No es la primera vez que leemos noticias sobre lo mal que le ha sentado a Rusia que Starlink esté ofreciendo internet en Ucrania, siendo un recurso estratégico para que las tropas se puedan defender y organizar sobre el terreno. Ahora, los de Putin podrían haber encontrado la solución.
Starlink se convirtió desde los primeros compases del conflicto entre Ucrania y Rusia en un aliado estratégico para los primeros. Una vez el ejército de Putin atacó las infraestructuras clave de telecomunicaciones, la conexión satelital se convirtió en el único recurso disponible para que las tropas se pudieran mantener en contacto entre ellas y organizarse sobre el terreno.
Tanto es así, que China ya está trabajando y probando todas las opciones para derribar las constelaciones de Elon Musk en el caso de que decida atacar Taiwán. Ahora, la inteligencia de la OTAN ha informado que podría haber descubierto qué está haciendo Rusia para atacar a los satélites de Elon Musk e interrumpir su servicio, al menos, de forma temporal. Y la clave la tendría la basura espacial.
Rusia está enviando basura espacial para interferir en los sistemas de comunicación
Rusia habría desarrollado un arma que estaría diseñada para interferir las señales o, en último término, destruir los satélites que los emiten, aunque esto último es más complicado. Para ello, se sirve de los desechos que están en órbita e intenta que colisione con las constelaciones de satélites. Es decir, reutilizan basura espacial y la redirigen a ubicaciones estratégicas para intentar que choquen.
El problema de esta solución planteada por el gobierno ruso es que, en el caso de convertirse en algo habitual, la supervivencia del espacio podría estar en peligro, puesto que podría llegar a chocar con estaciones espaciales que actualmente estén dando servicios a los diferentes países que tienen presencia en el espacio.
En el espacio hay mucho más satélites que los de Elon Musk
Los científicos advierten que los ejercicios realizados por Rusia son capaces de obstruir las comunicaciones en regiones concretas a través de sus acciones en el espacio. Sin embargo, el problema no es solo la supremacía espacial que se podría alcanzar en el caso de que se desarrolle este tipo de armamento a gran escala. Sino que la basura espacial se podría volver incontrolable y destruir otros satélites que, actualmente, brindan información sobre el clima, instrucciones de navegación o proporcionan comunicaciones institucionales.
No obstante, los primeros informes que se han filtrado, y que recoge durante el día de hoy el medio International Business Times, todo parece indicar que estas operaciones se encuentran en una fase experimental y todavía no se están produciendo a gran escala.
Un sistema de perdigones
Rusia ha entendido que no puede dedicar un misil para derribar un único satélite, dado el coste que supondría una acción similar. Motivo por el cual se está trabajando en un sistema de perdigones de dimensiones minúsculas que atacarían a conjuntos de satélites completos.
Los expertos advierten de que los restos de estos ataques volverían a la Tierra después de haber impactado a su objetivo. Por lo que el transporte aéreo o el resto de aeronaves que se encuentren en regiones próximas en ese momento podrían encontrarse con importantes problemas en términos de seguridad.
Pese a que de momento se desconocen las capacidades y los planes reales de Rusia, puesto que los países miembros tampoco han desvelado más información, lo que parece claro es que la próxima etapa de los conflictos bélicos pasa por dominar el espacio exterior. Y, en esto, Rusia podría ir un paso por delante.
