
| Satélites en la constelación | ~10.000 (proyectado) |
| Contramedida principal | Salto de frecuencia (FHSS) y 'handover' rápido |
Entre 1.000 y 2.000 drones harían falta para intentar acabar con Starlink
Las conclusiones del estudio manifiestan que para poder terminar con Starlink sería necesario, en principio, entre 1.000 y 2.000 drones de guerra electrónica que serían capaces de inhibir la señal satelital de la firma de Elon Musk. Sin embargo, se desconoce si una simple modificación en el código de la constelación sería suficiente para volver a recuperar la conexión, como ya ocurrió en el pasado con Rusia.
Contrarrestar la constelación de Starlink no es sencillo, como advierten los expertos, puesto que “los planos orbitales de Starlink no son fijos y las trayectorias de movimiento de la constelación son altamente complejas”. La incertidumbre en los movimientos de los satélites provoca que sea “desafío importante para cualquier tercero que intente monitorear o contrarrestar la constelación de Starlink”.
La conexión salta constantemente
Los dispositivos que se conectan a Starlink saltan constantemente de unos a otros, lo que provoca que incluso si se bloquea la señal, esta pueda cambiarse tantas veces como sea necesario hasta encontrar la red más estable posible.
Pese a que técnicamente podría ser posible, el despliegue de recursos y la incertidumbre constante podría suponer un importante impedimento para cualquier acción militar que se pueda llevar a cabo y que necesite bloquear estas comunicaciones.
Starlink, sin saberlo, podría convertirse en un elemento disuasorio a la hora de emprender ciertos conflictos bélicos en otras regiones del mundo.
