La firma tecnológica no levanta cabeza y mantiene el liderato como el fabricante de Smart TVs con peores índices de satisfacción por parte de sus usuarios. Una situación que no es nueva, pero que ha provocado una oleada de quejas sin precedentes en el sector de la electrónica de consumo.
Los fabricantes de Smart TVs, y de electrónica de consumo en general, dependen de la experiencia que ofrecen a sus usuarios para mantener su cuota de mercado. En un sector tan competitivo como este, una mala opinión en internet puede ser determinante para que miles de potenciales compradores se decanten por cualquier otra marca.
Al equipo directivo de TCL parece no importarle la avalancha de reseñas negativas que recibe cada día en plataformas como Trustpilot. Aunque no es la única marca con puntuaciones bajas, TCL destaca con una valoración de apenas 1,4 sobre 5, basada en 2.000 opiniones (información consultada el 17 de septiembre de 2025), reflejando una debacle sin precedentes que se traduce en una presencia en los hogares españoles que es cada vez más residual, por no decir inexistente.
Si a ello le sumamos la popularidad que están adquiriendo el resto de los fabricantes, como Samsung o Xiaomi, entre muchos otros, nos encontramos con la fórmula perfecta para que muchos otros fabricantes le hayan robado una importante cuota de mercado. Y, a tenor de los acontecimientos, no parece que la tendencia vaya a cambiar próximamente.
Malos productos y peor servicio postventa
TCL parece que se ha fijado como objetivo en este 2025 cosechar las peores valoraciones del mercado y, según podemos comprobar, está a punto de alcanzarlo. En las opiniones que podemos leer por parte de los distintos usuarios que han comprado recientemente alguno de sus productos, comprobamos que no solo ofrece productos de muy mala calidad, con especificaciones propias de varias generaciones anteriores. Sin embargo, lo que destaca es que su servicio postventa es todavía peor que sus productos.
El 5 de septiembre, una usuaria afirmó que su televisión se estropeó dentro del período de garantía. Al contactar con el servicio técnico para tramitarla, este “no da respuesta ni a llamadas ni a WhatsApps”, calificando su experiencia de “vergonzosa”.
La situación no ha sido mejor para otro de sus usuarios, en cuya reseña leemos que ha valorado a la firma con un punto porque no podía calificarle con un cero. En sus palabras, se trata de una marca repleta de “incompetentes y pocos profesionales”. El problema que ha experimentado es muy similar al del anterior caso, puesto que compró una TV y, al solicitar una reparación, se equivocaron en el componente que tenían que arreglar, dejándole sin servicio y sin ninguna otra solución. En este caso, el usuario ha decidido ir un paso más allá y denunciar a las autoridades pertinentes, así como interponer una reclamación a los organismos oficiales.
TCL se niega a dar servicio a sus clientes por productos de varios cientos de euros
Lejos de ser aisladas, no tenemos que buscar mucho para continuar siendo testigos de la falta de profesionalidad de la firma. A uno de sus clientes le han asegurado que el fallo que tiene su televisión es fruto de un golpe, pese a que dicho consumidor niega tal afirmación, puesto que el producto apenas tiene un año y siempre ha estado instalada en el mismo lugar, sin riesgo de ningún golpe fortuito.
TCL se desentiende, por tanto, de la obligación de ofrecer un servicio de garantía a dicho usuario sobre un producto de varios cientos de euros. Y, además, le explican que es necesario cambiar la pantalla, pero se niegan a hacerlo. Ante lo desesperante de la situación, el usuario en cuestión concluye con una frase lapidaria “nada recomendable, me llevo muy mala experiencia”.
Si tenemos en cuenta el impacto que una opinión negativa tiene a la hora de que los consumidores escojamos dónde comprar un nuevo producto para nuestro hogar, es fundamental que la compañía mejore la experiencia que ofrece a sus usuarios para que este tipo de comentarios no se sigan sucediendo.
Entre la frustración y la decepción
Podríamos estar horas hasta dar con la primera reseña positiva. Una situación que demuestra el poco compromiso que tiene TCL hacia sus clientes, personas que han confiado en la compañía para cubrir sus necesidades de entretenimiento en sus hogares y que en la inmensa mayoría de casos han invertido cientos de euros, con el correspondiente esfuerzo económico que ello supone.
En general, todas las críticas expresan la insatisfacción del cliente, aludiendo a motivos como la calidad de los productos y la garantía del fabricante. Uno de los argumentos que más se repiten son los fallos que presentan sus televisiones incluso tras unos pocos usos, lo que explica el escaso control de calidad que imprime TCL en su cadena de fabricación. Sin embargo, si esto se pudiera solucionar con una buena respuesta por parte de la marca, el problema sería menor. Lo sorprendente es que es el propio servicio técnico el que hace este problema más grande, negándose incluso atender a las llamadas.
Con más de un 90% de reseñas de entre una y dos estrellas, lo que está claro es que TCL ha acabado con la paciencia de sus clientes y está cada vez más cerca de tener una cuota de mercado cada vez menor y una presencia testimonial dentro del sector al que pertenece.
