Se ha repetido constantemente: «Si tu batería dura poco, tienes que calibrarla». La promesa es que, tras realizar una serie de cargas y descargas completas, tu móvil o tu ordenador volverán a tener la autonomía que deben. Pero, teniendo en cuenta que hoy en día las baterías son de iones de litio inteligentes y los dispositivos cuentan con sistemas operativos avanzados, ¿sigue teniendo sentido hacerlo?
Según los expertos, calibrar la batería no la repara. No hay un proceso que químicamente devuelva la juventud a una batería que ya se ha degradado con el paso del tiempo. Pero sí tiene una función muy específica: aunque no se repara, hace que la información que muestre sea real.
Antes de nada, hay que entender cómo eran las baterías antes, cuando empezó a popularizarse esta práctica.
Antiguamente, las baterías eran de níquel-cadmio y sufrían el llamado efecto memoria. Si las cargabas cuando aún les quedaba un 30% de energía, la batería recordaba ese punto como su nuevo cero, perdiendo capacidad real. Por tanto, era obligatorio vaciarlas por completo.
¿Para qué sirve calibrar la batería?
Pero hoy en día, esto queda muy atrás, y tanto tu smartphone Android, tu iPhone o tu portátil utilizan baterías de polímero de litio o iones de litio. Estas tecnologías no tienen efecto memoria, y de hecho, funcionan mejor cuando se mantienen en rangos intermedios de carga.
Entonces, ¿qué hacemos cuando las calibramos? Lo que estamos ajustando no es la batería, sino el Sistema de Gestión de Batería. Con el tiempo y el paso de las cargas, la información que indica el porcentaje de batería se desajusta y puede llegar a marcar niveles que no son los correctos, y eso es precisamente lo que corrige un buen calibrado.
Calibrar sirve exclusivamente para sincronizar el software con la batería. Si tu móvil se apaga repentinamente cuando marca un 15% o un 20%, o si se queda pegado en el 100% durante horas para luego bajar de golpe, no es que la batería esté rota necesariamente, sino que el sistema operativo no sabe cuánta energía queda realmente. En este caso específico, calibrar es la solución para que el porcentaje sea fiable, aunque no hará que la batería dure más minutos de los que físicamente puede ofrecer.
¿Cuándo se debe calibrar una batería?
Los fabricantes como Apple, HP o Samsung ya no recomiendan hacer esto de forma rutinaria. Sin embargo, los servicios técnicos sugieren realizar un calibrado una vez cada varios meses. También es interesante hacerlo tras instalar una nueva actualización importante, como es el caso de iOS 26 en iPhone. Así, lograremos que el dispositivo lea correctamente cuánta batería queda en la batería y no nos engañe.
Cómo calibrar una batería paso a paso
- Carga al máximo: Conecta el dispositivo y cárgalo hasta que llegue al 100%. Déjalo enchufado un par de horas más para asegurar que las celdas se equilibran y el sistema detecta el tope máximo.
- Descarga total: Úsalo normalmente hasta que se apague él solo por falta de batería. No vale apagarlo tú al 1%. Es importante que el dispositivo se apague por agotamiento cuando ya no tenga más batería.
- Reposo: Una vez apagado, déjalo sin encender y sin cargar durante unas 4 o 6 horas. Esto disipa la energía residual y asegura que el voltaje interno cae al mínimo seguro.
- Carga completa sin interrupciones: Conéctalo (preferiblemente apagado o en modo avión) y cárgalo de 0 a 100% del tirón, sin desconectarlo ni un segundo.
Tras haber realizado este proceso, el software de tu dispositivo sabrá cuál es el techo real del mismo, y dónde está el mínimo. Por tanto, el porcentaje que verás ahora será siempre el real.
¿Es seguro calibrar la batería?
Cada vez que fuerzas a tu móvil o portátil a llegar al 0% absoluto, estás generando un estrés químico en los electrodos de la batería que acelera su degradación. Si realizas calibraciones frecuentes pensando que estás cuidando el dispositivo, siento decirte que en realidad estás acortando su vida útil.
