Chema Alonso, una de las figuras más reconocibles del entorno tecnológico español, ha vuelto a sorprender con un movimiento doblemente llamativo. Esta vez, ocupará un doble cargo que, para muchos en el sector, resulta cuanto menos paradójico, y que abre un debate sobre posibles conflictos de interés.
Por un lado, ha sido nombrado vicepresidente de Cloudflare, una joven empresa tecnológica especializada en servicios de CDN (Content Delivery Network) y mitigación de ataques DDoS, que ha ganado notoriedad –y también polémica– en los últimos tiempos. Y, por otro, ha sido anunciado como responsable de la estrategia de Inteligencia Artificial del Comité Técnico de Árbitros, dependiente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Así que, a partir de ahora, jugará en dos bandos.
Salida abrupta de Telefónica tras años de promesas incumplidas
Este nombramiento llega pocos meses después de su salida abrupta de Telefónica, tal como adelantó en exclusiva ADSLZone; donde fue Chief Digital Officer y, en su última etapa, cabeza visible de Telefónica Tech, la unidad centrada en ciberseguridad, cloud e innovación digital. Aunque su imagen pública siempre fue la de un visionario “hacker bueno” transformador, lo cierto es que su gestión en la compañía estuvo marcada de proyectos fallidos. Y lo cierto es que muchos de ellos fueron muy promocionados, aunque con unos resultados escasos o nulos.
Por ejemplo, entre los más sonados destacan:
- Aura (ahora Kernel) el asistente digital basado en inteligencia artificial que pretendía revolucionar la atención al cliente y que acabó siendo retirado discretamente.
- La Cuarta Plataforma, un ambicioso intento de Telefónica por convertirse en una especie de “Google europeo” controlando el dato y la identidad digital del usuario. No llegó a materializarse.
- Movistar Home, un dispositivo inteligente de salón lanzado a bombo y platillo como el gran hardware del ecosistema Movistar, pero que no consiguió captar la atención del mercado y fue descontinuado.
- Proyectos internos como Living Apps o iniciativas de “personal data economy” que apenas tuvieron tracción real.
- Tampoco triunfó con su servicio personal de correo electrónico para cobrar a la gente que quería hablar con él y otras personalidades.
La caída de Chema Alonso dentro del organigrama de Telefónica fue paulatina, pero clara. Fue perdiendo peso estratégico tras la llegada de nuevos responsables. Y, en su etapa final, quedó apartado del núcleo duro de decisiones.
Ya en su salida de la operadora, la cual se produjo en silencio, sin notas de prensa ni despedidas institucionales, se alimentaron los rumores sobre desacuerdos internos y decepción con su gestión dentro de la teleco.
Vicepresidente de Cloudflare: el nuevo aliado de los “enemigos” de LaLiga
El siguiente movimiento ha sido aún más sorprendente: Chema Alonso ha fichado como vicepresidente de Cloudflare. Se trata de una empresa especializada en servicios de red de distribución de contenidos (CDN), alojamiento web, mitigación de ataques cibernéticos y servicios de anonimización IP.
Uno de los puntos clave es que, dicha compañía, ha sido señalada directamente por LaLiga como parte del problema de la piratería audiovisual, al considerar que esta no coopera suficientemente en el bloqueo de emisiones ilegales de partidos en tiempo real. Y, en más de una ocasión, desde los equipos legales de Javier Tebas se ha denunciado que muchas webs que ofrecen fútbol pirata están alojadas o protegidas detrás de la infraestructura de Cloudflare, lo que dificulta enormemente su desmantelamiento.
Que Chema Alonso, autoproclamado defensor de la ciberseguridad y del buen uso de la red, se una precisamente a esta empresa, lo cierto es que ha provocado una extraña sensación en muchos sectores. No son pocos los que lo ven este último movimiento como una jugada pragmática –el negocio está ahí-, mientras otros lo interpretan como una incoherencia ética o hasta una contradicción respecto al discurso que ha repetido durante los últimos años.
Y ahora… responsable de IA del Comité Técnico de Árbitros
Como si el guion no fuese ya suficientemente sorprendente, la RFEF anunció la llegada de Chema Alonso para liderar la estrategia de Inteligencia Artificial del Comité Técnico de Árbitros (CTA). Desde esta nueva posición, el ex de Telefónica será responsable de aplicar herramientas algorítmicas y de análisis de datos que se aplicarán en las decisiones arbitrales, revisión de jugadas, rendimiento de colegiados o, incluso, en la mejora de los sistemas de asistencia tecnológica que usan hoy en día.
En cualquier caso, su nombramiento ha generado una mezcla de asombro e ironía en redes sociales, especialmente por la dualidad de su nuevo perfil profesional. Por una parte, su figura como vicepresidente de una empresa acusada de amparar la piratería deportiva; y por otra, es colaborador directo del máximo órgano arbitral de la federación que organiza ese mismo deporte –aunque fuera de LaLiga-.
La paradoja no ha pasado desapercibida en los despachos de LaLiga -organismos que acusa a Cloudflare-, que sigue enfrentada públicamente con la RFEF en múltiples frentes. De hecho, no son pocos los que se preguntan cómo es posible que una figura relacionada con una empresa ‘enemiga’ de esta competición termine trabajando dentro de este ecosistema.
¿Maestro del disfraz o vendehúmos de manual?
El caso de Chema Alonso recuerda, para muchos, a ese perfil de ejecutivo camaleónico que siempre consigue reinventarse, incluso tras fracasos notorios. En cambio, algunos lo ven como un referente del sector tech con visión de futuro, al igual que otros lo consideran un maestro del marketing personal, capaz de moverse en la ambigüedad ética con agilidad.
Su entrada en Cloudflare podría significar un intento de llevar la empresa hacia una mayor transparencia y profesionalización… o todo lo contrario. Y su posición de colaborador en el Comité Técnico de Árbitros podría servir para impulsar herramientas innovadoras en un sector que todavía depende en gran parte del VAR… o no, ya que podría llegar a abrir nuevas grietas entre instituciones deportivas que ya están enfrentadas entre sí.
Lo que parece claro es que vuelve a ocupar el foco mediático con un doble sombrero difícil de compaginar, y en un momento especialmente delicado para el fútbol español. Básicamente, porque está sacudido por polémicas arbitrales, disputas de poder y guerras contra la piratería. Si logrará salir reforzado o señalado, solo el tiempo lo dirá. Pero su jugada no ha dejado a nadie indiferente.
Un movimiento que ha sorprendido al sector, pero obligado para al ex directivo de Telefónica, que ha invertido varios millones de euros en comprar un terreno en la Finca en Pozuelo de Alarcón y eso implica que debe mantener su status económico una vez que deje de cobrar la nómina de Telefónica.
