Vivimos con la falsa seguridad de que nuestro smartphone siempre tendrá una barra de cobertura lista para salvarnos en el peor de los escenarios. Sin embargo, en España, hemos visto en los últimos años, de la forma más cruda, que dependemos de un hilo extremadamente fino: el suministro eléctrico. Cuando la luz se apaga a gran escala, llega el silencio a la ciudadanía.
Ante la creciente amenaza de fenómenos climáticos extremos y crisis energéticas, el Gobierno y los organismos reguladores han decidido intervenir la infraestructura de telecomunicaciones del país.
Es por eso que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, también conocida como la CNMC, ha presentado un informe en el que afirma que el plan para evitar que la población quede incomunicada de nuevo pasa por una medida técnica sin precedentes en nuestro país: obligar a las grandes operadoras a fusionar temporalmente sus coberturas y crear una única red de emergencia abierta a cualquier tarjeta SIM.
¿Qué pasó durante el apagón?
Las antenas de telefonía, es decir, las estaciones base, cuentan con sistemas de alimentación ininterrumpida y baterías de respaldo, pero con una autonomía que es muy limitada. El gran apagón nacional que paralizó el país el 28 de abril de 2025 fue un shock sistémico que dejó al descubierto la grave vulnerabilidad de nuestro país. Esta deficiencia del servicio ya pudo palparse durante la erupción de La Palma en 2021 y la trágica DANA de Valencia en octubre de 2024.
El informe de la CNMC lo detalla a la perfección. Al caer la red eléctrica, las redes de fibra óptica y telefonía móvil aguantaron apenas unas horas. Cuando las baterías de los nodos se agotaron, el país quedó totalmente desatendido por la red eléctrica. Esto provocó una caída de las telecomunicaciones que generó que incluso los propios técnicos y responsables del sistema eléctrico, encargados de reponer el suministro, se quedaran sin vías para comunicarse y coordinar la reparación, retrasando enormemente la vuelta a la normalidad.
Roaming nacional de emergencia
Para proteger el país frente a futuros colapsos similares, el Gobierno ya ha puesto sobre la mesa un Proyecto de Real Decreto que obligará a las compañías de telecomunicaciones a garantizar el servicio de fibra y móvil al 85 % de la población durante al menos 4 horas sin suministro eléctrico. No obstante, la CNMC considera que dotar de más baterías a las antenas no es suficiente y ha propuesto ir un paso más allá mediante la itinerancia nacional.
El concepto de roaming o itinerancia lo utilizamos habitualmente cuando viajamos al extranjero, permitiendo que nuestro móvil se conecte a redes de otros países. La propuesta del regulador español exige aplicar esta misma tecnología dentro de nuestras fronteras en situaciones de emergencia.
Por tanto, si tu operadora es Vodafone y la antena que da servicio a tu barrio se inunda o se queda sin energía durante una DANA, tu terminal buscará automáticamente y se conectará a la red de Movistar, Orange o cualquier otra que siga operativa en la zona. Las grandes redes terrestres se comportarían como un único tejido, garantizando los servicios básicos de voz y datos a todos los ciudadanos, independientemente de la marca que les facture a final de mes. La viabilidad de este sistema es una posibilidad, y para ello, la CNMC cita el ejemplo de Suecia, país que tras dos años de rigurosos ajustes técnicos en el núcleo de sus redes, ya tiene plenamente operativo un servicio similar.
Pero la CNMC no se queda ahí y también menciona la necesidad de integrar las nuevas redes satelitales, que ya son capaces de emitir señal 4G y 5G directa a nuestros móviles desde el espacio. Por último, el organismo regulador exige que los nuevos receptores de radio digital (estándar DAB+) incorporen de fábrica el sistema de alertas ASA, para que el aparato, incluso estando en modo standby y funcionando solo con pilas, se encienda automáticamente y emita avisos sonoros y de texto al recibir una alerta de Protección Civil
