Pasar por el quirófano es uno de los grandes miedos que, en mayor o menor medida, todos compartimos. Ahora, un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) podría haber dado con la solución perfecta.
Someterse a una operación quirúrgica es poco menos que una pesadilla para la inmensa mayoría de nosotros. La ciencia es consciente de ello y, ahora, un grupo de investigación del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) podría haber dado con la clave para evitar este mal trago.
Sus especialistas han estado trabajando durante los últimos seis años sobre una tecnología que permite tratar una gran cantidad de enfermedades mentales y neurológicas sin necesidad de pasar por el quirófano. Esta tecnología ha recibido el nombre de Circulatronics y se basa en el uso de parches diminutos que se inyectan a través del brazo y la propia sangre los transporte hasta el cerebro.
Adiós a las operaciones quirúrgicas
Las pruebas realizadas hasta el momento se han centrado en tratamientos tan dispares como la depresión, el Alzheimer, la esclerosis múltiple o los tumores cerebrales. Para muchas de estas enfermedades, sería necesario someterse a una cirugía invasiva que permitiese llevar a cabo el tratamiento. Sin embargo, el coste de las mismas obliga a buscar alternativas menos invasivas y más económicas, sin que ello afecte a los buenos resultados.
Mediante la Circulatronics, se inyectan dispositivos de tamaño subcelular a través del brazo. Una vez inyectados, se implantan de forma autónoma en las regiones cerebrales objetivo y se autoalimentan cuando se proporciona estimulación eléctrica en las áreas afectadas.
Su funcionamiento
La tecnología cuenta con dos aspectos principales que merece la pena analizar: tanto el propio parche como la forma en la que llegan al cerebro:
- Los parches son muy pequeños. Se estima que tienen un tamaño aproximado de una milmillonésima parte del de un grano de arroz. Para ello, se han fabricado con capas de polímeros semiconductores orgánicos que se intercalan con capas metálicas para formar diminutos chips. Son capaces de captar energía de forma inalámbrica a través de impulsos que se realizan desde el exterior del cuerpo.
- El transporte de los mismos se realiza a través de la sangre. Estos parches se fusionan con células inmunitarias vivas que les permiten dirigirse a las regiones inflamadas del cuerpo y es allí donde se colocan.
La medicina del futuro podría cambiar
Pese a que la tecnología todavía se encuentra en una fase muy primaria y hay mucho camino por recorrer hasta que pueda ser utilizada en humanos, abre las puertas a un importante cambio de paradigma en el ámbito de la medicina. Especialmente si tenemos en cuenta que muchas de las áreas del cerebro sobre las que se podrían trabajar tienen un acceso que, en ocasiones, es prácticamente imposible.
Deblina Sarkar, directora de la investigación, ha afirmado que “esta tecnología no se limita al cerebro, sino que podría extenderse a otras partes del cuerpo en el futuro”. Por lo tanto, y pese a que actualmente únicamente se ha probado para que los chips lleguen al cerebro impulsados por la sangre y estimulados desde el exterior, todo apunta a que en un futuro podremos utilizar esta técnica para realizar cualquier tratamiento en otras partes del cuerpo.
De este modo, se lograría reducir su impacto en nuestro organismo y, además, se facilitarían las operaciones en aquellas personas que no tienen los medios necesarios para acceder a determinadas técnicas de la medicina.
