Todos, en algún momento, hemos salido de casa con el móvil al 100 % de batería y unas horas después, al sacarlo del bolsillo o la mochila, vemos que ha caído un 15 % sin haber hecho el más mínimo uso de él. En la gran mayoría de casos, este drenaje de batería tiene que ver con las aplicaciones que tenemos instaladas.
Sobre todo tiene que ver con los permisos que damos a las aplicaciones. De esta manera, estamos dejando que ellas hagan uso de nuestro terminal cuando ni nosotros lo estamos usando, lo que consume batería. Por eso, la clave está en cerrarles el grifo.
Ubicación precisa
El chip GPS interno es uno de los componentes que más electricidad demanda de toda la placa base de nuestro móvil. Cuando una aplicación solicita tu ubicación exacta, el teléfono debe encender este chip, conectarse con al menos cuatro satélites en el espacio y procesar constantemente la triangulación de la señal. Así, establecerá la señal GPS.
El problema está en que, por defecto, cuando instalamos una nueva app y le damos a «Aceptar» sin pensar a todos los mensajes que nos aparecen en pantalla, le estamos otorgando el permiso de ubicación. La pregunta que debes hacerte como usuario es si, además de los navegadores, ya que es evidente que Google Maps o Waze necesitan saber en qué carril de la autopista estás para guiarte, necesita la app del supermercado, las redes sociales o una simple linterna conocer tu ubicación exacta en todo momento.
La respuesta es que no lo necesitan para funcionar, pero lo utilizan para recopilar datos de gran valor comercial, manteniendo el módem GPS de tu teléfono activo en segundo plano, calentando el dispositivo y devorando tu batería hora tras hora. La solución técnica que han introducido recientemente los sistemas operativos para frenar esto es la ubicación aproximada, una función que usa las antenas de telefonía y el WiFi para situarte en una ciudad o en un barrio (suficiente para que la app del tiempo te dé la predicción), reduciendo el consumo eléctrico del móvil en más de un 20 % al cabo del día.
Cómo quitar el permiso
Afortunadamente, no tienes que desinstalar tus aplicaciones favoritas para evitar este abuso. Los ajustes de privacidad, tanto en los iPhone como en los dispositivos Android actuales, te permiten regular y poner freno a estas aplicaciones intrusivas de forma individual y obligarlas a usar la red de bajo consumo.
Nuestra recomendación es que dediques un par de minutos a revisar tu lista de aplicaciones instaladas. Deja la ubicación precisa activada únicamente en las apps de navegación GPS (como Google Maps), en las de transporte (como Uber o Cabify) y en las deportivas (como Strava, si registras tus entrenos con el móvil). Para absolutamente todas las demás, la ubicación aproximada es más que suficiente. Además, debes asegurarte de que este rastreo solo ocurra «mientras se usa la aplicación», quitando el permiso de «siempre», que es el que consume tu batería.
Configurar esto es un proceso muy rápido si sabes dónde buscar dentro de los menús de tu teléfono inteligente:
- Si tienes un iPhone (iOS): Dirígete a los Ajustes de tu teléfono y baja hasta el apartado de Privacidad y seguridad, y entra en Localización. Verás la lista de todas tus aplicaciones. Al entrar en cada una (por ejemplo, Instagram o la app de tu banco), desmarca el interruptor verde que dice Ubicación exacta.
- Si tienes un Android: El proceso es prácticamente idéntico. Entra en Ajustes > Ubicación > Permisos de ubicación (o Permisos de aplicaciones, según la capa de personalización de tu fabricante). Al revisar las aplicaciones que tienen acceso, toca sobre ellas y asegúrate de desactivar la pestaña «Usar ubicación precisa».
Con este simple ajuste, notarás de forma inmediata cómo tu móvil llega al final de la jornada sin problemas.
