La industria de semiconductores lleva un par de años con las previsiones de fabricación totalmente rotas. Como es normal, esto lleva ya tiempo reflejándose en el bolsillo del cliente, que tiene que pagar más por los dispositivos móviles. Ahora, con la delicada situación de la logística a nivel mundial, los modelos de gama alta de cada fabricante tendrán un problema añadido.
Los chips de 2 nanómetros, los conocidos como 2nm, han estado siendo la voz cantante en los últimos meses, ya que prometían ser la tecnología más avanzada y eficiente que el sector haya visto jamás, impulsados sobre todo por la necesidad de ejecutar modelos de inteligencia artificial de forma local en los dispositivos.
Sin embargo, las complejas exigencias que son necesarias para producirlos a gran escala están agitando por completo el mercado. A esto se le suma una inesperada crisis paralela en el suministro de memorias DRAM, lo que va a obligar a las marcas a tomar decisiones que no gustarán a los consumidores.
Problema con los chips
El principal protagonista de esta crisis es TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company), el titán asiático que lidera la fundición de chips a nivel mundial. Según los últimos datos filtrados por el reputado analista tecnológico Digital Chat Station a través de Weibo, el proceso avanzado de 2nm está sufriendo «rendimientos insuficientes».
Los chips se imprimen en gigantescas obleas circulares de silicio, y de los producidos, pero no todos salen bien. Tanto es así que existe un porcentaje que mide los procesadores de esa oblea que resultan totalmente funcionales y sin defectos, una vez cortados. Aunque TSMC ha logrado unas tasas de éxito aceptables para iniciar la producción en masa, las cifras son insuficientes para abastecer la demanda de cientos de millones de teléfonos móviles.
Para evitar esto, lo normal sería que las marcas buscasen una producción alternativa, pero la única opción viable sería Samsung. Sin embargo, los informes de la industria apuntan a que los ingenieros de la firma coreana están sufriendo problemas de rendimiento aún más graves con su propia arquitectura de 2nm GAA, por lo que la situación está atascada.
Peores procesadores
Ante esta brutal limitación de suministro por parte de TSMC, sumada al encarecimiento de la memoria RAM, los fabricantes de teléfonos se encuentran entre la espada y la pared. La única opción para no paralizar sus lanzamientos es empeorar los componentes de sus teléfonos móviles y dispositivos, para así poder cubrir el stock de sus componentes. Es decir, si un móvil de gama alta de una marca en concreto, necesita un procesador del que no hay unidades, la solución pasa por montar un chip menos potente.
De este modo, los escasos y carísimos chips de 2nm de máxima potencia quedarán estrictamente reservados para los modelos que lleven los apellidos Ultra o Pro Max. Si este año decides comprar el modelo base de la gama alta, tendrás que conformarte con un procesador un escalón por debajo, fabricado previsiblemente en 3 o 4 nanómetros.
¿Qué harán las marcas?
Por el lado de Android, Qualcomm adoptaría una estrategia de doble chip lanzando el Snapdragon 8 Elite Gen 6 estándar y una versión Gen 6 Pro (esta última reservada para los modelos más caros). MediaTek hará exactamente lo mismo con sus futuros Dimensity 9600 y Dimensity 9600 Pro.
En el ecosistema iOS, Apple mantendrá y acentuará la brecha técnica que ya inició en generaciones pasadas, dividiendo sus procesadores en el A20 para los modelos base y el A20 Pro para las versiones más exclusivas.
Hay que ser justos: TSMC no es la única culpable de esta segmentación. Los clientes, es decir, las marcas de móviles, tienen total libertad para reducir sus márgenes de beneficio y asumir el coste de incluir el mejor chip en todos sus teléfonos. Pero el negocio es el negocio, y no están por la labor de hacerlo.
