El fondo de inversión Zegona se hizo con Vodafone España en mayo de 2024 por 5.000 millones de euros y no parece dispuesta a vender. Sin embargo, hay rumores que indican que Telefónica estaría interesada en su compra. En el caso de ambas empresas de telecomunicaciones terminasen fusionándose, ¿quién tendría la última palabra en la decisión: la CNMC o la Comisión Europea?
El posible interés de Telefónica por Vodafone España son solo especulaciones y no hay nada confirmado de manera oficial a día de hoy, 8 de septiembre de 2025, a las 11:00 horas. Si finalmente se diese un paso al frente y comenzasen las operaciones para una posible fusión, las operadoras deberían recibir el visto bueno de los reguladores.
El presidente ejecutivo de Telefónica, Marc Mutra, ya ha comenzado a mover ficha, según aclaró a finales del pasado mes de agosto el medio de comunicación El Confidencial. Sus fuentes revelaron que, tras reunirse con el núcleo más fuerte de accionistas de la multinacional española (la SEPI, CriteriaCaixa y el grupo saudí STC), recibió la aprobación para proceder. En el caso de que se siguiese adelante, el panorama español de telecomunicaciones pasaría a tener solo tres operadores principales, afectando a la competencia. Por ese motivo, sería esencial que los reguladores diesen luz verde, algo que podría hacer que el procedimiento durase años.
La Comisión Europea tendría la voz cantante como regulador debido al volumen de negocio y dimensión de la operación de la rumoreada fusión. No obstante, la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) de España también podría tener un papel importante en el proceso.
La CNMC no tendrá la última palabra
Teresa Ribera, actual vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea y comisaria de Competencia, fue ministra cuado el Ejecutivo impulsó la adquisición del 10% del capital de Telefónica por parte de la SEPI. Por ese motivo, Murtra ya ha llegado anteriormente a otras negociaciones con ella, que podría encargarse de supervisar el dossier, aunque las decisiones son conjuntas.
No obstante, expertos con los que El Confidencial ha hablado señalan que la CNMC también podría tener peso en la decisión final, sobre todo tras la reciente politización del consejo tras la entrada de Pere Soler Campins como consejero.
Pese a que la CNMC puede tratar de marcar territorio, Bruselas tiene las fichas a su favor. La normativa señala que la Comisión Europea es el regulador en casos en los que las empresas a fusionarse tienen una facturación conjunta de más de 5.000 millones a nivel global y más de 250 millones dentro de la Unión Europea. La única excepción es la «regla de los dos tercios» (cada parte debe concentrar más de dos tercios de su negocio en un único Estado Miembro).
La fusión de Telefónica y Vodafone España no cumpliría con dicha regla. La primera ingresó casi 13.000 millones de euros en España, pero alrededor de 8.500 millones en Alemania, lo que impide llegar al umbral marcado por la ley en un solo país. Vodafone España sí que lo cumpliría, pero no sirve si no lo hacen las dos partes.
La CNMC solo podría actuar como intermediario en el caso de que Zegona mantuviese una participación dentro de Telefónica durante las negociaciones. Eso metería una pieza del puzle británico, lo que supondría una brecha legal que permitiese a la CNMC su participación.
También podría ocurrir que la Comisión derivase total o parcialmente el análisis a un regulador nacional, según el Reglamento europeo de concentraciones (139/2004). Tanto Telefónica como la CNMC podrían solicitarlo, pero sería Bruselas quien tendría que permitirlo. Esto es algo poco probable, aunque no sería la primera vez que se intenta: el regulador español solicitó examinar la fusión MásMóvil-Orange en 2022, aunque no tuvo éxito.
