La subida de precios en el hardware de última generación en el último año ha hecho que invertir en un nuevo equipo sea toda una inversión. Es por eso que, cuanto más tiempo logremos estirar nuestro actual ordenador, mucho mejor. Así que si sientes que tu portátil se ha quedado viejo, probablemente no sea por incapacidad de sus componentes, sino por una falta de mantenimiento que te vamos a enseñar a hacer.
En pleno 2026, donde la potencia de los procesadores de hace cinco años sigue siendo más que suficiente para la mayoría de las tareas, incluso para funciones de inteligencia artificial, se vuelve más innecesario que nunca comprar un portátil nuevo solo porque el tuyo comience a funcionar lento.
Antes de gastarte más de mil euros, debes saber que existen tres ajustes claves que pueden hacer que tu ordenador portátil vuelva a funcionar con la misma fluidez del primer día.
Control de aplicaciones
El primer motivo por el que un portátil puede sonar más y, sobre todo, tardar mucho en arrancar, es la carga de aplicaciones innecesarias en el inicio. Cada vez que instalas un programa, este intenta, ejecutarse en segundo plano desde el momento en que pulsas el botón de encendido.
Para solucionar esto, no necesitas programas de limpieza, ya que la clave está en el Administrador de Tareas (Ctrl + Shift + Esc). En la pestaña de «Aplicaciones de inicio», podrás ver una lista de todo lo que se arranca con tu PC. La clave está en fijarnos en la columna «Impacto de inicio». Cualquier aplicación que no sea vital para el sistema y tenga un impacto alto debe ser deshabilitada. Esto no borra el programa, pero sí evita que se ejecute sin tu permiso, liberando ciclos de CPU y memoria RAM desde el segundo uno.
También es recomendable limitar la indexación de búsqueda de Windows. El sistema operativo intenta indexar cada archivo de tu disco duro constantemente para que, cuando busques algo, aparezca rápido. Sin embargo, esto consume una cantidad ingente de recursos en discos mecánicos o SSDs saturados. Limitar las carpetas que Windows indexa puede reducir la carga del disco del 100 % al 5 % en cuestión de segundos.
Cambio al SSD
Si tu portátil tiene más de seis años y todavía utiliza un disco duro mecánico (HDD), ningún ajuste de software lo salvará por completo. Lo mejor que puedes hacerle a ese portátil es cambiarle ese disco por uno SSD o unidad de estado sólido, que son diez veces más rápidos en velocidad de lectura y escritura.
Pero si ya tiene montado un SSD y aun así va lento, el problema suele estar en el archivo de paginación. Cuando la memoria RAM se llena, el sistema operativo utiliza una parte del disco duro como si fuera memoria «extra». Si este archivo no está bien gestionado o el disco está casi lleno, el ordenador empezará a dar tirones. Mantener siempre al menos un 20 % de espacio libre en tu SSD es vital para que todas las funciones operen correctamente, manteniendo la velocidad de transferencia en niveles óptimos.
Control de la temperatura
El tercer truco o ajuste va dirigido a la parte de mantenimiento del hardware, y es el responsable de que muchos portátiles bajen su rendimiento a la mitad. Los procesadores modernos tienen un mecanismo de defensa llamado Thermal Throttling. Cuando el calor interno supera los 90°C debido al polvo acumulado en los ventiladores o a una pasta térmica reseca, el procesador baja su velocidad de forma para no quemarse.
Limpiar las rejillas de ventilación con aire comprimido y, si te sientes con confianza y tienes los conocimientos, sustituir la pasta térmica del procesador, puede bajar la temperatura operativa en 15 o 20 grados. Esto permite que el procesador trabaje a su frecuencia máxima durante más tiempo sin necesidad de reducir su potencia.
