Telefónica ha empezado a desmantelar una de las iniciativas más ambiciosas —y polémicas— de su anterior equipo directivo. Kernel, más conocido por todos como la “cuarta plataforma” impulsada por Chema Alonso, ha sido oficialmente revisionada por parte del nuevo equipo liderado por Marc Murtra. Este movimiento también viene acompañado del despido del núcleo duro del equipo del conocido hacker del gorro azul. Con ello, se cierra una etapa que muchos dentro de la compañía consideraban sobredimensionada y con escaso retorno real.
El proyecto, lanzado en 2017 bajo el nombre de Aura, fue presentado como una revolución tecnológica. Hablaban de una plataforma de datos, APIs e inteligencia artificial con la que Telefónica podría competir con gigantes como Google y Meta, cediendo al usuario el control de sus datos. Sin embargo, los años han demostrado que muchas de sus promesas nunca llegaron a materializarse más allá de las presentaciones en congresos, como el MWC, y keynotes de la propia compañía. Uno de los grandes reproches al ex presidente de la compañía fue el apoyo incondicional de las ideas de Chema que han tenido un impacto nulo en la cuenta de resultados de la empresa.
Fin de ciclo: limpieza en innovación y adiós a la era Chema
La caída de la cuarta plataforma y la limpia casi total del equipo de Chema Alonso pone fin a una época que muchos no terminamos de entender. Entre los nombres que han salido de Telefónica en las últimas semanas encontramos a Javier Martínez (Chief Technology Officer), Paco Montalvo (Chief Data Officer), Luiz Medici, Kiko Gámez (ex Tuenti), José Parada (CISO) y Olvido Nicolás, todos ellos relacionados directa o indirectamente con Chema Alonso.
De hecho, el propio Chief Digital Officer en tiempos de Álvarez-Pallete, fue apartado en febrero, en uno de los primeros movimientos de Murtra al frente de la operadora. Su salida de la primera línea fue interpretada como un cambio de ciclo en Telefónica que ahora se centrará en ser rentable, huyendo de proyectos complejos que no están directamente ligados con el negocio ni tienen resultados tangibles a la vista.
Sin embargo, pese a que su salida está hecha, Chema Alonso se mantiene en la compañía como consejero de ciberseguridad. Su permanencia genera cierto recelo en Sebastián Muriel, que lidera ahora Telefónica Tech, aunque parece ser que el conocido hacker va a permanecer por lo menos hasta final de año en Telefónica con unos emolumentos muy importantes. Por su parte, Muriel está trabajando en una nueva vida para Kernel que como es lógico tiene un impacto importante en todo lo que tiene que ver con los sistemas de la operadora.
Presentado inicialmente como Aura, Kernel iba a ser, «el corazón digital de Telefónica». Privacidad avanzada, control de datos, asistentes virtuales, integración de servicios de terceros… lo que sonaba realmente interesante al principio se fue desvaneciendo con el paso del tiempo. Incluso se llegó a lanzar Movistar Home, un dispositivo con Aura integrado que acabó en el olvido apenas unos años después.
Fuentes internas consultadas hablan de más de mil millones de euros dilapidados por Chema Alonso desde que llegó a Telefónica en proyectos absolutamente infructuosos. Cosas tan difíciles de explicar como que quería dotar de “moral” a Aura, su cuarta plataforma, con el objetivo de ofrecer servicios personalizados (por ejemplo, avisos o detección de tarifas no utilizadas) usando IA responsable, respetando la soberanía del cliente sobre sus datos. El gran problema es que José María Álvarez-Pallete siempre ha sido el gran defensor de este proyecto a pesar de que incluso ocasionaba problemas en el propio negocio. Desde la compañía sostenían que los sistemas de la cuarta plataforma retrasaban proyectos vinculados directamente con las ventas.
Una nueva hoja de ruta
Kernel llegó a ser una “molestia” para Telefónica con los años, una cara y difusa, difícil de explicar incluso internamente, y con una inversión multimillonaria. Desde la llegada de Murtra y Emilio Gayo al frente del grupo, Telefónica ha priorizado eficiencia, foco operativo y tecnología útil. Los nuevos líderes de la compañía quieren que productos como fibra, móvil o televisión tengan un impacto directo en la vida de sus clientes.
Con todos estos cambios, la nueva era de Telefónica ya está en marcha, pero será el próximo 30 de julio cuando presentará resultados del primer semestre y se empiece a perfilar la nueva estrategia del grupo. La compañía ha pasado página y la cuarta plataforma ya es historia tal y como la conocemos. El foco ahora está en lo tangible y no en proyectos que sólo resultan atractivos en papel.
Fruto de estos cambios, las acciones de la operadora se han revalorizado cerca de un 13% en lo que llevamos de año y los analistas están pendientes del nuevo plan estratégico.
